Historia

Messi y el regalo de Benín: la historia de las Amazonas de Dahomey

El capitán del seleccionado africano le entregó una estatuilla de una guerrera durante el amistoso en el Monumental, un símbolo de un reino temido en África Occidental.

Redacción••3 min de lectura
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Messi y el regalo de Benín: la historia de las Amazonas de Dahomey

En la previa del amistoso que Lionel Messi disputó con la selección argentina ante Benín en el Monumental, el capitán del equipo africano, Sessi D’Almeida, le entregó una estatuilla de una mujer con una espada en la mano, entre otros obsequios. La figura es una réplica en miniatura de la estatua de 30 metros que se levanta en Cotonú, la ciudad más importante de Benín, y rememora a las Amazonas de Dahomey, el batallón femenino que fue durante siglos uno de los ejércitos más temidos de África Occidental.

La pieza original se inauguró en 2022 y busca preservar la memoria del pueblo precolonial, cuando la región conformaba un reino poderoso en el litoral del actual Benín. La historia de esas guerreras, sin embargo, se remonta al siglo XVII, cuando el monarca Aho Houegbadja impulsó un cambio profundo en la sociedad que gobernaba.

Si bien el rey era considerado una deidad, los súbditos obtuvieron derechos y jerarquías bien marcadas, lo que permitió consolidar una estructura fuerte en la zona. Para finales de ese siglo, Dahomey ya mantenía un lazo comercial aceitado con los europeos, en especial a través del tráfico de esclavos: los prisioneros eran enviados al extranjero a cambio de dinero o de independencia.

El crecimiento de la monarquía despertó la codicia de los pueblos vecinos, que anhelaban sus riquezas. Fue en ese contexto que Houegbadja formó el ejército de mujeres Amazonas, un grupo armado de élite que se destacó por su ferocidad. Según relatos históricos, no perdonaban a sus rivales: en los casos de éxito decapitaban a sus enemigos y bebían su sangre como sacrificio.

El ejército llegó a tener hasta 6000 oficiales para mediados del siglo XVIII. Las Amazonas estaban catalogadas como esposas consortes del rey, por lo que debían mantener la castidad: un embarazo podía distraerlas de su rol central, que era proteger al monarca. Cuando las familias entregaban a sus hijas a la causa común, se seleccionaba a las más resistentes, que después de un entrenamiento arduo pasaban a formar parte del batallón.

Con el avance del colonialismo en el siglo XIX, Francia puso sus ojos sobre Dahomey. Aunque los soldados europeos temían a estas mujeres y en algunos casos evitaban matarlas, impusieron un nuevo modo de ejercer la violencia y la ocupación. El resultado fue desparejo: solo hubo 77 bajas francesas frente a 2000 Amazonas. El poderío de aquel imperio llegó a su fin cuando cayó bajo dominio galo.

Las últimas 55 mujeres guerreras fueron exhibidas en el Jardín Zoológico de París en 1891, entre palmeras y felinos de la selva, ante una sociedad parisina que las observaba como una curiosidad. Eran testigos de un reino que ya no existía. La estatua que hoy recuerda su historia es la misma que D’Almeida le acercó a Messi como símbolo de identidad y orgullo.

La historia de las Amazonas de Dahomey ya había aparecido en la previa del partido, cuando se conoció que Benín sería el rival de Argentina. La Puerta sin Retorno y el ejército de guerreras forman parte del mismo legado que el capitán africano quiso compartir con el rosarino.

Por qué importa

El gesto puso en primer plano una historia poco conocida de África Occidental, la de un ejército de mujeres que marcó la resistencia de Dahomey frente al colonialismo francés. La estatua que recibió Messi es hoy un símbolo de memoria y orgullo para Benín.

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