Emprendimiento

De una carpa y seis cabras a quesos premiados: la historia de Granja Verbena

Juan Ignacio Rodríguez y Soledad Rumbo, ingenieros agrónomos, construyeron un tambo caprino en Córdoba que hoy produce quesos galardonados.

Redacción2 min de lectura
Vivieron en una carpa, empezaron con seis cabras y hoy elaboran algunos de los quesos más premiados del país

Hace diez años, Juan Ignacio Rodríguez y Soledad Rumbo vivían en una carpa en Yacanto Abajo, Córdoba, con seis cabras y un sueño. Hoy, su emprendimiento Granja Verbena produce quesos artesanales premiados a nivel nacional y se abastece a restaurantes como Don Julio y Anchoita.

La historia comenzó cuando, tras años de trabajar para otros, decidieron lanzarse a un proyecto propio. Sin estudios de mercado, compraron sus primeras seis cabrillonas y aprendieron sobre la marcha, incluso a ordeñar. "Creo que en la vida algún salto tenés que dar, porque si no te quedás", asegura Soledad.

El primer producto fue un dulce de leche de cabra que elaboraron en una ollita y vendieron en una feria local. "Tengo clientes hoy que me siguen comprando desde ese primer dulce de leche", recuerda. De allí, el salto a los quesos fue natural, aunque implicó formarse en el INTI y con técnicos especializados.

Hoy, el tambo cuenta con 50 madres en producción sobre un total de 60 cabras. Elaboran unas diez variedades de quesos duros, semiduros, blandos y azules, además del dulce de leche original.

Entre sus productos más destacados se encuentra Emilia, un queso tipo Crottin que fue elegido Queso del Año en 2025 con un puntaje perfecto de 100/100 en el Concurso Nacional de Quesos de Totoras. También obtuvieron medallas de oro con Champaquí y Pedro, un queso tipo Camembert, en ediciones anteriores.

Soledad explica que el éxito radica en la calidad y en romper prejuicios sobre el sabor de los quesos de cabra. "Nuestros productos nunca fueron fuertes y tiene que ver con las buenas prácticas", asegura. Además, apuestan a la comunicación de su historia: "La gente no compra solamente un queso: compra una historia".

El emprendimiento se consolidó en una zona turística, lo que les permite vender directamente en la granja. "Mucha gente viene a Traslasierra a retirarse. Nosotros vinimos a empezar", concluye la emprendedora.

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