Economía Agrícola

El Niño abre una oportunidad para el maíz: cómo ajustar la campaña 2026/27

Especialistas de Illinois Semillas recomiendan definir fecha de siembra, densidad y nutrición según el ambiente de cada lote

Redacción4 min de lectura
Campaña 2026/27: cómo hacer para que el maíz aproveche El Niño

La campaña de maíz 2026/27 arranca con perfiles de suelo cargados y un escenario climático asociado a El Niño, que podría traducirse en precipitaciones por encima de los promedios históricos. Especialistas de Illinois Semillas sostienen que ese punto de partida habilita a incrementar la proporción de maíces tempranos y a buscar mayores rindes, aunque advierten que la estrategia no puede ser uniforme: deberá definirse según el ambiente, el potencial de cada lote y el objetivo productivo del planteo.

Para Jorge Pellegrino, gerente de Desarrollo de Illinois Semillas, el primer paso antes de cualquier decisión de manejo es conocer en profundidad el ambiente productivo. Ese diagnóstico permitirá ajustar la genética, la fecha de siembra, la densidad y el nivel de inversión en cada caso.

“Lo primero que debe saber el productor es qué ambiente productivo tiene, qué lote, qué rendimiento potencial o qué rendimiento objetivo tiene en mente. Sea de 8000 kg, 10.000 kg o 14.000 kg, debe medir variables como el relieve, la presencia de napa, la disponibilidad de nitrógeno, fósforo y materia orgánica, o si hay compactación física”, explicó Pellegrino.

El especialista remarcó que las condiciones de arranque son favorables en varias regiones. “Estamos ante una campaña que arranca muy bien, con muy buena expectativa, de un año Niño, lloverá más de lo normal. En la provincia de Buenos Aires y Entre Ríos viene lloviendo relativamente bien, y en el centro de Santa Fe también, con lo cual los perfiles están cargados. De hecho, Entre Ríos y el centro-norte de Santa Fe arrancan a sembrar de inmediato y las expectativas de rendimiento son altas”, señaló.

La elección entre siembra temprana o tardía vuelve a ocupar un lugar central en la planificación. Según Pellegrino, no se trata de fijar una fecha universal, sino de aprovechar las condiciones de cada lote y considerar el nivel de riesgo que el productor está dispuesto a asumir.

“La fecha de siembra tardía nos da más estabilidad, mientras que las tempranas ofrecen un potencial mayor. En años anteriores secos, tal vez jugábamos entre lotes con napa a fecha temprana y otros sin agua suficiente a fecha tardía. En esta campaña, con perfiles cargados, una proporción mucho mayor de los lotes en zona núcleo irá a siembras tempranas”, sostuvo.

En los planteos tardíos, la recomendación apunta a no demorar la implantación. “En planteos tardíos, lo que muchas veces hace el productor es adelantar la fecha de siembra en lugar de ir al 20 de diciembre. Adelantarse 15 o 20 días, por ejemplo hacia el 25 de noviembre, permite captar un plus de rendimientos, sabiendo que el rango óptimo va del 1 al 15 de diciembre y que luego el potencial decae a medida que se atrasa la siembra”, detalló.

La densidad deberá acompañar las características del ambiente y el rendimiento objetivo. Illinois Semillas realiza ensayos con distintas combinaciones de densidad y nitrógeno, tanto en fechas tempranas como tardías y en diferentes regiones productivas, para determinar qué planteo se adapta mejor a cada condición.

“El ambiente determina qué híbrido puede jugar. Si la campaña es Niño con un ambiente excelente, podemos ir con un híbrido de máximo potencial. Si el ambiente es más restrictivo o buscamos seguridad, podemos elegir un híbrido que combine potencial y estabilidad”, sintetizó Pellegrino.

El escenario de precios de los fertilizantes también modifica las posibilidades de manejo. En particular, el descenso del valor de la urea puede favorecer una estrategia de nutrición más ajustada al potencial del cultivo. “Un beneficio de estos últimos meses, que no lo tuvo el trigo, es que el precio de la urea bajó bastante, pasando de estar casi en 1000 dólares a menos de 600. Esto ayuda a que el cultivo tenga una mayor rentabilidad”, destacó.

La recomendación, sin embargo, no pasa por aumentar la inversión de manera indiscriminada. La fertilización deberá estar asociada al ambiente y al rendimiento objetivo, para aprovechar el potencial de cada lote sin perder eficiencia económica.

La elección del híbrido será otra decisión clave. Para ambientes restrictivos, la búsqueda se orientará hacia materiales que prioricen estabilidad, rusticidad y adaptación a menores densidades. En ambientes de mayor potencial podrán utilizarse híbridos destinados a planteos de media y alta inversión. También deberán considerarse la duración del ciclo, la estabilidad, la adaptación regional y el comportamiento sanitario, además del rendimiento potencial.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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