Economía

El BCRA redujo sus compras de dólares a un mínimo anual en septiembre

El Banco Central acumuló apenas US$ 203 millones en las primeras tres semanas del mes, una cuarta parte de lo que compró en agosto.

Redacción3 min de lectura
"Los meses secos": el BCRA bajó a mínimos sus compras de dólares en septiembre

El Banco Central desaceleró sus compras de dólares en el mercado oficial y en las primeras tres semanas de septiembre acumuló apenas US$ 203 millones. Se trata del ritmo más bajo del año y equivale a cerca de una cuarta parte de los US$ 770 millones que había adquirido en agosto, un mes que ya había mostrado una moderación en la adquisición de divisas.

Pese a la desaceleración, la entidad que conduce Santiago Bausili mantiene un saldo comprador que supera los US$ 13.300 millones en lo que va de 2025. En el mercado leen ese comportamiento como parte de la estrategia oficial para sostener un techo implícito al dólar mayorista dentro del rango de las bandas de flotación y reforzar el ancla cambiaria en el tramo final del año.

"El BCRA está comprando cada vez menos dólares: unos US$ 8 millones diarios la semana pasada y US$ 11 millones en las primeras ruedas de esta, apenas el 3% del volumen operado, con un dólar más demandado", señalaron desde la consultora LCG. El menor ritmo comprador, según la firma, deja entrever cautela con la dinámica cambiaria y abre la pregunta sobre si responde a mayores compras de dólares por parte de personas físicas, un dato que se confirmará cuando se conozcan los detalles del Mercado Libre de Cambios.

En los despachos oficiales relativizan ese punto y atribuyen la baja a factores estacionales. "Agosto y septiembre son meses secos y no hay registros recientes de compras del Banco Central en estos meses en los últimos años", afirmó una fuente con conocimiento de las operaciones.

El Gobierno espera que el ritmo comprador se recupere en el último trimestre con la liquidación de la cosecha de trigo. Una vez que ingrese el cereal, sostienen, la capacidad del Central de intervenir en el mercado para engrosar reservas debería crecer de manera significativa.

A los argumentos estacionales, en el equipo económico suman razones de estrategia financiera. Explican que, tras un periodo de compras intensas, la colocación de deuda del Tesoro en la curva larga se saturó: si el Central seguía inyectando pesos mediante la compra de dólares, esos pesos se dirigían a títulos cortos, un movimiento que no consideraban conveniente para el equilibrio macroeconómico.

Respecto del repunte en la demanda minorista de divisas, en el oficialismo descartan que se trate de una dolarización genuina de los hogares. Argumentan que la capacidad de ahorro de la sociedad es rígida y no cambia de un mes a otro. Según ese diagnóstico, buena parte de esas adquisiciones termina canalizándose hacia el mercado paralelo o funciona como un atajo financiero para empresas que, sin acceso directo al mercado oficial, cancelan deudas comerciales o dividendos por vías indirectas.

Bajo esa premisa, en el equipo económico insisten en que la acumulación de reservas no debe forzarse como una meta en sí misma, sino leerse como el correlato de la estabilidad macroeconómica y de un superávit estructural que, empujado por la energía y la minería, difícilmente se revierta en los próximos años.

Por qué importa

El freno en las compras del Central define el margen de intervención cambiaria en el tramo final del año, cuando se juega la acumulación de reservas y la continuidad del esquema de bandas.

Qué sigue

La liquidación de la cosecha de trigo en el último trimestre será la prueba clave: si el ingreso de divisas reactiva las compras del Central o si la demanda privada obliga a mantener el freno.

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