Violencia Infantil

Alerta por castigos físicos: uno de cada tres chicos en Argentina recibe golpes

Una investigadora de la Universidad Austral advirtió que más del 50% de los menores sufrió agresiones verbales y que la violencia física se repite semana a semana.

Redacción••3 min de lectura
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Alerta por castigos físicos: uno de cada tres chicos en Argentina recibe golpes

Al menos uno de cada tres chicos en la Argentina es sometido a castigos físicos como forma de corrección y más del 50% ha sido objeto de agresiones verbales. El dato surge de un informe del Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral, que analizó los métodos de disciplina que se usan en los hogares del país.

Victoria Bein, doctora en Psicología e investigadora del estudio, explicó en una entrevista que el castigo físico abarca prácticas naturalizadas: "castigo físico refiere al famoso chirlo, a un tirón de pelos, de oreja o un agarrón de brazo". Según precisó, el 6,6% de los chicos recibe castigo físico severo, con palizas o golpizas con elementos contundentes.

"Más allá de que a los chicos no hay que pegarles, desde hace tiempo venimos estudiando lo más importante: qué efectos tiene este tipo de acciones", sostuvo la especialista. Los casos severos, remarcó, terminan con el menor hospitalizado o, de mínima, atendido en una guardia.

El informe también revela que la violencia no es un hecho aislado. "En el 70% de los casos de violencia infantil, los niños la reciben de forma diaria y semanal", afirmó Bein. La mayoría de las veces ocurre en el ámbito filial: siempre el padre y la madre, y luego los hermanos. "Esto significa que las madres pegan tanto como los padres", agregó.

Uno de los puntos que más preocupa a los investigadores es el silencio de los adultos que rodean al chico. "En la mayoría de los casos de violencia infantil, los denunciantes son casi siempre terceros", aseguró Bein. Y advirtió sobre las fallas institucionales: "Que algunos hospitales o escuelas no denuncien este tipo de acciones es muy complejo de analizar y tiene múltiples causas".

La especialista describió una cadena que suele cortarse: un docente va a la dirección del colegio, luego la directora va a la inspección, el inspector levanta el teléfono y "resulta que no hay gente con capacidad para responder". A eso se suma que "algunas causas llegan a los juzgados pero no se siguen ni profundizan" y que "los menores son separados, pero quedan boyando en un sistema que no les hace seguimiento".

Bein también cuestionó la idea de que la violencia física contra niños es cosa del pasado. "Lamentablemente es una idea equivocada eso de que la violencia física contra niños es algo que ya no pasa", afirmó. Para la investigadora, el tema sigue fuera de la agenda pública y eso explica que en la Argentina no exista una discriminación estadística sobre quién ejerce la violencia dentro de la familia.

El estudio se conoce en un contexto de creciente atención sobre la salud mental y los vínculos familiares, un terreno donde los especialistas vienen advirtiendo sobre distintos factores de riesgo. En paralelo, otras investigaciones recientes pusieron el foco en cómo ciertos hábitos y conductas sostenidas en el tiempo impactan en el bienestar de las personas, desde la alimentación diaria hasta el manejo de las emociones en la vida cotidiana.

Por qué importa

El informe expone una práctica naturalizada que afecta a millones de menores y que rara vez llega a la Justicia: las denuncias suelen hacerlas terceros y el sistema no siempre les da seguimiento. El dato interpela a familias, escuelas y hospitales.

Qué sigue

Los investigadores del Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad seguirán analizando los datos para profundizar el diagnóstico. La discusión pendiente es cómo mejorar los mecanismos de denuncia y seguimiento en escuelas, hospitales y juzgados.

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