Filosofía

Aristóteles y la verdad: la reflexión de Darío Sztajnszrajber sobre la posverdad

El filósofo analizó la definición clásica de verdad y su vigencia en un contexto de posverdad, en una entrevista exclusiva.

Redacción2 min de lectura
La reflexión de Aristóteles sobre la verdad: “Decir de lo que es, que no es, y de lo que no es, que es, es falso”

El filósofo Darío Sztajnszrajber profundizó en la definición aristotélica de la verdad y su vigencia en tiempos de posverdad. En una entrevista, explicó que para Aristóteles la verdad surge de una relación de correspondencia entre el lenguaje, el pensamiento y la realidad.

“Decir de lo que es, que es, y de lo que no es, que no es, es verdadero. Ahora, decir de lo que es, que no es, y de lo que no es, que es, es falso”, sostuvo el especialista. Según su lectura, lo disruptivo de este planteo es que Aristóteles prioriza el verbo “decir”, estableciendo un vínculo directo entre lo que se enuncia y lo que existe.

“Tiene que haber correspondencia entre lo que digo, lo que pienso y lo que hay. Lo interesante de esta relación de correspondencia es que Aristóteles la primera palabra que usa es decir, porque en definitiva la verdad tiene que ver con esa conexión entre el lenguaje o el pensamiento”, remarcó.

Este enfoque tradicional choca con el escenario actual de posverdad, donde la validación de sesgos personales suele primar sobre la comprobación empírica. “¿Quién puede salir a la realidad, o sea, salirse de uno mismo para comprobar objetivamente que algo es como es?”, cuestionó el filósofo, y señaló que las grandes verdades históricas siempre fueron relativas a sus paradigmas culturales y sociales.

Sztajnszrajber también diferenció las verdades cotidianas, ligadas a una utilidad mecánica, de las verdades filosóficas, que buscan un sentido existencial. “Las verdades cotidianas son verdades que implican una utilidad directa. Tipo, prendo la canilla, sale el agua. Ahí hay una verdad a partir de una ejecución mecánica”, ejemplificó.

En ese marco, definió a la filosofía como un mecanismo de “descentramiento” frente a la supremacía de lo útil, una imposición que obliga a rendir permanentemente en cada aspecto de la vida. “Cuando uno incursiona en la filosofía, por ahí es otro tipo de verdad la que uno está buscando. Es una verdad más ontológica, más ligada al sentido general”, explicó.

“Las verdades cotidianas, incluso las verdades científicas, están más preocupadas por el cómo, por el buen funcionamiento de las cosas. Pero una cosa es que la cosa funcione y otra cosa es que sea verdadera. Ahí está la discusión sobre qué buscamos en nombre de la verdad”, concluyó.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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