Cortes de luz de hasta 30 horas en Almagro y Villa Crespo: el drama que lleva más de dos meses
Vecinos denuncian interrupciones reiteradas, falta de respuestas y convivencia forzada con generadores las 24 horas.

Vecinos de Almagro y Villa Crespo llevan más de dos meses sufriendo cortes de luz que en algunos casos superan las 30 horas. La falla comenzó el 16 de junio en una cámara subterránea de Edesur que se inundó y quedó dañada. Desde entonces, el suministro depende de generadores externos que funcionan las 24 horas, pero que no logran garantizar la continuidad del servicio.
Beatriz Schrut, vecina del límite entre ambos barrios, contó que modificó toda su rutina: "Me levanto aterrada a las cinco de la mañana. Veo que el módem está prendido y sé que hay luz: me pongo a lavar ropa, a planchar y a las diez ya tengo la comida del mediodía. No se puede vivir así". Con discapacidad visual, cada corte la obliga a subir o bajar seis pisos por escalera: "¿Sabés las veces que me caí? Los números de reclamo sirven para empapelar una pared, pero no son la solución".
La zona afectada abarca sectores de Villa Crespo y Almagro. Sobre la avenida Corrientes, el área comprometida se extiende desde Teniente General Eustaquio Frías hasta Panamá, principalmente sobre la vereda de las paradas de colectivos. En Aníbal Troilo, el problema comprende ambas veredas entre Río de Janeiro y Corrientes. Los vecinos calculan que hay al menos 30 edificios afectados, además de casas bajas y locales comerciales.
Andrea Ruzzi recordó que "nos dijeron que la cámara se había inundado y que había un problema de AySA. La desagotaron dos veces y, cuando prendieron el transformador, se quemó". Desde entonces, los generadores también fallan: "Cada tres o cuatro días pasa algo. Son mínimo cuatro horas sin luz. El fin de semana se cortó el sábado a la tarde, volvió una hora, se volvió a cortar y después estuvimos desde la madrugada hasta el domingo a la noche".
Karina Steiner, otra vecina, decidió prescindir del gas y tiene todos sus artefactos conectados a la electricidad. "Directamente no puedo cocinar ni calentar nada. Regalé toda la comida del freezer las primeras veces porque no sabíamos cuándo iba a volver. Si el termotanque no llegó a calentarse, tampoco tengo agua caliente, y la calefacción depende del aire acondicionado", relató. En su edificio viven adultos mayores y personas con dificultades físicas.
Los comercios también sufren las consecuencias. En Aníbal Troilo 990, el dueño de un taller de relojes pasa buena parte de la jornada a metros del generador. "Mi vecino de arriba no duerme. Esto funciona las 24 horas, con el ruido y el gasoil. Comercialmente es el acabose: viene solamente el que necesita imperiosamente venir", describió. Los operarios le mencionaron daños en la cámara y temor a ingresar por un eventual riesgo estructural.
Mariangeli Galindo trabaja en Case Luxury, en Troilo 995. Cada corte deja inutilizados desde la persiana eléctrica hasta los dispositivos de cobro. "Las chicas que hacen el turno tarde quedan a oscuras. En una calle donde roban no es lindo. El sábado se fue a las cinco de la tarde y volvió recién a las ocho de la noche del otro día. Esos días no vendemos nada porque nadie entra si no ve lo que va a comprar", contó.
En avenida Corrientes 4706, Eugenia Corisi atiende un kiosco. En uno de los episodios más prolongados perdió la mercadería de un freezer de helados. "Hace dos meses que tenemos cortes de una, dos, cinco horas o más. Una vez pasamos más de 24 horas sin luz. Hicimos el reclamo, pero no tuvimos respuesta por las pérdidas", señaló.
El encargado del bar Aromi, Miguel Ángel, describió que los cortes pueden repetirse hasta tres veces en un día. "Perdés la cafetería, que para nosotros es fundamental. La comida puede seguir porque trabajamos con gas, pero no es lo correcto tener a la gente así", explicó. Para anticiparse, suelen consultar al trabajador que vigila el equipo, aunque aclara que tampoco tiene información sobre la reparación de fondo.
El ruido del generador en Troilo es otra parte del reclamo. Permanece encendido todo el día y los residentes de los pisos cercanos aseguran que se volvió difícil dormir con las ventanas hacia la calle. A eso suman olor a combustible, tránsito reducido en la cuadra y las intervenciones frecuentes de cuadrillas alrededor de una esquina donde confluyen varias problemáticas.
Los vecinos aseguran que no obtienen respuestas concretas de Edesur sobre los plazos de la solución definitiva. "No sabemos si se están ocupando, en qué instancia está ni cuándo vamos a tener luz normal", sostuvo Karina Steiner. Mientras tanto, la vida en el barrio sigue condicionada por una pregunta que no tiene respuesta: cuándo será el próximo corte.
Fuente: LA NACION
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
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