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León XIV cerró su gira por Francia con un mensaje político para una Europa en guerra

Ante una decena de líderes europeos reunidos en Metz, el Papa cuestionó el rearme, defendió el multilateralismo y reclamó una respuesta humanitaria para los inmigrantes

Redacción••4 min de lectura
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León XIV cerró su viaje a Francia con un mensaje político para una Europa en guerra

El papa León XIV concluyó este lunes su viaje de cuatro días por Francia con la etapa más política de la gira: un discurso ante una decena de jefes de Estado y de gobierno europeos en el Centro de Congresos Robert Schuman de Metz, ciudad fronteriza marcada por un siglo de guerras franco-alemanas. En ese escenario, el pontífice advirtió contra la carrera armamentista, defendió el multilateralismo y reclamó una respuesta humanitaria frente a la inmigración.

El avión pontificio aterrizó por la mañana en el aeropuerto de Metz-Nancy-Lorraine, escoltado por dos Rafale de la base aérea de Saint-Dizier. En la pista lo esperaba un grupo de líderes europeos, invitados por el presidente francés Emmanuel Macron. Después, el papamóvil recorrió bajo estricta escolta los 2,2 kilómetros que separan el aeropuerto del centro de la ciudad vieja, entre filas de vecinos con banderas europeas y estandartes vaticanos.

“Hoy, lamentablemente, la guerra ha resurgido, incluso en Europa”, dijo el Papa, que calificó el conflicto que desgarra al continente como una “nueva e inútil masacre”. “Las relaciones entre los Estados son cada vez más bárbaras. Pero Europa puede poner fin a esa espiral gracias al respeto del otro”, sostuvo, y colocó al derecho internacional y al multilateralismo como “el mejor antídoto contra la voluntad de dominación”.

El tramo más filoso de su discurso apuntó al rearme europeo. León XIV advirtió contra “la ilusión del rearme” y señaló, con ironía, que “no es casualidad que los repetidos llamados al aumento del gasto militar sean presentados por muchos líderes como algo justificado por el peligro que representan los demás”. En lugar de preparar el próximo conflicto, exhortó a Europa a hacer “esfuerzos creativos” por la paz, en línea con el espíritu de Robert Schuman, uno de los padres de la integración europea.

Sobre el derecho internacional, su fórmula fue tajante: un acuerdo “no puede ser impuesto por la fuerza por un Estado”. Y recordó un principio anterior a todos los Ejércitos: que “los compromisos deben cumplirse”, en una alusión indirecta a los nuevos autoritarismos, tanto de Estados Unidos como de Rusia.

Más tarde, el Papa amplió el eje hacia la identidad del continente. Europa, afirmó, es “una realidad cultural e histórica antes que una realidad geográfica”, arraigada en siglos de encuentros y en un legado cristiano que, según él, no puede ignorarse sin amputarle al proyecto europeo su columna vertebral. Reafirmó el compromiso con “derechos inviolables, libertad, democracia, igualdad y el Estado de derecho” y situó a la persona humana “en el centro”.

Inmigración, rearme y nacionalismos

León XIV abordó de frente el tema más divisivo del momento político europeo: la inmigración. Instó a establecer “vías legales y seguras, asistencia, una cooperación real contra los traficantes, una protección efectiva de las víctimas y procesos de integración serios”, para que quienes huyen de la guerra o la pobreza puedan vivir con dignidad.

El mensaje llega en un contexto sensible: en Francia, el partido de extrema derecha Reunión Nacional (RN) de Marine Le Pen lidera las encuestas para las presidenciales de 2027; en Alemania, Alternativa para Alemania (AfD) acaba de obtener victorias históricas en elecciones regionales; y una petición a favor de la “remigración” reunió cientos de miles de firmas en todo el continente. Al elegir Metz, tierra en disputa durante generaciones, el Papa situó su mensaje de apertura en el corazón de un lugar donde la historia enfrentó durante mucho tiempo la identidad con la frontera.

Antes del discurso, el pontífice se reunió con líderes de las distintas religiones presentes en el continente. Fiel a la tradición laica francesa, Macron no había asistido a ninguna de las celebraciones religiosas del viaje y se hizo representar en París por su primer ministro. Este lunes hizo una excepción: exalumno de una escuela jesuita, el presidente estuvo junto a su esposa Brigitte en la catedral de Metz.

Como anfitrión, Macron abrió los discursos presentando al Papa ante sus homólogos europeos y citó en dos ocasiones la declaración fundacional de Schuman. “Los peligros han cambiado de magnitud en Europa”, resumió el jefe de Estado, que llamó a no ceder a los nacionalismos. El cierre del viaje dejó un mensaje que, desde el rearme hasta la acogida de los exiliados, resonará mucho más allá de los muros del Centro Robert Schuman.

Por qué importa

El mensaje del Papa presiona a los gobiernos europeos en pleno avance de la extrema derecha y del gasto militar. Sus definiciones sobre rearme e inmigración interpelan directamente a la agenda política del continente.

Qué sigue

La atención se centrará en cómo responden los líderes europeos a su llamado y en el peso de sus palabras frente al avance electoral de RN en Francia y de AfD en Alemania.

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