Medios de Comunicación

Día del Canillita: por qué se celebra cada 7 de noviembre en Argentina

La fecha homenajea a los vendedores de diarios y revistas y recuerda a Florencio Sánchez, el dramaturgo que popularizó el apodo con un sainete de 1903.

Redacción••3 min de lectura
Compartí esta nota:
Día del Canillita: por qué se celebra cada 7 de noviembre en Argentina

Este 7 de noviembre Argentina celebra el Día del Canillita, la jornada que homenajea a los trabajadores que distribuyen y venden diarios y revistas en kioscos y puestos callejeros. La fecha coincide con el fallecimiento del dramaturgo uruguayo Florencio Sánchez, ocurrido el 7 de noviembre de 1910 en Milán, Italia, a los 35 años, a causa de la tuberculosis. Sánchez fue quien dio origen al apodo que identifica al rubro desde hace más de un siglo.

El reconocimiento oficial de la efeméride llegó recién en 1947, tras casi dos siglos de venta callejera de publicaciones en el país. Desde entonces, el gremio de los canillitas mantiene una presencia central en la circulación de la información y en la vida cotidiana de las ciudades argentinas.

La historia de estos trabajadores empezó bastante antes de que existiera una fecha en el calendario. En 1868, el diario La República adoptó una modalidad de venta en la calle que sus directivos habían observado en Nueva York. La estrategia consistía en contratar a niños y jóvenes para ofrecer los ejemplares en la vía pública. El cambio permitió abaratar los costos de distribución y acelerar la entrega, al evitar la intermediación del correo postal. Con los años, ese sistema se consolidó y dio forma a la red de kioscos y puestos fijos que hoy caracteriza a las ciudades del país.

El origen del término canillita está atado al teatro. Florencio Sánchez llegó a la Argentina a principios del siglo XX después de abandonar Uruguay por la persecución que sufría debido a sus ideas anarquistas. Ya instalado en Buenos Aires, continuó su carrera periodística y se consolidó como dramaturgo. En 1903 estrenó M'hijo el dotor, un éxito de crítica y público que le dio enorme popularidad. Ese mismo año presentó el sainete titulado Canillita.

La obra retrataba a un chico de pocos recursos que vendía periódicos en la calle para ayudar al sustento de su familia. El protagonista se distinguía por sus piernas flacas y largas, que quedaban a la vista por el pantalón corto que usaba a diario. Sánchez apeló al lunfardo para apodarlo canillita, en referencia directa a la delgadez de sus piernas. El impacto de la pieza fue tal que el nombre trascendió la ficción y pasó a designar a todos los jóvenes que hacían esa tarea en las calles. Con las décadas, la denominación se extendió hasta convertirse en el término definitivo para los trabajadores del rubro, sin distinción de edad.

La figura de Sánchez funciona como puente entre la literatura popular de principios de siglo y la identidad laboral de un sector que hoy celebra su día. Aquel niño del sainete se transformó en un símbolo nacional que representa a miles de trabajadores en sus puestos de venta, que conservan el nombre como legado histórico de la profesión. La celebración anual también invita a mirar la evolución de la venta de publicaciones y el valor social del trabajador de kioscos, un oficio que se adaptó a los cambios tecnológicos y sociales sin perder su nombre característico.

La fecha se suma a otras efemérides que marcan el calendario argentino, como el Día del Bancario, que se conmemora cada 6 de noviembre, y el Día de Todos los Muertos, que se vive cada 2 de noviembre en el país.

Por qué importa

La efeméride reconoce a un sector que durante más de un siglo acercó las noticias a cada rincón del país y que hoy enfrenta la transformación digital del consumo de información. También mantiene viva la memoria de Florencio Sánchez y su vínculo con la cultura popular argentina.

¿Te gustó esta nota?

Recibí lo más importante del día en tu correo. Sin spam, con opción de baja siempre.

Más en Medios de Comunicación