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Concordia: la ciudad entrerriana que combina arquitectura, represa y termas

La ciudad entrerriana, declarada Ciudad Art Nouveau de América, ofrece un recorrido por su patrimonio, la represa de Salto Grande y sus termas.

Redacción2 min de lectura
La ciudad que combina arquitectura, una gran represa y el paso de un escritor famosísimo

Concordia, en Entre Ríos, se destaca por su costanera sobre el río Uruguay, un gran lago y termas que funcionan todo el año. La ciudad fue declarada en 2025 como Ciudad Art Nouveau de América por la Asociación Art Nouveau Buenos Aires (AANBA). Su edificio emblema es la sede del Obispado, donada por la familia Caminal y construida en 1900, que fue la primera casa de la ciudad en tener ascensor.

La plaza 25 de Mayo es la principal, con la catedral de San Antonio de Padua (1899), que tiene vitrales donados por Flora, hija de Justo José de Urquiza. En la ciudad también se encuentra el ex Gran Hotel Colón, que alojó a Marcelo T. de Alvear, Carlos Gardel, Juan Domingo Perón y Saint-Exupéry. Un hito local fue el asesinato de Waldino Urquiza en 1870, mientras mataban a su padre en el Palacio San José.

En la plaza Urquiza se destaca el Palacio Arruabarrena, casona de estilo academicista francés diseñada por Gabriel Dulin. Fue levantada en 1919 por un ganadero vasco, tiene 40 ambientes y hoy es museo municipal. Sobre la calle Güemes, una casa de 1925, obra del arquitecto uruguayo Alejo Martínez, rompe con la típica casa chorizo y tiene un friso del escultor Alfredo Bigatti.

Concordia tiene 200.000 habitantes y no posee avenidas en el casco histórico, pero sí una peatonal muy comercial. La ciudad se fundó en 1831 con el nombre de San Antonio de Padua de la Concordia, impulsada por el presbítero Mariano José del Castillo. A fines del siglo XIX era el tercer puerto más importante del país, y desde septiembre de 2025 su aeropuerto tiene vuelos comerciales.

El complejo Salto Grande es una visita obligada. La represa binacional, inaugurada en 1983, aporta el 3% de la energía del país. “Estamos en un predio binacional con oficinas compartidas entre uruguayos y argentinos”, explicó Eugenia Busch, guía del sitio. Las 14 turbinas trabajan según la demanda de ambos países, y hay 19 compuertas que regulan el agua.

Otro sitio ineludible es el castillo San Carlos, construido en 1888 por el francés Édouard Demachy. La casa de 27 ambientes, rodeada de un parque, fue abandonada por la familia en 1891. Hoy quedan sus ruinas y una sala museo con vista al río, que evocan la época que cautivó a Saint-Exupéry.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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