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Automotrices piden al Congreso de EE.UU. prohibir los autos chinos de forma permanente

La Alliance for Automotive Innovation, que reúne a GM, Toyota y Volkswagen, reclama una ley antes de fin de año y apura el debate tras las elecciones legislativas.

Redacción••4 min de lectura
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Automotrices piden al Congreso de EE.UU. prohibir los autos chinos de forma permanente

Las principales automotrices que operan en Estados Unidos le pidieron al Congreso que apruebe una prohibición permanente para los autos chinos. El reclamo lo hizo la Alliance for Automotive Innovation, la asociación que representa a General Motors, Toyota y Volkswagen, entre otras terminales, y busca que la norma quede sancionada antes de que termine el año. El pedido llega después de las elecciones legislativas de mitad de término y con una señal de apertura de Donald Trump que inquietó al sector.

La entidad reclamó que los legisladores retomen el proyecto cuando vuelvan a sesionar la próxima semana, una vez celebrados los comicios. La iniciativa tiene respaldo de los dos partidos: la impulsaron el republicano Bernie Moreno y la demócrata Elissa Slotkin, y recibió aprobación unánime en la comisión del Senado que la trató en julio. La versión de la Cámara de Representantes ya supera los 100 copatrocinadores.

El argumento de las terminales combina dos preocupaciones. Por un lado, la posibilidad de que los sistemas digitales de los autos recopilen información sensible o permitan accesos remotos desde China. Por otro, la competencia de fabricantes que ya modificaron el equilibrio de otros mercados y que las automotrices instaladas en territorio estadounidense quieren mantener afuera.

“Necesitamos proteger el mercado estadounidense de una avalancha de importaciones chinas que conllevan riesgos de vigilancia y ponen en desventaja a los fabricantes actuales”, afirmó John Bozzella, presidente de la organización, quien también destacó las inversiones realizadas por esas empresas en las comunidades estadounidenses.

La preocupación encuentra antecedentes concretos. Según la Agencia Internacional de Energía, China fabricó 16 millones de autos eléctricos e híbridos enchufables en 2025, cerca de tres cuartas partes del total mundial, y exportó más de 2,5 millones. En el primer trimestre de 2026, las exportaciones de esas tecnologías más que se duplicaron frente al mismo período anterior.

En la Unión Europea, el avance ya se refleja en los patentamientos. De acuerdo con los registros de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles, BYD, SAIC y los grupos Geely y Chery reunieron el 10,6% del mercado en septiembre de 2026, frente al 6,9% de un año antes. Entre enero y septiembre, BYD patentó 206.002 autos en la UE, un 154,4% más que en igual período de 2025, y el grupo Chery alcanzó las 137.003 unidades, con un incremento del 246,5%.

Los aranceles europeos no frenan por igual toda esa oferta: los derechos compensatorios sobre los eléctricos a batería fabricados en China no alcanzan a los híbridos convencionales ni a los híbridos enchufables. Así, las compañías amplían su presencia con distintas motorizaciones, incluso mientras enfrentan mayores costos para ingresar sus modelos totalmente eléctricos.

La Argentina también muestra ese cambio, aunque desde una participación inicial mucho menor. En 2024, las marcas chinas rondaban el 0,8% del mercado de autos y comerciales livianos. Para octubre de 2026, las firmas identificadas entre las más patentadas ya reunían por sí solas más del 11% del segmento. BYD encabezó ese grupo con 1377 unidades durante el mes, seguida por BAIC, con 957, y Chery, con 557. El fenómeno se enmarca en un mercado local que las terminales siguen de cerca, como quedó expuesto en las proyecciones de ventas para el sector.

Estados Unidos siguió un camino más restrictivo, que comenzó antes del regreso de Trump a la Casa Blanca. En 2024, Joe Biden elevó al 100% el arancel adicional aplicado a los eléctricos chinos bajo la Sección 301 de la legislación comercial. A esa barrera económica se agregó otra vinculada con la tecnología: en enero de 2025 se aprobó una regulación sobre vehículos conectados que restringe sistemas y fabricantes vinculados con China o Rusia. Las prohibiciones relativas al software y a la venta de vehículos de fabricantes alcanzados comienzan con el año modelo 2027, incluso si los autos se producen en Estados Unidos.

Trump amplió la presión en marzo de 2025 con un arancel del 25% sobre autos importados y determinadas autopartes, con el objetivo declarado de proteger la producción estadounidense. Pero esa misma lógica abrió una diferencia con las automotrices: en septiembre, el presidente dijo en una entrevista que aceptaría que compañías chinas construyeran autos en Estados Unidos. Para los fabricantes que impulsan la prohibición, la posibilidad de que sus competidores ingresen mediante una planta local también representa una amenaza, porque les permitiría saltear los aranceles.

Por qué importa

La disputa define el futuro del mercado automotor más grande del mundo y marca el pulso de la competencia china, que en Argentina ya supera el 11% de los patentamientos. Una ley permanente cambiaría las reglas para las terminales globales.

Qué sigue

El Congreso vuelve a sesionar la próxima semana y las automotrices presionan para que el proyecto se trate entonces. La incógnita es si la Casa Blanca sostiene la apertura a la producción china en suelo estadounidense.

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