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Banco Nación: crédito millonario a empresa de Mariano Jinkis y traslado de gerente que se negó a firmar

El gerente Pablo Pourrere fue trasladado a Santa Fe tras negarse a otorgar un crédito de $52.600 millones a Jardines de Chauvin SA, cuyo socio mayoritario admitió sobornos en el FIFAgate.

Redacción5 min de lectura
Tormenta en el Banco Nación: un crédito de $52.600 millones, una empresa bajo sospecha y el traslado del gerente que se negó a firmar la financiación

Un crédito de $52.600 millones del Banco Nación para financiar un desarrollo inmobiliario en Mar del Plata quedó en el centro de una tormenta interna. La beneficiaria era Jardines de Chauvin SA, una sociedad sin obras previas y con balance negativo, cuyo socio mayoritario es Mariano Jinkis, el empresario que admitió en Estados Unidos haber pagado sobornos en el fútbol sudamericano. El gerente zonal que se negó a firmar el crédito fue trasladado a Santa Fe, a 1300 kilómetros de su destino, pero la Justicia federal frenó la medida.

El gerente se llama Pablo Pourrere y su traslado quedó en suspenso por una medida cautelar del juez federal subrogante de Mar del Plata, Bernardo Bibel. El magistrado consideró que la decisión “prima facie no se encontraría debidamente fundado en razones objetivas y técnicas”. La resolución judicial repasó las “múltiples inconsistencias”, “groseras y de suma gravedad” denunciadas por Pourrere, las deficiencias técnicas y documentales detectadas por la auditoría interna del propio banco y las “presuntas presiones indebidas” para que firmara el crédito.

La empresa Jardines de Chauvin SA tiene a Jinkis como dueño del 90% de las acciones. El otro integrante del directorio es Guido Murgier, titular del 10% restante y garante solidario. El emprendimiento contempla dos torres de 23 y 16 niveles, con 238 unidades funcionales, sobre un terreno de 5700 metros cuadrados en la calle Larrea 2850, en el barrio Chauvin de Mar del Plata.

Mariano Jinkis, junto a su padre Hugo Jinkis, admitió el 26 de agosto pasado en Nueva York que pagó sobornos a dirigentes del fútbol sudamericano por decenas de millones de dólares entre 2010 y 2015. Lo hicieron tras once años resistiendo la extradición en la Argentina y firmar un acuerdo con el Departamento de Justicia que evita la declaración formal de culpabilidad, pero contempla el pago de US$ 50 millones en el marco del caso FIFAgate.

Consultado, el Banco Nación defendió su proceder interno, remarcó que no se otorgó el crédito y rechazó que el traslado de Pourrere responda a sus objeciones. Según la entidad, se trató de “actuaciones que transitaron por carriles institucionales independientes y que responden a procesos de naturaleza distinta”.

El origen del expediente muestra un movimiento inverso al habitual. Según un informe de auditoría interna del banco, el sector Desarrollo y Gestión de Productos Hipotecarios contactó al estudio Mariani Pérez Cañadas Arquitectos el 23 de enero de 2025 para que le facilitaran un contacto de Jardines de Chauvin. La entidad dio otra versión: sostuvo que fueron los representantes del estudio quienes contactaron al Banco.

El estudio de arquitectos, a cargo de la eventual construcción, también afronta sus propias turbulencias por la cuestionada construcción de una torre de 35 pisos en la residencial bahía Varese, en una zona histórica de Mar del Plata. El proyecto cosechó la venia del Concejo Deliberante pero quedó bajo la lupa judicial.

Durante 2025, empleados jerárquicos del Nación en Buenos Aires mantuvieron un ida y vuelta constante con los arquitectos. Estimaron que el proyecto tenía “una factibilidad financiera favorable” y un crédito potencial por $35.600 millones, con “capacidad de repago consistente”, según la documentación disponible.

El lunes 22 de diciembre convocaron por Zoom a Pourrere y su equipo de Mar del Plata. Le enviaron una “memoria descriptiva” del proyecto y le indicaron que el objetivo era “ajustar los requerimientos de las distintas instancias necesarias para cerrar el proceso de Calificación y asistencia del cliente”.

Tras Nochebuena y Navidad, Pourrere planteó su primera objeción el viernes 26. “Dado que es el primer ejercicio económico del cliente, y su balance es irregular, la firma no presenta ingresos durante el ejercicio considerado”, remarcó. También alertó que en la documentación enviada desde Buenos Aires se consignaban obras de 2014, 2017, 2020 y 2021, lo cual resultaba imposible porque la sociedad se constituyó en 2024. Pidió que una evaluadora externa analizara el proyecto.

La evaluadora fue Serinco SRL, que tasó el proyecto en US$35,6 millones, equivalentes a $52.638 millones al tipo de cambio vigente. Pero desde Buenos Aires cometieron un error: en un documento remitido el 25 de febrero tomaron los dólares por pesos y plantearon que el proyecto costaría $35.600 millones. Ese mismo día emitieron una segunda acta con el costo correcto en pesos, $52.600 millones, pero no la enviaron a Mar del Plata durante semanas. Tampoco remitieron el informe de la Subgerencia General de Integridad que alertó sobre el rol de Jinkis en el FIFAgate y recomendó imponer un “criterio reforzado de debida diligencia” si se otorgaba el crédito.

El acta del 25 de febrero con el monto erróneo se envió a Mar del Plata el 6 de marzo; la segunda, con el monto correcto, recién el 19 de marzo. El informe de “debida diligencia” sobre Jinkis, emitido el 19 de febrero, llegó a Pourrere el 26 de marzo.

El 3 de marzo, el área de Productos Hipotecarios le envió a Pourrere un “modelo de resolución” para que firmara el crédito. “Les solicitamos por favor avanzar con la propuesta formal de reciprocidad ya conversada con el cliente, incluyendo apertura de cuentas, ‘capitas’, tarjetas de crédito para socios y demás productos correspondientes”, plantearon desde “Área Central”.

Pourrere se negó. Y en los días siguientes le remitieron el acta de los $35.600 millones, la corrección a $52.600 millones, el informe de debida diligencia y la orden de traslado que no había pedido, a una sucursal de categoría inferior. Firmada por todo el directorio del BNA, la resolución se fechó el 20 de febrero, pero recién la notificaron 33 días después, el 25 de marzo.

La resolución también determinó el traslado de otros dos empleados jerárquicos, con características opuestas: a uno lo ascendieron de la segunda a la máxima categoría; al otro lo mantuvieron en la categoría máxima. Ambos dieron su visto bueno. Pourrere no fue informado, no dio su visto bueno al destino impuesto y lo descendieron de nivel, aunque con la misma retribución. Apenas un día después presentó la medida cautelar que hoy mantiene su traslado en suspenso.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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