Sociedad

Del "somos los mejores" al orgullo de hacer las cosas bien: el debate sobre la nueva argentinidad

Analistas y referentes discuten si el Mundial y figuras como Messi o Ginóbili marcan un cambio en el modo en que los argentinos se piensan a sí mismos

Redacción••3 min de lectura
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¿Una nueva argentinidad? Del “somos los mejores” al orgullo de hacer las cosas bien

Los argentinos parecen atravesar una transformación en la manera de pensarse a sí mismos. Del arquetipo de la viveza criolla, la improvisación y el talento individual se estaría pasando, según algunos analistas, a una generación de referentes que combinan competencia, método y respeto por las reglas. El caso más visible es el de la Selección Argentina.

Generalizar es riesgoso y conceptualizar qué es ser argentino también. Pero hay consenso en ciertas características que, en el imaginario, nos definen: pasión, entrega, sufrimiento, valoración de los lazos sociales y la impresión de que el mundo mira lo que pasa en este rincón de la tierra. Para Borges, ser argentino es un acto de fe. Antes, Sarmiento había destacado un rasgo concreto: "Tienen una alta conciencia de su valor como nación; todos los demás pueblos americanos les echan en cara esta vanidad".

Con percepción del pulso social, el actor Guillermo Francella, protagonista de Homo Argentum, entiende que tenemos un ADN ligado a la intensidad, la resiliencia, la picardía y la cercanía afectiva. "Bichos raros", sintetizó la cantante Lali Espósito ante una multitud en Madrid.

El Mundial de fútbol reavivó la argentinidad y, para algunos, puede haber ahí un punto de inflexión. "La Argentina pasó de intentar ser aceptada por el mundo a sentir que tiene algo propio para ofrecerle. Y ese giro cambia todo: tanto la manera en que nos miran desde afuera como la forma en que nos miramos nosotros", señaló el economista Fernando Moiguer, titular de la consultora Moiguer.

Figuras como Lionel Messi, Emanuel Ginóbili, Franco Colapinto o el equipo de Lionel Scaloni aportan otra cosa. "Aparece otro arquetipo: personas que siguen siendo talentosas, competitivas, intuitivas y apasionadas, pero que parecen haber incorporado algo que durante mucho tiempo estuvo ausente del imaginario argentino: el método, el proceso, el respeto por las reglas y cierta consideración por el otro", agregó Moiguer.

El sociólogo Pablo Alabarces, en cambio, prefiere ser prudente. "Hay modos muy variados y plurales de ejercer la argentinidad, y los contextos futboleros son excepcionales. Producir sobre eso una metáfora nacional es un exceso. Los argentinos aprendimos a sufrir no por razones futboleras; la pasamos mal porque en 50 años hay crisis periódicas", sostuvo.

Loris Zanatta, historiador y ensayista italiano que conoce en profundidad el país, apuntó que "el hecho de volver a hablar de argentinidad revela un problema identitario no resuelto". El antropólogo Pablo Semán pidió cautela: "Todavía hace falta estudiar si realmente cambió el sentido de Nación". En cambio, Guillermo Oliveto, fundador de la consultora W, observa la "génesis de algo nuevo": "Se está pasando de la creatividad intratable a un apasionado talento admirable".

La idea de argentinidad se actualiza mediante relatos, símbolos y experiencias compartidas. Por eso el Mundial resultó clave pero también, advierte Semán, peligroso como herramienta de interpretación. "Aparecieron imágenes de la nación deseada, la comunidad deseada. No la que realmente es, sino la que se busca. Una nación que se percibe a sí misma distanciada de la política, unificada en valores que tienen que ver con el reconocimiento del esfuerzo y con ciertos grados de solidaridad colectiva", explicó.

La mayoría de los consultados coincide en que el fenómeno más interesante no es que el fútbol haya creado una nueva identidad, sino que habría ocupado espacios vacíos. "Separar la argentinidad de lo político tiene que ver con cierto decaimiento. Si el fútbol ganó terreno tiene que ver con la ausencia de otros espejos o relatos de futuro más atractivos", dijo Alabarces. Zanatta coincidió: "Cada vez habrá más toma de distancia de la política". Y sumó el papel de la religión: "La visita del Papa en noviembre puede representar algo importante".

Oliveto aportó otra perspectiva: "No estoy tan seguro de que la sociedad haya tomado distancia de lo político. Más bien, se desintoxica de la cooptación". Para él, la pasión no tiene por qué equivaler a sufrimiento. Recuperó la idea del ensayista Nassim Taleb de "poner el cuerpo" y agregó: "El argentino ha asumido una condición de sobreviviente eterno. Nacer y desarrollarse en la adversidad genera un espíritu de lucha que, puesto en un terreno fructífero, florece más fuerte".

Por qué importa

El debate sobre la argentinidad toca la identidad colectiva y el vínculo con la política en un contexto de crisis recurrentes. Lo que está en juego es si el fútbol y nuevos referentes pueden llenar vacíos que otros relatos dejaron.

Qué sigue

La visita del Papa a la Argentina en noviembre puede convertirse en un nuevo punto de inflexión identitario, según los analistas. Habrá que ver si el fenómeno trasciende lo deportivo o queda como un paréntesis emocional.

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