Internacionales

Brasil elige presidente y deja señales para la política argentina de 2026

La polarización entre Lula y Flávio Bolsonaro muestra un electorado cansado, consignas que se cruzan y un voto por rechazo que anticipa el escenario local.

Redacción••3 min de lectura
Compartí esta nota:
La elección en Brasil esconde pistas sobre el futuro de la Argentina

La elección presidencial en Brasil del próximo domingo se define en un escenario de polarización que lleva ocho años y que, según los estudios de opinión, ya no tiene la intensidad épica de otras épocas. El resultado dejará pistas sobre el futuro político de la Argentina, que puede pasar de ser la villana para el próximo gobierno brasileño a convertirse en referencia regional. No hay punto medio.

Las encuestas muestran un empate para una eventual segunda vuelta, donde será decisiva la performance en los tres principales colegios electorales: São Paulo, Belo Horizonte y Río de Janeiro. El clima afectivo que detectan los focus groups de la consultora Plaza Pública es de “resaca emocional”: un desencanto con una disputa que no produjo cambios significativos en la vida cotidiana de la gente.

“Veo la misma intensidad en ambos, solo que los bolsonaristas son más lunáticos”, respondió esta semana un participante de esos grupos. Subsisten dos campos bien definidos, pero la idea de un embate permanente pierde peso. Son tiempos de afectos tibios, menos épica cívica y más cálculo personal.

La batalla cultural se corre al centro con líneas cruzadas. Flávio Bolsonaro enaltece el feminismo y defiende penas contra el feminicidio. “En casa quien manda son ellas, es bueno que sea así. Brasil solo va a ser mejor si las mujeres son más fuertes”, dice en un spot. Del otro lado, el jingle de la campaña de Lula enfatiza que el trabajador “trabajaba el día entero y cuidaba de la familia”, mientras un cartel gigante destaca la palabra “familia”, una causa que el PT había dejado en manos de la derecha.

Flávio Bolsonaro es un candidato con pocos activos fuera del apellido y representa ese intangible que crece o se aplaca llamado “voto anti PT”. En esta primavera de 2026, el anti PT ya no es la lucha antisistema. La bandera contra la corrupción dejó de ser plataforma exclusiva de la derecha. Hay un vacío de sentido que parte del electorado resuelve en modo automático.

La disputa también se libra entre pasado, presente y futuro. Los beneficios sociales para personas de baja renta fueron determinantes en las victorias anteriores de Lula, pero ahora parecen no alcanzar. Se asume que ya son política independiente del gobernante de turno y se pide autocrítica sobre cuánto tiempo una persona puede recibirlos y cómo se construye un puente hacia el empleo formal. A diferencia de la Argentina, en Brasil hay consenso en que controlar la inflación, el déficit fiscal y las tasas de interés son políticas de Estado ajenas a la grieta.

“Voy a votar por el menos malo; que sea lo que Dios quiera”, dijo otra participante. Muchos brasileños quedan atrapados por la grieta sin conseguir salir de ella. Eligen por rechazo y no por proyecto. Los huérfanos de la polarización resuelven su punto ciego con atajos: para Lula, “tiene foco en los más necesitados” o “novato incompetente es más peligroso que veterano malo”; para Flávio, “menos tasa de interés, más familia y seguridad” o “repetir el fracaso actual es un mal mayor”.

El 82% de los brasileños está endeudado, uno de los grandes ejes de la campaña. El gobierno de Lula impulsa el programa Desenrola, que refinancia deudas con créditos de la banca pública a tasas menores. Alivia, pero no resuelve el problema de fondo. Mientras Javier Milei sostiene en la Argentina que las deudas son de los privados, Flávio Bolsonaro afirma en Brasil que el Gobierno es responsable por las deudas de los brasileños. Este viernes, Lula prohibió las apuestas online, una medida con amplio apoyo popular y de impacto incierto en la campaña.

Jair Bolsonaro perdió en 2022 por su postura frente a la pandemia de Covid-19. Además del retraso en las vacunas, su tono irónico fue decisivo: reírse de los muertos, imitar a quien tosía. Esas imágenes quedaron grabadas como falta de postura estadista. Cuatro años después, esa lectura puede indicar cuánto tolerará la sociedad argentina el tono de insultos constantes de Milei. En Brasil, son tiempos de relajar la cuerda de la polarización tóxica y focalizar en los problemas antes que en la radicalización extrema.

Por qué importa

El resultado brasileño marcará si la Argentina pasa de villana a referencia regional y mostrará cuánto tolera el electorado el tono confrontativo de Milei. La dinámica de la grieta y el voto anti anticipan el escenario electoral argentino de 2026.

Qué sigue

Queda por ver el desempeño en São Paulo, Belo Horizonte y Río, y si la definición se estira a una segunda vuelta. La lectura del resultado marcará el vínculo entre el próximo gobierno brasileño y la Casa Rosada.

¿Te gustó esta nota?

Recibí lo más importante del día en tu correo. Sin spam, con opción de baja siempre.

Más en Internacionales