Historia

Devoto: la cárcel que iba a ser un hospital cierra tras casi 100 años

El penal de Villa Devoto, inaugurado el 2 de mayo de 1927, comenzará a desocuparse por un acuerdo entre la Ciudad y el Gobierno nacional.

Redacción••4 min de lectura
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Devoto: la cárcel que iba a ser un hospital cierra tras casi 100 años

La cárcel de Villa Devoto comenzará a ser desocupada en breve por un acuerdo firmado entre la ciudad de Buenos Aires y el Gobierno nacional. Dejará de funcionar así el último gran complejo carcelario dentro de los límites de la Capital Federal, un emblema del barrio del oeste porteño. El penal se inauguró el 2 de mayo de 1927 y estaba a punto de cumplir un siglo de vida.

El decreto que ordenó construir el penal en el lugar donde hoy se encuentra se firmó en 1923. Los problemas que llevaron a su creación, sin embargo, se remontan a fines del siglo XIX y principios del XX, cuando la ciudad crecía al ritmo de la llegada de inmigrantes europeos.

El aumento poblacional trajo consigo el incremento de los delitos menores, como la vagancia, el juego clandestino y la prostitución. Las alcaldías policiales pronto quedaron desbordadas y surgió la necesidad de abrir nuevos predios para albergar presos, en especial a los detenidos con procesos judiciales en curso, conocidos entonces como “encausados”.

La idea era levantar el nuevo penal en un terreno periférico, lejos de las áreas más urbanizadas. Antes de Devoto hubo otros proyectos que no prosperaron: se planeó construir la prisión cerca del Cementerio del Sur, en Parque Patricios, y también cerca del Cementerio de la Recoleta.

Una idea más ambiciosa fue la de levantar la cárcel cerca del Hospital Tornú, en el parque de Agronomía, donde hoy están el Club Comunicaciones y el Barrio Rawson. Aquel proyecto de 1911 tenía nombre propio, Cárcel del Parque, y estaba diseñado por los arquitectos Antonio Buschiazzo y Juan Carlos Buschiazzo, autores de edificios emblemáticos de Buenos Aires. Pero la Escuela de Agronomía se negó a ceder los terrenos, que eran de su propiedad, y el plan fracasó.

Norberto Malaguti, vicepresidente de la Junta de Estudios Históricos de Villa Devoto, explicó cómo llegó la cárcel hasta su ubicación actual: “La frustración acumulada por los intentos fallidos llevó a buscar alternativas más viables. En este contexto surgió un terreno donado por la familia Visillac con el objetivo inicial de construir un hospital”.

Los Visillac eran una familia tradicional del Partido de San José de Flores, que en 1888 pasó a formar parte de la ciudad de Buenos Aires. Donaron unas cinco hectáreas para levantar un hospital. “Sin embargo, en abril de 1923, mediante un decreto oficial, se decidió destinar estas hectáreas al establecimiento de una cárcel”, agregó el historiador.

Cuando comenzó la construcción, Villa Devoto era una zona dominada por quintas agrícolas de frutas y verduras y por hornos ladrilleros. Con el correr del siglo, el crecimiento demográfico hizo que el penal quedara en medio de la urbanización, rodeado por las calles Bermúdez, Nogoyá, Desagüadero y Pedro Lozano.

“La construcción avanzó rápidamente y culminó con la inauguración del penal en 1927, bajo la jurisdicción del Servicio de Alcaldías dependiente de la Policía Federal”, contó Malaguti. A comienzos de ese año, la prensa anunciaba su inminente apertura con una descripción del proyecto: ocho pabellones paralelos a uno y otro lado de una galería central de comunicación, orientados para que el sol bañara sus fachadas.

El penal tuvo su inauguración oficial el 2 de mayo de 1927, con un único edificio. Funcionó como cárcel de encausados hasta que, en 1957, pasó al ámbito del Ministerio del Interior y comenzó a alojar delincuentes comunes, lo que incrementó su impacto sobre el entorno residencial. Entonces se llamó Instituto de Detención de la Capital Federal, Unidad 2. Desde 2007 llevó la denominación oficial de Complejo Penitenciario Federal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

A lo largo de su casi un siglo de existencia, Devoto fue escenario de sucesos marcados en la historia argentina. El 25 de mayo de 1973 se produjo lo que se conoció como “el devotazo”. Héctor Cámpora, entonces mano derecha del proscripto Juan Domingo Perón, acababa de asumir la presidencia y fue presionado por grupos de la Juventud Peronista y movimientos de izquierda para liberar a los llamados “presos políticos” alojados en el penal.

Miles de personas se movilizaron hasta la cárcel y rodearon el predio. La presión de los militantes forzó la apertura de las puertas y la liberación de los encarcelados. Entre los “presos políticos” se fugaron criminales de todo tipo. Otro de los episodios que quedaron en las páginas del penal fue la llamada Masacre del Pabellón, en 1978, una violenta represión en la que murieron 64 detenidos.

El cierre de Devoto se inscribe en una discusión más amplia sobre el sistema penitenciario y el destino del predio. La historia del barrio y de la ciudad vuelve a cruzarse con la de un edificio que nació como hospital y terminó como la última cárcel porteña.

Por qué importa

El cierre pone fin a casi un siglo de historia del último complejo carcelario dentro de la Capital Federal y abre el debate sobre qué se hará con un predio clave en el oeste porteño.

Qué sigue

Resta definir el cronograma de traslado de los detenidos y el destino del predio, una discusión que involucra a la Ciudad y al Gobierno nacional.

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