Francia: 86.000 personas marcharon y crece la tensión por la represión policial
Casi 900 escuelas suspendieron clases y más de 5000 personas fueron detenidas desde el inicio de las protestas estudiantiles, la mayoría menores de edad

PARÍS.– Al menos 86.000 personas salieron este martes a las calles de Francia en apoyo a las protestas de estudiantes secundarios que desde hace más de dos semanas mantienen bloqueados cientos de liceos para reclamar más profesores, mejores condiciones edilicias y una reducción de la carga horaria. La nueva jornada de tensión volvió a poner bajo presión al gobierno de Emmanuel Macron.
La cifra, difundida por el Ministerio del Interior antes del comienzo de la principal marcha en París, daba cuenta de movilizaciones en ciudades como Marsella, Lyon, Nantes y Estrasburgo, donde alumnos de entre 15 y 18 años marcharon junto a docentes, padres y organizaciones sindicales.
Las protestas comenzaron a mediados de septiembre en un establecimiento de la periferia de París y rápidamente se extendieron por todo el país. Lo que inicialmente era un reclamo por profesores ausentes, jornadas escolares excesivamente largas y edificios deteriorados terminó convirtiéndose en un movimiento nacional marcado por bloqueos, enfrentamientos con la policía y miles de detenciones.
Este martes las clases fueron suspendidas total o parcialmente en 891 establecimientos, según el Ministerio de Educación.
Desde temprano, los estudiantes levantaron barricadas improvisadas con contenedores de basura frente a distintos liceos. En París, un centenar de alumnos bloqueó el instituto Sophie Germain con carteles que resumían el creciente malestar frente a la respuesta de las autoridades: “Demasiado jóvenes para ser escuchados, lo bastante mayores para que nos tiren gases”.
En el liceo Saint-Exupéry de Créteil, al sureste de la capital y uno de los lugares donde se originaron las protestas, los jóvenes apilaron vallas frente a la entrada principal.
“Estamos aquí para hacer oír nuestra voz, demasiado a menudo olvidada”, dijo a AFP Abderrahmane Abdelkader, uno de los alumnos.
De las aulas a las calles
Los estudiantes denuncian que numerosos establecimientos no reemplazan a los profesores ausentes, tienen aulas deterioradas o insuficientemente equipadas y mantienen jornadas que pueden extenderse desde las 8 hasta las 18.
También cuestionan la falta de adaptación de las escuelas a temperaturas cada vez más extremas. Algunos alumnos describieron aulas sofocantes durante el verano, edificios con problemas de mantenimiento e incluso establecimientos afectados por plagas de ratas.
A ello se suma una carga horaria que se encuentra entre las más elevadas de Europa para los estudiantes de secundaria. El movimiento fue ganando apoyo entre sindicatos docentes, universitarios y asociaciones de padres.
“Ustedes dicen que los jóvenes son el futuro, así que escúchenlos”, podía leerse este martes en una pancarta colocada frente a una escuela parisina.
Pero las manifestaciones también estuvieron acompañadas durante las últimas dos semanas por episodios de violencia. En algunos puntos del país grupos de manifestantes incendiaron contenedores, dañaron mobiliario urbano y se enfrentaron con las fuerzas de seguridad. El gobierno sostiene que 24 establecimientos fueron incendiados o saqueados desde el comienzo del movimiento.
Polémica por la represión
La actuación policial se convirtió, al mismo tiempo, en uno de los grandes focos del conflicto. Más de 5000 personas fueron detenidas desde el inicio de las protestas, cerca del 87% de ellas menores de edad, según datos oficiales. Más de 1800 están siendo procesadas.
El gobierno informó además que 215 estudiantes, 85 trabajadores de la educación y 715 policías resultaron heridos.
El caso que generó mayor conmoción ocurrió el lunes en Lens, en el norte del país, donde un joven de 15 años perdió una mano durante enfrentamientos con la policía. Según medios locales, el adolescente habría recogido una granada de dispersión lanzada por agentes antidisturbios. El episodio profundizó las críticas contra el accionar de las fuerzas de seguridad.
