Psicología

Deborah Bellota: “Existen los hijos preferidos, pero no desde la maldad”

La psicóloga explicó en LN+ que el favoritismo se basa en identificaciones y proyecciones, y dio consejos para abordarlo.

Redacción2 min de lectura
Deborah Bellota, psicóloga, sobre el hijo preferido: “No tiene que ver con el amor, sino con las identificaciones”

La psicóloga Deborah Bellota afirmó que “sí existen los hijos preferidos”, aunque aclaró que “no tiene que ver con el amor, tiene que ver con las identificaciones”. En una entrevista en los estudios de LN+, la especialista explicó que el favoritismo parental se da por proyecciones y expectativas, y no por una falta de cariño.

Según Bellota, “muchos padres pretenden que sus hijos sean mucho más de lo que ellos no pudieron ser. Entonces ahí hay más proyecciones y la mirada va más para ese niño”. Además, sostuvo que los estudios científicos avalan que los favoritismos existen, pero “no desde la maldad”.

La experta señaló que un niño puede ser preferido por ser “más fácil” o tener “los límites más instalados”, mientras que otro puede ser visto como “más rebeldón y buscador de experiencias”. En ese sentido, “quizás el padre ame más al que está más tranquilo”.

Bellota también remarcó que los niños pueden tener un padre favorito: “Por ejemplo, prefieren hacer una actividad específica más con la mamá y otras con el papá”. Y destacó que “los chicos no solo escuchan, también vivencian climas. Perciben más los gestos, los tonos, las conductas”.

En cuanto a la comunicación, la psicóloga subrayó la importancia de la verbalización en los vínculos: “Las diferencias hay que ponerlas en palabras. Revisar qué me pasa a mí como madre y ponerlo en palabras. Porque muchas veces lo que no se dice queda en el inconsciente. Y el inconsciente actúa”.

Bellota advirtió que ser el hijo preferido puede tener consecuencias negativas: “Sabe que las expectativas que tienen sobre él son muy altas, tiene que estar siempre a la altura y la frustración por los posibles errores está siempre latente”. En su consultorio, muchos pacientes que fueron preferidos le confiesan: “Soy re exigente conmigo mismo y me genera angustia hacer las cosas mal”.

En el otro extremo, el hijo no preferido también sufre: “Hay una baja autoestima. Una sensación de insuficiencia”, apuntó la especialista.

Finalmente, Bellota brindó tres consejos para abordar el favoritismo en la familia, aunque no detalló cuáles fueron en la entrevista. La experta insistió en que “cada familia es un mundo, entonces cada vínculo es distinto. El amor va cambiando. Y si partimos de que efectivamente existen los hijos favoritos, esto claramente trae consecuencias”.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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