El Museo de Arte Moderno convierte la ropa en documento de la Argentina reciente
La muestra Vestir mundos reúne piezas de diseñadores argentinos desde fines del siglo XX hasta hoy, con la crisis, la identidad y el reciclaje como ejes.

La ropa como documento de época. El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires inauguró Vestir mundos, una exposición creada a partir del archivo de Fundación IDA (Investigación en Diseño Argentino) que reúne piezas de diseñadores nacionales desde fines del siglo XX hasta la actualidad. La muestra abrió al público el 10 de septiembre.
La propuesta curatorial, a cargo de Franco Chimento y Raúl Flores, se aleja de la indumentaria entendida como tendencia pasajera y la presenta como una herramienta para pensar la sociedad, la política y la cultura argentina del primer cuarto del siglo XXI. Las telas, en ese recorrido, funcionan como documentos históricos.
“Me interesa pensar estas piezas reunidas en la exposición como respuestas a un mundo en transición. Son diseños que dialogan con las inquietudes de su tiempo y transforman la carencia o la dificultad en potencia. En esa capacidad de reconstruir, imaginar y crear otros mundos posibles hay algo profundamente argentino”, señaló Chimento.
El curador remarcó además el carácter rupturista de los creadores convocados. “Vestir mundos reúne a diseñadores que abordaron la indumentaria desde perspectivas radicales e hicieron de ella un campo de experimentación. Sus obras transformaron la relación entre los materiales y el cuerpo y ampliaron nuestra manera de entender el vestir como un lenguaje capaz de expresar una identidad y tomar posición frente al mundo.”
Flores, por su parte, inscribió a las firmas participantes en una filiación estética y urbana clave para la escena local. “El Museo tiene en su patrimonio una importante colección de Sergio De Loof, el gran diseñador urbano que creó tribu y comunidad. Los diseñadores de esta exposición son urbanos, de la era post De Loof”, explicó.
A través de seis núcleos temáticos, el recorrido abarca desde las respuestas creativas ante las crisis socioeconómicas hasta los debates sobre sostenibilidad, soberanía material y rescate de oficios. En el tramo dedicado al umbral entre los siglos XX y XXI, la indumentaria nacional debió reimaginar sus procesos en medio de la restricción industrial.
Allí irrumpieron firmas como Trosmanchurba, de Martín Churba y Jessica Trosman, y más tarde Tramando. Con combinaciones inusuales de fusión textil, quemado de plásticos con soplete, arrugados y uso de descartes, redefinieron la sofisticación material. La colección Pongamos el trabajo de moda para siempre (2004), realizada por Churba junto a la Cooperativa La Juanita, resignificó el guardapolvo blanco como símbolo de trabajo autogestionado.
La fragilidad de la producción industrial aparece también bajo el concepto de desarme. La diseñadora Vicki Otero trabaja con costuras expuestas, terminaciones incompletas y procesos de taller para visibilizar el conocimiento técnico que suele quedar oculto detrás de la prenda terminada. En su colección Industria Argentina (2017) las modelos desmantelaron el propio espacio de trabajo en la pasarela, retirando máquinas y herramientas para construir una imagen sobre la pérdida de empleos y el debilitamiento del sector productivo.
Frente al sobreconsumo y la aceleración de la industria, las prácticas de recuperación y el upcycling ocupan un lugar central. El colectivo 12NA, creado por Mariano Breccia y Mercedes Martínez, desarma y recompone prendas de segunda mano para cruzar imaginarios urbanos e identidades latinoamericanas. “Diseñamos, intervenimos, transformamos, reinventamos clásicos, comunicamos prendas, combinamos espíritus, hacemos tributos, unimos tiempos, por su diseño, por su proceso, por su final. Nuestros hijos son únicos, porque lo vintage era viejo antes de ser cool”, sostiene el dúo.
En esa misma línea conviven las piezas de Juliana García Bello, que trabaja con prendas heredadas y manteles donados para tejer memorias afectivas, y el proyecto Therapy Recycle and Exorcise, de Mariángeles Aguirre y Paula Aguirre, que lleva el suprarreciclaje a las subculturas nocturnas sin distinción de género ni temporadas entre Córdoba y Berlín.
Fuente: Clarín
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
Seguí leyendo sobre #vestir mundos
Ver todas →Más en Cultura
Más leídas
7 días- 1
Sydney Sweeney cumple 29 años: de la polémica campaña desnuda a sus próximos desafíos en Hollywood
Espectáculos · 12 sep
- 2
Molinos compra una planta en Tucumán y desembarca en el negocio de las galletitas
Economía · 10 sep
- 3
Gabriela Gruszko: del mundo corporativo al arte tras una intoxicación química
Salud · 9 sep
- 4
Luciana Aymar y Fernando González: una década de amor y dos hijos en común
Espectáculos · 3 sep
- 5
El Padrino, la pizzería de Caballito que nació de una librería fundida y resiste desde 1975
Gastronomía · 11 sep