Amnistía Internacional reclamó esta semana que se ponga fin a lo que calificó como un uso “desproporcionado” de la fuerza y expresó su preocupación por la utilización de gases lacrimógenos, porras y otras técnicas antidisturbios contra menores.
La líder de la poderosa central sindical CGT, Sophie Binet, anunció que sus afiliados participarían de las movilizaciones para “proteger a los estudiantes de liceo”. La policía abrió al menos diez investigaciones internas por denuncias de brutalidad.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, defendió sin embargo el operativo y aseguró que la respuesta de las fuerzas de seguridad fue proporcional en “casi todos los casos”. Según el gobierno, varias protestas derivaron en episodios de violencia urbana que hicieron necesaria la intervención policial.
En algunos establecimientos, padres y docentes comenzaron incluso a ubicarse físicamente entre los estudiantes y los agentes.
“Son nuestros hijos. Docentes, padres, federaciones, todos compartimos el mismo objetivo: proteger los derechos de los niños”, afirmó Emilia Sichili Suriam, integrante de una asociación de padres del liceo Hélène Boucher de París.
La presión sobre el gobierno
El primer ministro, Sébastien Lecornu, ordenó a sus ministros presentar respuestas a algunas de las principales demandas antes de finales de octubre.
Entre las alternativas bajo estudio figuran garantizar el reemplazo de profesores ausentes, revisar la extensión de la jornada escolar, ampliar las pausas para comer y acelerar las obras de reparación de los edificios más deteriorados. El Ministerio de Educación habilitó además un portal para que los propios alumnos puedan describir de manera anónima los problemas que enfrentan y proponer cambios.
Pero responder a los reclamos plantea un problema adicional para el Ejecutivo: Francia atraviesa una fuerte presión para reducir el déficit y la deuda pública, en momentos en que el costo de financiamiento del Estado aumentó con fuerza.
El gobierno intenta aprobar un presupuesto con un severo ajuste fiscal y enfrenta crecientes dudas de los mercados sobre la capacidad del país para controlar sus cuentas. Las protestas estudiantiles irrumpen, además, en el comienzo de la carrera hacia las elecciones presidenciales de 2027.
Por qué importa
El movimiento escaló de reclamos educativos a una crisis política para Macron, con denuncias por represión contra menores y un costo fiscal que limita la respuesta del gobierno.
Qué sigue
El primer ministro Sébastien Lecornu debe presentar respuestas a las demandas antes de fines de octubre, mientras el gobierno busca aprobar un presupuesto con ajuste fiscal.
¿Te gustó esta nota?
Recibí lo más importante del día en tu correo. Sin spam, con opción de baja siempre.
Relacionadas
Más de #protestas en francia →
León XIV cerró su gira por Francia con un mensaje político para una Europa en guerra

Francia creará un Festival Internacional del Videojuego: Macron impulsa el 'Cannes' del gaming

Francia: la Justicia declaró inconstitucional la prohibición de redes sociales para menores de 15 años

A tres años del ataque de Hamas, las fallas de seguridad jaquean a Netanyahu en plena campaña

Brasil define su futuro: habrá balotaje entre Lula y Flávio Bolsonaro el 25 de octubre

A tres años del 7 de octubre, Israel eleva la alerta y teme nuevos ataques
Más en Internacionales
Más leídas
7 días- 1
Luis Ventura confirmó el alta médica de su hijo Antonio tras cinco días internado
Espectáculos
- 2
Detuvieron por error a una pareja de la Policía Federal acusada de un robo en Tres de Febrero
Policiales
- 3
Economistas de FIEL advierten sobre los sesgos del Indec para medir la actividad
Economía
- 4
Andy Carroll reveló quién lo agredió sexualmente: el bailarín Kevin Adams
Sucesos
- 5
Gaby Sabatini deslumbró en la Paris Fashion Week con un look de Lacoste
Belleza y Moda







