Economía Agrícola

El Niño: advierten que las inundaciones no se evitan solo con obras

Un informe de la NOAA anticipa un posible Super El Niño y expertos reclaman políticas integrales de suelos, caminos rurales e hidráulica para reducir daños.

Redacción3 min de lectura
El Niño: un impacto que no depende solo de la naturaleza

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) advirtió que existe una elevada probabilidad de que se desarrolle un patrón climático El Niño en los próximos meses, que podría alcanzar la categoría de Super El Niño durante el último trimestre del año. El fenómeno preocupa a productores, instituciones tecnológicas y organismos provinciales por su impacto sobre el calendario agrícola y las regiones productivas.

El pronóstico se basa en el aumento de la temperatura superficial del Océano Pacífico ecuatorial central-oriental registrado desde abril, que podría superar los 2,5°C por encima del promedio. Ese calentamiento se vería potenciado por un proceso subsuperficial excepcional que actúa como fuente de energía continua y fortalece el evento.

Los modelos climáticos indican que El Niño aumentará su intensidad entre septiembre y diciembre, con una extensión más débil hasta febrero. Esto plantea dos problemas centrales: una época crítica para el calendario agrícola y la falta de piso por excesos hídricos en varias regiones productivas.

El informe señala que, ante estos ciclos húmedos, suele repetirse una misma secuencia: los afectados piden obras, los gobiernos anuncian planes, y después de la inundación llegan las declaraciones de emergencia y desastre agropecuario. Esa mecánica se repite sin cambios, casi como los “ciclos circadianos” del cuerpo humano.

Para el autor del análisis, Roberto Casas, miembro de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria y director del Centro para la Conservación del Suelo y del Agua (PROSA-FECIC), es momento de pensar en soluciones integrales. Las medidas deberían focalizarse en tres ejes: infraestructura rural, hidráulica y manejo de suelos y aguas “tranqueras adentro” de los establecimientos.

Un aspecto concreto es mejorar la red de caminos rurales y el alcantarillado. Solo en la provincia de Buenos Aires se estiman más de 100.000 kilómetros de caminos rurales con problemas de mantenimiento. La tarea debería ser continua y formar parte de un plan desacoplado de los eventos climáticos. Casas plantea una pregunta central: “¿cuánto le cuesta al país no poder sacar la cosecha, la leche o la hacienda del campo por los caminos cortados?”.

El segundo eje es completar con prioridad las obras hidráulicas de conducción y retención de excedentes, el saneamiento de arroyos, los dragados y el ordenamiento de redes de drenaje. Según el especialista, para eso “solo hace falta decisión política y la asignación de los presupuestos correspondientes”. Sin embargo, advierte que las obras por sí solas no resuelven el problema porque atacan los efectos y no las causas.

El origen del escurrimiento está en los lotes. El análisis sostiene que la condición física de los suelos se alteró por el abandono de la rotación de cultivos, con suelos compactados que limitan la infiltración, menor materia orgánica, más erosión y mayor escurrimiento superficial. Grandes maestros como Florentino Ameghino, Antonio Prego y Walter Kügler afirmaban que “el agua hay que retenerla donde cae”. El suelo debe convertirse en un verdadero “silo de agua”.

Para lograrlo, el informe propone volver a buenas prácticas como la rotación de cultivos, los cultivos de cobertura y distintas obras de manejo del agua. Además, considera clave contar con una ley nacional de suelos y normas provinciales que promuevan la adopción de buenas prácticas agropecuarias mediante incentivos fiscales y económicos.

El autor concluye que las soluciones deben ser integrales para resolver de manera definitiva el grave problema de las inundaciones en un contexto de creciente variabilidad climática. De lo contrario, advierte, se seguirá repitiendo el ciclo de promesas y emergencias que no resuelve el problema de fondo.

Por qué importa

El fenómeno puede golpear en pleno calendario agrícola y repetir inundaciones en zonas productivas. Sin cambios en el manejo de suelos e infraestructura, los daños económicos y las emergencias agropecuarias volverán a repetirse.

Qué sigue

Habrá que seguir los informes de la NOAA y de los organismos locales sobre la intensidad del evento. También resta saber si avanzan proyectos de ley de suelos y planes de obras hidráulicas antes de la primavera.

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