Psicología

Bernardo Stamateas: «Los problemas y la felicidad son caminos paralelos»

El psicólogo plantea que la felicidad es una decisión y una acción, no solo una emoción temporal, y advierte sobre los mitos que rodean su búsqueda.

Redacción2 min de lectura
Bernardo Stamateas: «Los problemas y la felicidad son caminos paralelos»
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La búsqueda de la felicidad es casi universal, pero Bernardo Stamateas, psicólogo y escritor, sostiene que el verdadero desafío radica en definir con claridad qué significa realmente la felicidad para cada persona. Según el especialista, existen múltiples ideas instaladas en la sociedad que funcionan como mitos y obstaculizan el camino hacia una vida plena.

Uno de los errores más comunes es lo que Stamateas denomina "futurizar la felicidad": postponer el bienestar hasta alcanzar objetivos futuros. La promesa clásica de que "seré feliz cuando tenga el auto, la casa o el trabajo deseado" es engañosa. La investigación psicológica ha demostrado que los logros generan una satisfacción que dura aproximadamente tres meses. Transcurrido ese período, las personas retornan a su estado emocional habitual porque, como subraya el profesional, toda emoción tiene fecha de vencimiento.

Otra confusión frecuente es equiparar la resolución de conflictos con felicidad. Si te duele una muela y el dolor desaparece, lo que experimentas es alivio, no felicidad. Del mismo modo, resolver un problema genera tranquilidad o calma, emociones que son distintas y valiosas en sí mismas, pero no sinónimas de felicidad.

Un aspecto central de la propuesta de Stamateas es que los problemas y la felicidad no se excluyen; son caminos paralelos. Esta distinción es fundamental: es posible atravesar dificultades y, simultáneamente, experimentar felicidad. El especialista sostiene que aunque hoy alguien enfrente una situación difícil, sigue siendo apto para ser feliz.

El psicólogo también cuestiona el énfasis cultural desproporcionado en la felicidad como meta suprema. La felicidad es una experiencia temporal y circunstancial, no un estado permanente del ser. En cambio, valores y emociones como la calma, la honestidad y la coherencia merecen mayor atención porque poseen una profundidad y una belleza que frecuentemente pasan desapercibidas.

Stamateas remarca que cada individuo tiene derecho a definir qué representa la felicidad en su propia vida. Para alguien con una mascota enferma, la sanación es sinónimo de felicidad. Para quien carecía de empleo, conseguirlo lo es. Hay tantas formas de entender la felicidad como personas en el mundo.

Desde esta perspectiva, cuando alguien dice "esto me hace feliz", está expresando que le genera una emoción temporal. Y aquí interviene el elemento más transformador según el especialista: la felicidad no es solo una emoción, también es una decisión y una acción. Aunque nada es eterno y todo está sujeto al cambio, las personas pueden optar conscientemente por ser felices.

En sus recomendaciones desde la psicología positiva, Stamateas destaca la importancia del entorno. Procurar siempre juntarse con personas que son felices y se alegran en la alegría ajena es fundamental, puesto que se trata de gente que nutre emocionalmente. Y es que, concluye el psicólogo, la felicidad es contagiosa.

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