Historia

Douglas MacArthur: la frase sobre las heridas de la guerra que marcó West Point

El general estadounidense pronunció su discurso "Deber, Honor, Patria" el 12 de mayo de 1962, ante los cadetes de la academia militar donde se había graduado.

Redacción••3 min de lectura
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Douglas MacArthur: la frase sobre las heridas de la guerra que marcó West Point

El 12 de mayo de 1962, el general estadounidense Douglas MacArthur regresó a la Academia Militar de West Point para recibir el Premio Sylvanus Thayer y pronunció su célebre discurso Duty, Honor, Country. Allí dejó una frase que trascendió el ámbito castrense: "El soldado, por encima de todos los demás, reza por la paz, porque es él quien debe sufrir y soportar las heridas y cicatrices más profundas de la guerra".

Tenía 82 años y ya era una figura central de la historia militar de Estados Unidos. Había combatido en las dos guerras mundiales y en el conflicto de Corea, y se había convertido en uno de los cinco generales del Ejército estadounidense en alcanzar el rango de cinco estrellas.

Su carrera comenzó en 1903, cuando se graduó como el primero de su promoción en West Point. Sus primeros destinos incluyeron Filipinas y luego participó en operaciones militares en México.

En la Primera Guerra Mundial fue enviado a Francia como integrante de la 42ª División de Infantería. Participó en la batalla de Saint-Mihiel y en la ofensiva de Meuse-Argonne, en 1918, donde se destacó por su liderazgo frente a las fuerzas alemanas. Su actuación le valió siete Estrellas de Plata y dos Cruces por Servicio Distinguido, y en junio de 1918 fue ascendido a general de brigada.

El reconocimiento internacional llegó durante la Segunda Guerra Mundial. Tras el ataque japonés a Pearl Harbor, en diciembre de 1941, las tropas japonesas avanzaron sobre Filipinas, donde MacArthur comandaba las fuerzas estadounidenses y filipinas.

En marzo de 1942 debió abandonar el archipiélago por orden del presidente Franklin D. Roosevelt. Antes de partir dejó una promesa que pasó a la historia: "Regresaré". La cumplió en octubre de 1944, cuando desembarcó en la isla de Leyte al frente de las fuerzas aliadas, en una operación decisiva para recuperar Filipinas del control japonés. El 14 de diciembre de 1944 recibió su quinta estrella.

Su carrera continuó en la Guerra de Corea, iniciada en 1950. Allí comandó las fuerzas de Naciones Unidas y dirigió el desembarco de Inchon, que permitió recuperar Seúl. En abril de 1951 fue relevado por el presidente Harry Truman tras desacuerdos sobre la conducción del conflicto.

En su regreso a West Point, MacArthur recordó a los soldados fallecidos y destacó la responsabilidad de quienes continuaban su legado. "La larga línea gris nunca nos ha fallado", afirmó en referencia a los graduados de la academia. También evocó las tres palabras que, según su mensaje, debían guiar a los futuros oficiales: "Deber, Honor, Patria".

Hacia el final de su despedida pronunció otra frase que quedó registrada en la historia militar: "Las sombras se alargan para mí. El crepúsculo está aquí". Douglas MacArthur murió el 5 de abril de 1964, a los 84 años, menos de dos años después de aquel discurso. Recibió un funeral de Estado y fue homenajeado en el Capitolio estadounidense.

Su reflexión sobre las heridas y cicatrices de la guerra sigue entre las frases más conocidas de un comandante que participó en tres de los principales conflictos militares del siglo XX.

Por qué importa

La frase de MacArthur se convirtió en una referencia sobre el costo humano de los conflictos armados y se cita hasta hoy en debates sobre el rol militar. Su figura condensa el vínculo entre las fuerzas armadas estadounidenses y el poder político del siglo XX.

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