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"La gloria o Devoto": la frase de Bilardo que nació en el partido más violento

La final de la Copa Intercontinental de 1969 entre Estudiantes y Milan en la Bombonera terminó con tres futbolistas presos en Villa Devoto.

Redacción••3 min de lectura
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"La gloria o Devoto": la frase de Bilardo que nació en el partido más violento

El cierre de la cárcel de Villa Devoto, acordado entre el Gobierno nacional y las autoridades de la ciudad de Buenos Aires, revive una de las historias más recordadas del fútbol argentino. De ese penal, inaugurado en 1927 y activo durante casi cien años, surgió la frase "La gloria o Devoto", atribuida a Carlos Salvador Bilardo y nacida al calor de un partido que terminó con tres futbolistas tras las rejas.

La expresión resume los dos finales posibles de cualquier empresa riesgosa: la gloria del triunfo o la catástrofe absoluta. En el caso que la originó, la catástrofe tuvo domicilio exacto: un pabellón del entrepiso de la cárcel porteña, donde Alberto Poletti, Ramón Aguirre Suárez y Eduardo Luján Manera pasaron 30 días detenidos por orden presidencial.

Todo ocurrió el 22 de octubre de 1969, en un partido jugado en la Bombonera. Estudiantes de La Plata y Milan disputaban la revancha de la Copa Intercontinental. Los italianos habían ganado 3 a 0 en San Siro y los argentinos necesitaban igualar o superar esa diferencia para dar vuelta la serie, una tarea casi imposible.

En ese momento, la presidencia de facto de Juan Carlos Onganía atravesaba una crisis. Según los jugadores del Pincha, enviados del gobierno entraron al vestuario antes del partido para advertirles que debían "ganar o morir".

"Con un triunfo tapábamos el desorden que tenía el gobierno. Por eso vinieron al vestuario a hablarnos así", declaró el arquero Alberto Poletti.

El partido se convirtió en una batalla. La violencia arrancó desde el primer minuto y las agresiones llegaron sobre todo desde el lado platense. Aguirre Suárez le rompió la nariz de un codazo a Néstor Combin, que terminó con la camiseta blanca cubierta de sangre. Luján Manera le pegó una piña al milanés Gianni Rivera, que se fue con la cabeza abierta, y Poletti intentó agredir a Giovanni Lodetti.

Estudiantes ganó 2 a 1, pero el resultado quedó en un segundo plano. La revista El Gráfico tituló la crónica como "La página más negra del fútbol argentino". Los tres jugadores del club platense fueron expulsados y terminaron presos, porque regía un edicto del propio Onganía para Reuniones Deportivas que permitía enviar a la cárcel por 30 días a los futbolistas expulsados por agresiones.

"Perdimos la cabeza. Nos equivocamos. Nos alojaron en un pabellón en el entrepiso de la cárcel de Devoto. Estábamos aislados, no podíamos hablar con ningún otro detenido. Éramos presos políticos. Estuvimos un mes ahí por orden presidencial", contó Poletti.

La AFA sumó su propio castigo: expulsión de por vida para Poletti, 30 partidos de suspensión y cinco años de inhabilitación internacional para Aguirre Suárez, y 20 partidos más tres años de inhabilitación para Manera. Las sanciones deportivas se levantaron tiempo después, pero los 30 días de prisión se cumplieron a rajatabla.

Bilardo, compañero de aquellos jugadores, se enteró de las detenciones y fue directo a Devoto. Visitó a sus amigos durante los 30 días. "Incluso intenté hablar con el señor Onganía, pero no me dejaron", recordó en el documental El fútbol es Historia.

Un año antes, la paradoja había sido total: cuando Estudiantes se consagró campeón intercontinental ante el Manchester United, el mismo Onganía recibió al plantel de Osvaldo Zubeldía en la Casa Rosada con todos los honores.

Bilardo sería después director técnico de Estudiantes, campeón en 1982, y más tarde conductor de la Selección argentina que alcanzó la gloria máxima en el Mundial de México 1986. La frase que acuñó quedó como resumen de su filosofía: "En este país, no tenés alternativa: la gloria o Devoto".

Por qué importa

El cierre de Devoto reactiva la memoria de un episodio que marcó al fútbol argentino y que explica el origen de una frase que todavía se usa. La historia muestra cómo el poder político de la dictadura de Onganía intervino en el deporte.

Qué sigue

El traspaso de los detenidos de Devoto a otros penales y la reconversión del predio porteño son los próximos pasos del acuerdo entre el Gobierno nacional y la ciudad de Buenos Aires.

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