Cultura

Bar de Viejes: la comunidad que rescata los bares de barrio frente al avance digital

Martina Alfuso impulsa actividades en bares tradicionales para fomentar el encuentro y combatir el aislamiento de las pantallas.

Redacción3 min de lectura
La resistencia: mientras muchos bares cierran, una comunidad se organiza para dar nueva vida a los sobrevivientes

Martina Alfuso, licenciada en Letras y creadora de Bar de Viejes, lidera una comunidad que busca llenar los bares de barrio y darles una segunda oportunidad en un contexto económico adverso. “La resistencia hoy es no tener una cuenta de Instagram, podés decir: vayamos al cine, y dejemos de ver Netflix”, sostiene convencida.

Desde 2018, Alfuso mapeó más de 1300 bares en Buenos Aires, Argentina, Brasil y Uruguay. Cada 15 días, 3000 suscriptores reciben su boletín “Voy al Bar”, donde transmite el fundamento teórico de su proyecto, vinculado al movimiento y la acción. “En los bares aún existen los acontecimientos, eso que no se planea ni se controla”, afirma.

Crítica de la omnipresencia de las pantallas, Alfuso propone recuperar la soberanía del pensamiento crítico en los pocos huecos que dejan las apps. “El algoritmo sólo te muestra lo que se parece a vos, a tus gustos, no te permite experimentar, ni sentir la alteridad”, explica. “Los bares son una red social, no una digital. Todavía hay espacio para la sorpresa”, agrega.

Desde 2021, su ciclo Bar Abierto intervino activamente 34 bares en Córdoba, Rosario, La Plata, Mar del Plata y la Ciudad de Buenos Aires. Este año, el proyecto evoluciona hacia el Club Atlético Bar de Viejes, que ya cuenta con diez bares miembros. El 14 de noviembre se realizará una fiesta en el Club Villa Malcolm para celebrar y relanzar la iniciativa.

“Tenemos que generar espacios donde nos encontremos”, dice Alfuso. Su obsesión es que estas islas de bohemia y felicidad efímera no cierren y sean territorios donde los habitantes puedan reconocer una mirada, un gesto amigo, la maravilla de lo inesperado.

Alfuso también cuestiona el funcionamiento del cerebro ante múltiples estímulos simultáneos. “Nuestro cerebro no está funcionando como le estamos proponiendo que funcione: atendiendo múltiples estímulos en forma simultánea. Es necesario volver a hacer sólo una cosa por vez”, sostiene. Propone la lectura en papel, los crucigramas y el abandono a la posibilidad del asombro, lejos de la geolocalización de los algoritmos.

“Existe una ficción de actividad, sentís que estás haciendo, cuando en realidad no hacés nada, sólo reposteas stories”, argumenta. Para ella, tomar un café o un vermut se vuelve una tarea necesaria para recuperar la humanidad y hallar un hueco de evasión del imperio digital. “¿Para qué querés llegar rápido a tu casa: para scrollear? No tiene sentido”, dice.

En el Bar Comet, uno de sus lugares favoritos, Alfuso reflexiona: “La tecnología del bar tiene potencia: una taza es un desarrollo tecnológico de la humanidad”. Allí, los mozos la llaman “Martinita” y destacan su capacidad para convocar gente. Pedro, mozo con 33 años en el lugar, afirma: “Ella hace que la gente venga al bar”.

El sentido de pertenencia es la base sentimental de Bar de Viejes. “Ella es como un viejo bolichero: siempre está”, completa Pedro, sonriente.

Alfuso cita a Barthes en su obra “Los cuerpos que pasan”: “Los bares me dejan en un estado de ocio, de irresponsabilidad y como flotando: todo el mundo está allí, nadie me pide nada y yo salgo ganando por los dos lados: en el bar”.

“Sobre todo es un espacio para explorar formas de contención”, afirma. “La necesidad de encontrarse es muy grande, aún no salimos de la pandemia”, confiesa. En los comienzos de su proyecto, en 2018, eligió el anonimato, y en algunas entrevistas distorsionaba su voz. Pero las ideas crecen y necesitan un rostro: abandonó la clandestinidad para consolidar su idea de poblar los bares.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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