Historia

Cómo se gestó el 11-S: vuelos de prueba, cuentas bancarias y 500.000 dólares

La Comisión del 11-S reveló que Al-Qaeda financió los atentados con entre 400.000 y 500.000 dólares y que los pilotos se entrenaron en escuelas de aviación de Estados Unidos.

Redacción4 min de lectura
Vuelos de prueba, 500.000 dólares y una trama a plena vista: cómo se gestó el 11 de Septiembre

La mañana del 11 de septiembre de 2001 era luminosa y despejada en la costa este de Estados Unidos. Mohamed Atta, el comandante táctico de la operación, había pasado la noche en Portland, Maine, y en la madrugada tomó un vuelo hacia Boston junto a Abdul Aziz al-Omari. Desde allí abordó el American Airlines 11 con destino a Los Ángeles. A las 8.46 estrelló el Boeing 767 contra la Torre Norte del World Trade Center.

El impacto fue el primero de cuatro ataques coordinados que dejaron 2977 víctimas, sin contar a los 19 terroristas: 2753 murieron en Nueva York, 184 en el Pentágono y 40 en el vuelo 93, que cayó en Shanksville, Pensilvania. Por primera vez en su historia, Estados Unidos cerró su espacio aéreo y ordenó aterrizar a todos los vuelos que seguían en el aire.

Los atentados introdujeron una innovación siniestra: en lugar de bombas colocadas previamente, los terroristas secuestraron cuatro aviones comerciales y los convirtieron en armas. Tres de los pilotos de la llamada célula de Hamburgo se formaron en escuelas de aviación estadounidenses; otro, Hani Hanjour, ya había obtenido allí una licencia de piloto comercial años antes. La propia Comisión del 11-S concluiría después que “la nación no estaba preparada”.

Atta, de 33 años, era el líder de los 19 secuestradores. Marwan al-Shehhi, de 23, tomó los controles del United Airlines 175 y lo estrelló contra la Torre Sur a las 9.03. Hani Hanjour, de 29 y el más experimentado, condujo el American Airlines 77 contra el Pentágono. Ziad Jarrah, de 26, estaba al mando del United Airlines 93, pero allí el plan se quebró: después de enterarse por teléfono de los otros ataques, pasajeros y tripulantes intentaron recuperar el control. El avión terminó estrellado en un campo de Pensilvania antes de alcanzar Washington. La Comisión del 11-S señaló como posibles blancos el Capitolio o la Casa Blanca.

El complot

Atta, al-Shehhi y Jarrah, integrantes de la célula de Hamburgo, y Hanjour pasaron meses en Estados Unidos antes de los ataques. Alquilaron autos, abrieron cuentas bancarias, viajaron dentro y fuera del país, estudiaron aeropuertos y aviones, se inscribieron en escuelas de aviación, obtuvieron certificados de piloto, entrenaron en simuladores y realizaron vuelos destinados a familiarizarse con las rutas que luego utilizarían.

Los otros 15 integrantes completaron los equipos encargados de tomar las cabinas y controlar a pasajeros y tripulantes. Muchos habían recibido entrenamiento especial en Afganistán. Según el relato que Khalid Sheikh Mohammed hizo después a los interrogadores, parte de esa preparación incluyó aprender técnicas de secuestro, desarmar a agentes de seguridad y practicar con cuchillos; incluso debieron sacrificar una oveja y un camello para acostumbrarse a utilizarlos.

La simplicidad del operativo sería uno de los aspectos más inquietantes que revelaría la investigación oficial. Los secuestradores no necesitaron armamento sofisticado: utilizaron cuchillos pequeños y cutters y aprovecharon las vulnerabilidades de seguridad de la aviación comercial de la época. También sorprendió el costo. La Comisión del 11-S calculó que Al-Qaeda gastó entre 400.000 y 500.000 dólares para planificar y ejecutar los ataques, una cifra mínima frente a la devastación que provocaron. Los fondos llegaron mediante transferencias y dinero en efectivo y circularon por el sistema financiero ordinario sin llamar la atención.

El primero de los pilotos de Hamburgo en llegar fue al-Shehhi. Aterrizó en Newark el 29 de mayo de 2000 procedente de Bruselas y se dirigió a Nueva York para esperar a Atta. Este llegó el 3 de junio, después de viajar en ómnibus desde Alemania hasta Praga y tomar allí un avión rumbo a Estados Unidos. Jarrah arribó a Newark el 27 de junio y viajó después a Florida, donde ya había organizado su ingreso al Florida Flight Training Center, en Venice.

Atta y al-Shehhi todavía no habían elegido dónde aprenderían a volar. Visitaron una escuela en Oklahoma y finalmente se inscribieron en Huffman Aviation, también en Venice. A fines de julio ya realizaban vuelos en solitario y, hacia mediados de agosto, habían aprobado los exámenes para obtener sus licencias privadas. Luego pasaron por Jones Aviation, en Sarasota, pero regresaron a Huffman. Hacia fines de 2000 ya habían conseguido certificados de piloto comercial y comenzaron a entrenarse en simuladores de grandes aviones. Jarrah avanzaba en paralelo en otro centro de Florida.

El dinero para buena parte de ese entrenamiento provenía de Al-Qaeda. Un sobrino de Khalid Sheikh Mohammed, Ali Abdul Aziz Ali, también conocido como Ammar al-Baluchi, transfirió desde Dubái más de 100.000 dólares a Atta y al-Shehhi durante 2000. Las operaciones parecían normales. Esa era precisamente una de las claves del plan: moverse dentro de la vida cotidiana estadounidense sin sobresalir.

Hanjour siguió un recorrido diferente. Había vivido antes en Estados Unidos y había tomado clases de vuelo en Arizona. En 1999 ya había obtenido un certificado de piloto comercial de la Administración Federal de Aviación. Cuando los dirigentes de Al-Qaeda descubrieron que tenía esa experiencia, fue incorporado al operativo. Regresó a Estados Unidos el 8 de diciembre de 2000 y volvió a entrenarse en Arizona.

Mientras tanto, Osama bin Laden y los altos mandos de Al-Qaeda seleccionaban al resto de los hombres que participarían del ataque. Eran los llamados “muscle hijackers”, los secuestradores cuya tarea consistía en irrumpir en las cabinas y reducir a las tripulaciones.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

¿Te gustó esta nota?

Recibí lo más importante del día en tu correo. Sin spam, con opción de baja siempre.

Seguí leyendo sobre #11 de septiembre

Ver todas →

Más en Historia

Cómo se gestó el 11-S: la trama que Al-Qaeda preparó durante años — Prensa X