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Italia cayó 2-0 ante Bélgica en Roma y los hinchas la despidieron con silbidos

El equipo de Roberto Mancini arrancó la Nations League con una derrota en el Olímpico y una fuerte reprobación desde las tribunas.

Redacción••4 min de lectura
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Italia no levanta: perdió 2-0 ante Bélgica y los silbidos del Olímpico expusieron el malestar de los hinchas

El Olímpico de Roma habló y su mensaje fue claro. Italia perdió 2-0 ante Bélgica en el arranque de la UEFA Nations League y se retiró entre los silbidos de sus propios hinchas, otra señal de un presente que no logra revertir. Los goles del conjunto visitante los marcaron Mika Godts y Dodi Lukebakio, en un partido que Bélgica dominó durante buena parte del desarrollo.

La expectativa estaba puesta en el comienzo de la segunda etapa de Roberto Mancini al frente del seleccionado italiano. La respuesta dentro de la cancha estuvo lejos de lo esperado. Bélgica, en el debut de Mark van Bommel como entrenador, fue superior desde el comienzo y expuso varias de las dificultades de un equipo que necesita recuperar protagonismo.

El primer aviso serio llegó a los siete minutos. Kevin De Bruyne encontró a Charles De Ketelaere con un pase profundo y Gianluigi Donnarumma debió intervenir para evitar la apertura del marcador. Italia respondió con una definición de Francesco Pio Esposito contra un palo, aunque la acción quedó invalidada por fuera de juego. Fue apenas una aparición aislada dentro de un tramo ampliamente favorable para los visitantes.

A los 20 minutos, Bélgica transformó esa superioridad en el 1-0. Godts recibió por la izquierda y dirigió el contraataque, se metió en el centro y superó en velocidad a Gianluca Mancini y Diego Coppola. Fue el primer gol del delantero con su seleccionado y también la confirmación de los problemas de Italia para contener los ataques rivales.

La diferencia mínima al descanso resultó incluso benévola para los locales. De Ketelaere, Nicolas Raskin y otra vez Godts tuvieron oportunidades para ampliar la ventaja, pero encontraron las respuestas del arquero italiano del Manchester City. La Gazzetta dello Sport describió aquella primera media hora como “un suplicio” para Italia y destacó que, sin las atajadas de Donnarumma, el castigo pudo haber sido mucho mayor.

Entonces apareció la primera reacción fuerte desde las tribunas. Cuando terminó el primer tiempo y los futbolistas se dirigieron hacia los vestuarios, una parte importante del Olímpico despidió al seleccionado con silbidos.

El panorama cambió durante los primeros minutos del segundo período. Moise Kean tuvo una buena posibilidad después de uno de sus centros, pero se lució el otro arquero, Senne Lammens, respondiendo con las piernas. Fue el mejor momento de Italia. Pero, desde el banco, los belgas resolverían el partido.

A los 68 minutos, Lukebakio, ingresado apenas 10 minutos antes, recibió la pelota en un nuevo contraataque belga, avanzó desde la derecha hacia el centro, esperó a sus compañeros pisando la pelota y sacó un remate espectacular de zurda desde afuera del área. Donnarumma no pudo evitar el 2-0.

El conjunto local ya no consiguió regresar al partido. El equipo de Van Bommel cerró así una actuación convincente en su debut y consiguió su primera victoria frente a Italia después de seis enfrentamientos entre ambos seleccionados.

La tensión en el estadio se trasladó también al campo de juego. Cerca del final, Lukaku le hizo gestos a Donnarumma pidiendo silencio y le marcó con las manos el resultado. Esto provocó un tenso cruce tras el pitazo final del árbitro. El arquero italiano fue a buscarlo y terminaron por unos segundos cara a cara. El juez resolvió rápido con amarilla para ambos.

Para Italia, el resultado volvió a colocar el foco sobre un período prolongado de frustraciones. Su última participación en una Copa del Mundo fue en Brasil 2014 y desde entonces quedó afuera de las ediciones de Rusia 2018, Qatar 2022 y el Mundial de 2026. El regreso de Mancini había abierto una nueva etapa, pero el primer examen competitivo terminó con una derrota clara y una actuación que profundizó los interrogantes.

La reacción del público terminó de construir la imagen de la noche. Los silbidos que habían aparecido al descanso regresaron al cierre de un partido. La Gazzetta dello Sport fue categórica en su análisis: “No fue el ‘reinicio’ que imaginábamos. Ni victoria ni buen juego”.

Italia tendrá poco margen para detenerse en el golpe. El lunes visitará a Turquía, en Bursa, por la segunda jornada del grupo. Después del 0-2 en Roma, el desafío ya no será solamente conseguir sus primeros puntos en la Nations League. También deberá empezar a ofrecer señales de recuperación para cambiar el clima que el Olímpico expresó, sin matices, con sus silbidos.

Por qué importa

La derrota profundiza la crisis de Italia, que no juega un Mundial desde 2014 y suma frustraciones consecutivas. El malestar de los hinchas en Roma presiona a Mancini y a un equipo que necesita señales urgentes.

Qué sigue

Italia visitará a Turquía el lunes en Bursa por la segunda jornada del grupo. El resultado y la actuación serán clave para saber si el ciclo de Mancini consigue revertir el clima que dejó el Olímpico.

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