Accidentes

Un petisero del Jockey Club explicó por qué murieron cuatro yeguas: "No fue un rayo directo"

Raúl, empleado del predio de San Isidro, detalló cómo la descarga eléctrica se expandió por el suelo y alcanzó a los animales atados al palenque de hierro.

Redacción••3 min de lectura
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Un petisero del Jockey Club explicó por qué murieron cuatro yeguas: "No fue un rayo directo"

La muerte de cuatro yeguas de polo en el Jockey Club de San Isidro conmocionó al ambiente hípico. El hecho ocurrió durante la mañana del miércoles en el campo número dos, una zona destinada a prácticas deportivas dentro del predio que también alberga al hipódromo. Según relató Raúl, uno de los petiseros del lugar, el fenómeno climático sorprendió a los presentes porque el cielo lucía despejado momentos antes.

El trabajador explicó la dinámica del suceso a partir de los informes que recibió de sus colegas. "No fue un rayo directo. Es un rayo que se expande y hace como que tiran una piedra al agua, una cosa así, y entonces le llega el impacto, la corriente", detalló en una entrevista televisiva.

El petisero señaló que las condiciones del lugar agravaron la tragedia por la composición de los elementos de sujeción. "(Los caballos) están en un palenque, que son de hierro. Entonces, al ser el palenque de hierro, afecta más rápido", agregó. El poste donde los animales aguardaban el entrenamiento funcionó así como conductor de la descarga.

La corriente alcanzó a los equinos cuando estaban atados a la espera de sus tareas diarias. Fuentes cercanas al club confirmaron que los animales pertenecían a Alejandro Checchi. Pese al impacto, no se registraron víctimas humanas de gravedad, aunque un petisero sufrió una descompensación leve y recibió asistencia médica. "Pregunté cómo estaba el petisero y me dijeron que estaban bien", contó Raúl.

Ignacio López Amorín, especialista del Servicio Meteorológico Nacional, analizó las condiciones del miércoles. Indicó que las tormentas aisladas surgieron por el ingreso de aire húmedo desde el norte del país. Aunque la caída de rayos es aleatoria, advirtió que los descampados presentan mayor riesgo. "Hay que hacer un trabajo de campo para saber si el rayo cayó en el poste y la electricidad se transmitió por las correas o no", sostuvo.

El veterinario Carlos Orive, exdirectivo de la Asociación Argentina de Polo, profundizó sobre la vulnerabilidad de los equinos frente a la electricidad. Según explicó, los animales absorben las descargas a través de sus herraduras de hierro o aluminio cuando el rayo impacta en el suelo. "El animal es muy sensible a la electricidad y tiene poca resistencia. Al tocar el alambre eléctrico, el caballo sale disparado y absorbe más el impacto", afirmó.

El caso despertó interrogantes sobre la seguridad en las instalaciones deportivas. Aunque el sector de golf del club cuenta con radares para detectar riesgos eléctricos, el incidente en la cancha de polo ocurrió sin advertencias previas.

Al componente emocional se suma el económico: los caballos de polo alcanzan precios elevados según su calidad y destreza para el juego. "Pueden valer de US$5000 a US$10.000, US$15.000, según la categoría y cómo es el caballo", precisó Raúl, que mencionó que estos ejemplares se venden a menudo a mercados internacionales como Inglaterra o Estados Unidos.

Los restos de mantas y equipos encontrados en el lugar evidenciaron la potencia de la descarga: al menos una de las mantas se prendió fuego. Las pistas de carreras continúan con sus actividades normales, salvo en situaciones extremas, ya que el mantenimiento técnico permite la continuidad de la jornada hípica. El episodio también trae a la memoria otros siniestros viales de alto impacto ocurridos en rutas argentinas, como el choque frontal en la ruta 65.

Por qué importa

El episodio expone un riesgo concreto en predios deportivos y de cría de animales: la infraestructura metálica y la falta de sistemas de alerta temprana pueden convertir una tormenta aislada en una tragedia con pérdidas millonarias.

Qué sigue

Las autoridades del club y los especialistas evalúan si la descarga llegó al poste y se transmitió por las correas. El resultado del trabajo de campo podría derivar en cambios en los protocolos de seguridad y en la instalación de radares en la cancha de polo.

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