Política

La Casa Rosada insiste con la reforma electoral, pero en el Senado no tiene los votos para eliminar las PASO

Karina Milei le ordenó a Santilli negociar para terminar con las primarias, pero el flamante jefe de Gabinete se encontró con las mismas resistencias que Bullrich.

Redacción3 min de lectura
La Casa Rosada insiste con la reforma electoral, pero en el Senado no tiene los votos para eliminar las PASO
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“La prioridad es la reelección del Presidente”. Esa es la orden que recibieron los legisladores de La Libertad Avanza la semana pasada, y con esa premisa el oficialismo buscará reactivar el tratamiento en el Senado de la reforma política, proyecto de ley cuyo corazón es la eliminación de las PASO para que Karina Milei pueda seguir digitando las candidaturas oficialistas desde la Casa Rosada.

Sin embargo, los votos para aprobar el proyecto no están. Gran parte de la oposición dialoguista no quiere eliminar una herramienta que el año próximo podría servirles para ordenar frentes electorales integrados por espacios de diferentes extracciones ideológicas.

La información no es nueva: la jefa de la bancada libertaria en el Senado, Patricia Bullrich (Capital), se la comunicó a la mesa política del Gobierno hace más de un mes. Ahora, la misión de obtener los votos pasó a manos del flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien la semana pasada, en su primera incursión en la Cámara alta como reemplazante de Manuel Adorni, se llevó la misma impresión que Bullrich.

Para aprobar una ley de reforma electoral, la Constitución exige el apoyo de la mayoría absoluta en cada cámara. En el Senado, implica el voto afirmativo de 37 senadores. El punto de partida son 21 legisladores oficialistas, por lo que el Gobierno necesita el apoyo de otros 16 senadores de fuerzas como la UCR, Pro y bloques provinciales.

Hoy, la eliminación de las PASO encuentra fuertes resistencias en la UCR –Carolina Losada (Santa Fe) y Maximiliano Abad (Buenos Aires) llevan la voz cantante del rechazo– y en Pro. Sin estos bloques, y con el kirchnerismo casi en su totalidad en contra, no hay apoyo de fuerzas provinciales que alcance.

Bullrich viene chocando con ese muro desde hace más de un mes. Sus negociaciones con los bloques dialoguistas parecen haber alcanzado una frontera infranqueable. Santilli probó una pequeña dosis de esa medicina el último miércoles, cuando se sumó a una reunión con la oposición dialoguista para explicar el proyecto de ley de zonas frías, que también es resistido en el Senado.

Todo indica que la última instancia que le queda a la Casa Rosada es convencer a gobernadores para que ordenen a sus senadores votar la reforma. Santilli, como ministro del Interior, ya tuvo contactos con varios mandatarios provinciales y llegó a ofrecer la posibilidad de usar listas colectoras para categorías de legisladores nacionales. Hasta ahora, no obtuvo resultados.

Además, el oficialismo debe enfrentar la exigencia de algunos bloques, encabezados por el jefe de Pro, Martín Goerling (Misiones), de tratar por separado los artículos que buscan establecer la ficha limpia, que prohíbe postularse a dirigentes con condena confirmada en segunda instancia. Un proyecto similar fracasó en el Senado en mayo del año pasado por el voto contrario de dos legisladores de Misiones. En usinas radicales y macristas sospechan que esos votos respondieron a un pedido de la Casa Rosada. Para deshacer esa trampa, Goerling, acompañado por radicales y peronistas díscolos, reclama que el tema se trate por separado. Bullrich intenta resistir sin romper puentes y dice que está dispuesta a tratar ficha limpia por fuera de la reforma, pero en la misma sesión. Por el momento, los votos no están y la cuenta regresiva para aprobar una reforma electoral ya empezó a correr.

Fuente: Lanacion.

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