Política

Cassagne publica un libro sobre el populismo y apunta contra el kirchnerismo

El jurista sostiene que el sistema populista de Ernesto Laclau se derrumbó por la corrupción generalizada.

Redacción2 min de lectura
Juan Carlos Cassagne: “El sistema populista de Laclau se derrumbó por la corrupción generalizada”

Juan Carlos Cassagne, una de las figuras más influyentes del derecho administrativo argentino, acaba de publicar El Estado Populista (Ediar), un libro en el que analiza los mecanismos del populismo del siglo XXI a partir de la obra de Ernesto Laclau, a quien describe como el ideólogo del socialismo del siglo XXI. Para el jurista, ese modelo se agotó por su propio funcionamiento.

"Vi cómo se derrumbaba el sistema populista de Laclau, en sus propios cimientos, por la corrupción generalizada. Es la primera vez que veo un sistema organizado de corrupción", afirma Cassagne, doctor en Derecho por la Universidad de Buenos Aires y miembro de la Academia Nacional de Derecho desde hace casi 50 años.

El autor rastrea el fenómeno hasta la Roma del pan y circo y lo conecta con la influencia de Antonio Gramsci sobre la intelectualidad del siglo XX. Según su lectura, el populismo reemplaza la ecuación marxista entre propietarios y trabajadores por la de dominantes y dominados, y apunta a construir una hegemonía a partir de un pueblo idealizado.

"El concepto de pueblo que toman es restringido. Tampoco tiene que ver necesariamente con el pueblo real, al que más bien desprecian. Es un pueblo idealizado, limitado a un sector al que llaman los dominados", sostiene.

Cassagne distingue entre el populismo de izquierda y el de derecha. A su juicio, el primero intenta quedarse en el poder y estratifica todo el sistema político, mientras que el segundo, tal como se dio en el mundo, se va. Menciona los casos de Hugo Chávez, los Kirchner, Rafael Correa y Evo Morales como ejemplos de la primera variante.

El libro también aborda la noción de significante vacío, central en la obra de Laclau. Para Cassagne, se trata del lema que aglutina a las masas y cuyo contenido no está predeterminado: lo elige el líder según las demandas de la sociedad. "No es que el contenido esté vacío: no está predeterminado", explica.

El jurista señala que tanto el populismo de izquierda como el de derecha comparten la lógica amigo-enemigo, tomada de Carl Schmitt. En ese marco, ubica la decisión de Néstor Kirchner de bajar el cuadro de Videla en el Colegio Militar como un gesto deliberado para abrir la grieta.

Sobre los decretos de necesidad y urgencia, Cassagne recuerda que el derecho administrativo los consideró una herramienta indispensable para casos impostergables, mientras que los constitucionalistas se inclinaron por la prevalencia del Parlamento. Menciona que Raúl Alfonsín lo consultó por el decreto de cambio de moneda de 1985 y que Carlos Menem abusó de esa facultad. "Los gobiernos no podrían gobernar la Argentina sin un uso razonable y moderado de los DNU", concluye.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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