Política

Doble golpe extremista en Alemania: Die Linke gana en Berlín y AfD arrasa en el norte

La izquierda radical se impuso en la capital y la ultraderecha en Mecklemburgo-Pomerania Occidental; Merz admitió que el resultado es "un desastre".

Redacción3 min de lectura
Los extremismos dan un doble golpe en Alemania y dejan al canciller Merz contras las cuerdas

Dos estados, dos elecciones y un mismo veredicto: el rechazo al centro político alemán. Este domingo, la izquierda radical de Die Linke ganó en Berlín con el 25,8 % de los votos, mientras que en Mecklemburgo-Pomerania Occidental la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD) se impuso con el 37,8 %. Los comicios movilizaron a 3,8 millones de electores y confirmaron una tendencia que ya se había insinuado el 6 de septiembre en Sajonia-Anhalt, donde la AfD rozó la mayoría absoluta con el 43,8 %.

En la capital federal, el triunfo de Die Linke se apoyó en la candidata Elif Eralp, de 45 años, cuya campaña centrada en la crisis de la vivienda y el poder adquisitivo casi duplicó el resultado del partido respecto de 2023. Detrás quedaron la democracia-cristiana (CDU) del canciller Friedrich Merz, con el 20 %; Los Verdes, con el 15,4 %; la AfD, con el 13,8 %, y la social-democracia (SPD), en retroceso con el 12 %. Se perfila una coalición entre Die Linke, SPD y Los Verdes, lo que convertiría a Berlín en la primera ciudad alemana gobernada por la izquierda radical.

El avance de Die Linke, sin embargo, trae tensiones internas. Desde 2024, el partido incorporó a una nueva generación de militantes radicalizados por el conflicto en Gaza, y varios cuadros históricos renunciaron denunciando un aumento del antisemitismo en sus filas, sobre todo en el bastión de Neukölln. Eralp deberá administrar esa paradoja desde el ayuntamiento.

En el noreste, el escenario fue inverso pero igual de contundente. La AfD superó al SPD por un margen estrecho, 37,8 % contra 36,3 %, más del doble de su resultado de 2021, cuando había obtenido el 16,7 %. El candidato ultraderechista Leif-Erik Holm lideró las encuestas durante meses hasta que la primera ministra regional, Manuela Schwesig, se presentó como la "Frau gegen blau", la única capaz de frenarlo. En Schwerin se espera una coalición encabezada por el SPD junto a Die Linke (6,2 %) y Los Verdes (5,5 %), lo que mantendría en pie el "Brandmauer", el cordón sanitario que aísla a la AfD del gobierno.

Para la CDU de Merz no hubo consuelo en ningún lado. Su segundo puesto en Berlín le permitió salvar la cara, pero en Mecklemburgo-Pomerania Occidental obtuvo el 5,1 %, apenas por encima del umbral del 5 % necesario para entrar al parlamento regional. Se trata de su peor derrota electoral desde el 9 % de Bremen en 1951. "Es un desastre", reconoció el propio canciller, que canceló su viaje a la Asamblea General de la ONU en Nueva York y convocó de urgencia a la cúpula de su partido.

El doble revés se suma a una crisis interna ya avanzada en la CDU, sacudida este verano por una remodelación ministerial caótica. Dirigentes locales hablaban en julio de "la crisis más profunda" en los 81 años de historia del partido. La pregunta que recorre Berlín ya no es si Merz sobrevivirá políticamente, sino cuánto tiempo más resistirá. Los rumores de Kanzlerwechsel, un cambio de canciller, se intensificaron tras la noche electoral.

Merz, sin embargo, prometió continuar con las reformas. "Estas reformas deben llevarse a cabo. Asumo esa responsabilidad porque quiero hacer avanzar nuestro país", declaró, descartando su dimisión. Pero más allá de su futuro personal, es todo el tablero político tradicional el que tambalea. El SPD se desmorona en Berlín, Los Verdes no progresan y la AfD, aunque privada del gobierno por el cordón sanitario, lideró o rozó la cabeza en tres elecciones regionales consecutivas en apenas dos semanas.

En Sajonia-Anhalt, su candidato Ulrich Siegmund asegura mantener "discusiones intensas" con otras fuerzas, incluida la CDU, para formar antes de fin de año el que sería el primer gobierno regional dirigido por la extrema derecha en Alemania desde 1945. Una prueba de fuego para el dique que, por ahora, sigue resistiendo en el resto del país.

Por qué importa

El doble triunfo de los extremos debilita al centro político alemán y pone en duda la continuidad de Merz al frente de la CDU. La AfD ya roza el poder regional y el cordón sanitario empieza a mostrar grietas.

Qué sigue

Se esperan negociaciones de coalición en Berlín y Schwerin que excluirían a la AfD, mientras la CDU define si Merz sigue al frente. En Sajonia-Anhalt, la ultraderecha intenta formar gobierno antes de fin de año.

¿Te gustó esta nota?

Recibí lo más importante del día en tu correo. Sin spam, con opción de baja siempre.

Más en Política