Diseño Interior

Iluminación en cocinas: cómo combinar luz funcional con diseño

Especialistas en diseño lumínico revelan las claves para potenciar tanto la practicidad como la estética del espacio más usado de la casa.

Redacción2 min de lectura
Iluminación en cocinas: cómo combinar luz funcional con diseño
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La iluminación de una cocina no es solo un tema de funcionalidad. Combinar luz general, luz de trabajo y luz decorativa es el factor clave para transformar el espacio en un ambiente sofisticado y cálido. Así lo explica la diseñadora de iluminación Verónica Bullrich, quien destaca que la luz general —aquella que proporciona una base pareja— se logra mediante plafones LED, artefactos embutidos o gargantas.

La luz de trabajo debe concentrarse sobre las mesadas e islas, donde se cocina y frecuentemente se comparte con familia o amigos. Allí es posible agregar elementos decorativos que generen sofisticación y calidez en el ambiente. Este equilibrio entre lo práctico y lo estético marca la diferencia entre una cocina funcional y una cocina que refleja el estilo de quienes la habitan.

En proyectos con techos bajos o con variaciones de altura, el desafío se amplifica. Las arquitectas Marta Alalu y Melanie Sabra trabajaron con una estrategia de iluminación que acompañara y generara climas distintos en diferentes momentos del día. Utilizaron apliques longitudinales y una lámpara colgante para crear un ambiente más cálido. "De noche, si querés lograr una atmósfera distinta a la hora de comer, podés tener todas las luces apagadas y usar únicamente la luz sobre la mesa y los led del desayunador", señalaron.

En espacios reducidos con cocina integrada, la solución pasa por artefactos lineales discretísimos sobre la mesada. Las luces bajo la alacena generan profundidad visual además de ofrecer buena iluminación de trabajo sobre la pileta y el anafe. La arquitecta Aldana Albo resolvió un monoambiente angosto con una barra que separara la cocina del resto del ambiente: "Un artefacto liviano, pero que comunica diseño", fue su apuesta.

Cuando los techos no permiten embutir luces o cuando hay ventanas en el perímetro en lugar de alacenas, los desafíos cambian. La arquitecta Sofía Superti optó por apliques con forma de bocha en la alzada en lugar de tiras LED tradicionales, logrando una luz abierta y general que se ajusta mejor a ciertos estilos de casa. En la isla, eligió colgantes lineales con diseño sintético que cubren todo el ancho del espacio de trabajo.

El color y las formas orgánicas en los artefactos ganaron presencia en los últimos proyectos. Lámparas amarillas, celeste grisáceo y terracota se combinan con texturas en los materiales, creando una experiencia lumínica que trasciende lo meramente funcional. Los detalles en enchapado de madera, metal y vidrio texturado dialogan con estas opciones de iluminación decorativa.

La incorporación de luz indirecta es otra herramienta para destacar materiales y texturas ya presentes en la cocina. Esconder la fuente de luz pero permitir que se note la profundidad y calidez que irradian las gargantas, bajos mesadas o nichos amplifica el efecto visual. "Se pone mucha cabeza y recursos en los revestimientos de la cocina, y lo lógico es transmitir esa riqueza estética también de noche", subraya Bullrich.

El objetivo final es que la luz acompañe el diseño general del espacio. Ya sea mediante una lámpara colgante sobre la isla, apliques discretos sobre una barra metálica o tiras LED que resalten texturas, cada solución lumínica debe dialogar con los muebles, los materiales y el clima que se desea generar en la cocina en diferentes momentos del día.

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