Viajes

Jubilados aventureros: recorren el mundo en moto, bici y a pie

Alicia, Carlos y Mónica, de entre 64 y 84 años, desafían los prejuicios y emprenden travesías que ponen a prueba su físico y su mente. La ciencia avala sus beneficios.

Redacción2 min de lectura
Nómades extremos: tienen más de 55 y viajan por el mundo en moto, bici y a pie

A sus 67 años, Alicia Burnowicz recorre Argentina en moto. Desde que se jubiló, a los 59, pasa más tiempo en la ruta que en su casa. “Acabo de llegar de viaje —cuenta desde Bariloche—, estuve por Catamarca y llegué hasta Jujuy. Quería cruzar a Atacama, pero cerraron la frontera por una tormenta de nieve. Igual la pasé genial”.

Carlos Novarese, de 84 años, hizo el Camino de Santiago doce veces. Librero retirado, empezó a viajar a los 60 y recorrió 32 países. Pero fue en la ruta jacobea donde encontró su lugar en el mundo. Mónica Romero, de 64, pedalea desde los 50 y atravesó India y Nepal en bicicleta. Los tres forman parte de una generación de adultos mayores que convirtió el viaje en una forma de vida.

La ciencia respalda estas experiencias. Un estudio de científicos iraníes, publicado en 2023, concluyó que el turismo mejora la salud física y mental de las personas mayores. “Las puntuaciones de calidad de vida y bienestar de las personas mayores que participaron en actividades turísticas fueron significativamente más altas”, señala el informe.

Alicia fue óptica en Buenos Aires hasta que se mudó a Bariloche. A los 60, durante un viaje a México, alquiló una moto y descubrió su pasión. “Nunca antes había andado en moto. Dije ‘qué copado que es esto’”, recuerda. De regreso, se compró una Honda y comenzó a salir por la costanera. Se unió a grupos de motoqueros, casi todos hombres, y aprendió mecánica y manejo. En 2019, cambió a una moto más rápida y emprendió rutas por Argentina, Chile, Brasil, Uruguay y Perú.

Carlos, por su parte, escuchó una frase que le cambió la vida: “No sueñes tu vida, vive tus sueños”. Iba camino a su librería cuando oyó a dos mujeres conversar. Entonces, le pidió a su hija que le sacara un pasaje a Madrid. El 17 de mayo de 2011 partió hacia el Camino de Santiago. “Desde ese momento empecé a ver la vida de otra manera”, asegura. Repite la experiencia cada año.

Mónica, madre de cuatro hijos, se casó a los 24 y recién a los 50 pudo pensar en sus propios objetivos. Compró una bicicleta de montaña y el primer día hizo 36 kilómetros sin cansancio. Pronto pasó a 60, 80 y 100 kilómetros diarios. Viajó por Uruguay, cruzó los Andes y luego se animó a recorrer India y Nepal. “India es una locura, pero nunca un auto o una moto me rozó”, dice.

Para quienes quieran iniciarse en el Camino de Santiago, Carlos recomienda “buenas zapatillas, ya domadas”, y “caminar lento”. “Al principio todos salen acelerados, pero es un paseo”, aconseja. Alicia, en tanto, sugiere respetar los límites: “Viajando sola, hay lugares donde no debo meterme”.

Estos viajeros demuestran que la edad no es un impedimento. Sus historias inspiran a otros adultos mayores a cumplir sus sueños pendientes.

Fuente: Clarín

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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