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Una pareja creó un lodge ecológico en la selva amazónica de Ecuador: cabañas sin talar árboles y energía solar

María José y John levantaron Huaiquiloche a media hora de Macas, con madera de troncos caídos, internet satelital y una piscina natural formada en el río.

Redacción••3 min de lectura
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Una pareja creó un lodge ecológico en la selva amazónica de Ecuador: cabañas sin talar árboles y energía solar

María José y John construyeron un lodge y reserva ecológica en la selva amazónica de Ecuador, a unos 30 minutos del centro de Macas, en la provincia de Morona Santiago. El proyecto se llama Huaiquiloche —o Wekilche—, una palabra de origen Shuar que significa "andariego", y combina hospedaje, bosque primario y una propuesta de desconexión lejos del ruido de la ciudad.

El terreno tiene una hectárea y media de bosque primario y limita directamente con una reserva natural. Allí la pareja reutiliza troncos caídos, instaló paneles solares y trabaja en la recuperación de una superficie que antiguamente se destinaba al ganado.

La idea fue construir sin alterar el paisaje. María José explicó que la madera de las cabañas no proviene de árboles talados: "Nada de lo que se construyó, la madera, fueron de árboles talados, sino que es una madera súper buena de árboles que se han caído hace años y nosotros íbamos encontrando y les íbamos trabajando".

La premisa también marcó el futuro del lugar. "El sentido es no talar ningún árbol dentro de la propiedad, sino que más bien hemos tratado de reforestar la zona y los árboles que ya se han caído hemos ido utilizando dentro de la construcción", contó. Un criterio similar al de otros emprendimientos que apuestan por el reciclado de estructuras abandonadas para reducir el impacto sobre el entorno.

El diseño estuvo a cargo de John, que pensó la experiencia alrededor del contacto permanente con la naturaleza. Una de las construcciones, la cabaña "Pantera", fue levantada sobre el río y recibió ese nombre por su exterior negro, pensado para que se pierda en la oscuridad.

"Queríamos que las personas sientan ese contacto con la naturaleza y la sensación de dormir con ese ruido blanco que les da el río", explicó María José en una entrevista.

El proyecto tampoco está conectado a la red eléctrica convencional. El tendido de postes tenía un costo cercano a los US$20.000, por lo que optaron por instalar paneles solares para cubrir la iluminación esencial. No hay televisores ni electrodomésticos ruidosos, y el único servicio pensado para mantener cierta conexión con el exterior es internet satelital.

La propuesta busca ofrecer una pausa frente al ritmo de las ciudades. "Hemos creado como eslogan 'La selva, el nuevo lujo'", señaló María José. Para ella, regresar a estos espacios permite recuperar tranquilidad y desconectarse de la rutina.

"Es un tiempo bastante lindo que nosotros nos damos para disfrutar... venimos y nos vamos recargados, nos vamos con nuevas energías", agregó. El lugar también cuenta con una piscina natural formada en el propio río: John y su equipo movieron piedras del cauce y reforzaron los bordes para crear una zona de baño segura, con agua corriente y limpia.

La relación con el ambiente se extiende a la conservación. John explicó que aprendieron de las comunidades Shuar algunos conocimientos para desenvolverse en la selva, como el uso de nidos de termitas o comején sobre la piel como repelente natural de insectos. En la propiedad también conviven con puercoespines, guatuzas y serpientes propias del bosque.

Además, la pareja trabaja en la reforestación del terreno: donde antes había pasto para ganado ahora plantaron especies como pachaco y distintos tipos de guayacán. "Queremos reforestar con estos árboles... nuestro objetivo es convertirlo en un bosque otra vez", explicó John, que remarcó la importancia de conservar las franjas de vegetación junto a los ríos para evitar que las cuencas se sequen. Una lógica de conservación que también aparece en otras iniciativas de hospedaje inmerso en la naturaleza.

Para María José, esa convivencia con el paisaje es parte central del proyecto: "Para mí vivir en la naturaleza es conocerle más a Dios, conocer la obra de Dios, conocer la obra de sus manos. Cada uno de los detalles son magníficos".

Por qué importa

El proyecto muestra un modelo de turismo que prioriza la conservación del bosque primario por sobre la comodidad urbana: sin red eléctrica, sin televisores y con reforestación activa. Es una referencia para emprendimientos que buscan rentabilidad sin talar.

Qué sigue

La pareja seguirá con la plantación de pachaco y guayacán para recuperar el bosque en el terreno que antes era pasto de ganado. No hay plazos ni aperturas anunciadas.

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