Diseño Interior

Bancos fijos y mesas compactas: la nueva fórmula para ganar espacio en cocinas

La tendencia reemplaza las sillas tradicionales por soluciones que optimizan rincones y suman lugares sin resignar diseño.

Redacción3 min de lectura
Menos sillas, más lugar: la solución para ganar espacio en cocinas y comedores diarios

La distribución tradicional de una mesa con sillas alrededor dejó de ser la única opción. Cada vez más cocinas y comedores diarios incorporan bancos fijos, mesas compactas y soluciones a medida para aprovechar al máximo cada metro cuadrado. La propuesta combina funcionalidad con estética, y transforma rincones que antes quedaban desaprovechados en espacios de encuentro.

La fórmula es simple: en lugar de rodear la mesa con sillas, uno de los lados se resuelve con un banco corrido. Así, el sector se vuelve más compacto, requiere menos superficie de circulación y, en muchos casos, ofrece más lugares disponibles para sentarse. Los bancos pueden construirse en obra, integrarse a muebles o tapizarse para sumar confort.

Las esquinas son el escenario ideal para este recurso. Con bancos en “L”, las mesas redondas u ovaladas convierten sectores residuales en verdaderos comedores cotidianos. Además de resolver cuestiones prácticas, estos rincones generan una sensación de refugio: al estar contenidos por paredes o estructuras, se vuelven más íntimos y acogedores.

En un comedor diario diseñado por la arquitecta Cecilia Fidanza, el revestimiento de listones verticales oscurecidos envuelve el rincón como un pequeño reservado. “El comedor diario no tenía personalidad. Hicimos un ranurado negro en la pared, que luego se convierte en banco, para darle apariencia de pub irlandés. Así revivimos un espacio que quedaba triste, como perdido”, explicó la profesional.

La combinación de texturas también invita a quedarse. En un departamento reformado por la diseñadora industrial Valeria Lamas y el estudio Cánepa Sevilla, el banco se integra a la arquitectura con boisserie blanca, tapizado color suela y fibras naturales. El resultado es una estética serena y luminosa, con una lámpara tejida que filtra la luz y aporta un aire relajado.

Otra opción es convertir un nicho en un pequeño refugio. Las arquitectas Agustina Millefanti y Victoria Diamore, socias de Dicha Studio, diseñaron un mueble azul profundo que envuelve la mesa y suma guardado, exhibición y asiento en una misma pieza. “La clienta, fanática de los rincones, pidió que generásemos varios donde pudiera sentarse a hacerle compañía a quien esté cocinando o comiendo”, contaron.

Las piezas recuperadas también tienen su encanto. En la casa de Matías Mansilla y Cecilia Espinosa, socios en Bruto, una mesa de madera artesanal convive con sillas de esterilla y un banco de obra pintado de blanco que desaparece visualmente. Así, el protagonismo recae en el mobiliario y los objetos elegidos.

Junto a la ventana, el comedor diario gana luz natural. La arquitecta Laura Cachau, de Estudio MMC, diseñó un banco a medida y una mesa con patas en petiribí y tapa ovalada en microcemento. “La cocina pasó a ser nuestro lugar de encuentro. Elegí hacerla clásica porque quería que perdurara en el tiempo y no me cansara”, afirmó.

La materialidad en continuidad también marca tendencia. En un departamento proyectado por la diseñadora Joanne Cattarossi, revestimientos, banco y carpinterías comparten el mismo acabado de madera, generando una envolvente uniforme. Una luminaria suspendida dirige la luz exactamente sobre la mesa, reforzando el carácter de rincón.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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