Tecnopolítica

La IA en el empleo argentino: entre el "exocortex" global y la realidad de las pymes

Un estudio local sobre 1174 adultos muestra que la IA cierra brechas de productividad, pero solo mientras la herramienta está presente en la tarea.

Redacción3 min de lectura
Las mil caras del impacto de la IA en el empleo: Exocortex, quimeras y el kiosco de la esquina

La inteligencia artificial generativa profundizó el debate sobre su impacto en el empleo, pero la discusión global choca con una realidad distinta en la Argentina. Mientras en los países desarrollados se discuten conceptos como el "exocortex", un cerebro ampliado por funciones agénticas, o las "quimeras", empleados que multiplican su productividad por 100, el 99,9% de la economía argentina transita esta transición con curiosidad, miedo y desconocimiento a la vez.

El economista Tomás Castagnino, jefe de research de Accenture, advirtió sobre los riesgos de importar diagnósticos ajenos. "No está bueno que importemos ansiedades y preguntas de los EE.UU., acá tenemos nuestros propios desafíos, que son muy distintos", sostuvo. Para el especialista, el principal peligro local es un "sesgo de omisión": no aprovechar las ventajas de esta revolución. "Hoy estamos captando sólo el 2% de las inversiones regionales vinculadas a IAG, cuando nuestro PBI es del 10%", remarcó.

Un relevamiento local aportó evidencia concreta. Los economistas Guillermo Cruces, de la UdeSA, y Ramiro Galvez, de la UTDT, junto a un equipo de investigadores, estudiaron a 1174 adultos de nivel educativo similar que debían resolver un problema de negocios con o sin asistencia de GPT. Sin IA, los participantes sacaban una ventaja de 0,55 desvíos estándar; con IA, esa distancia cayó a 0,14. "Un 75% de la brecha se cerró con la ayuda de la IA", contó Cruces.

Sin embargo, el resultado tuvo un matiz decisivo. "Esto sucedió cuando la IA estaba en la cancha; al retirar el asistente virtual la brecha volvió a ser importante", explicó el investigador. La conclusión, según Cruces, es menos espectacular que "la IA democratiza el talento": puede democratizar parte de la capacidad de ejecutar una tarea sin democratizar, al menos en lo inmediato, el capital humano que hay detrás.

Otra parte del vaso medio lleno para la región apunta a la polifuncionalidad. El economista Ramiro Albrieu, de Sur Futuro, sostuvo que "la IA puede ser igualadora en el mercado laboral local por un motivo menos obvio: la polifuncionalidad". "Acá somos todos un poco toderos, y eso puede aumentar el potencial de la IA para transformar empleos", afirmó.

El término "toderos", popularizado por el escritor uruguayo Eduardo Galeano, describe a trabajadores, pymes y cuentapropistas disponibles para hacer un poco de todo: vender, servir, arreglar, construir, pintar. El plomero que además arma presupuestos y cobra; el comerciante que lleva las cuentas y hace marketing; el profesional que coordina proyectos y resuelve tareas administrativas. En economías más desarrolladas, esas tareas suelen estar separadas.

Un ejercicio de Sur Futuro sobre cinco millones de posteos online para 1027 ocupaciones en Argentina, Brasil y Uruguay mostró que el trabajador típico de la región activa 21 de 46 habilidades requeridas. "La polifuncionalidad no es una anomalía, sino la norma en la región", dijo Albrieu. La contracara es que buena parte de esas actividades periféricas son tareas cognitivas automatizables, lo que puede elevar la productividad de jugadores individuales y equipos chicos más que la de conjuntos grandes y sofisticados.

Ese fenómeno se observa en los sub-chats de Telegram de Claude Argentina, donde la mayor parte de los usuarios activos son dueños de pymes, agencias chicas, estudios contables o abogados y productores agropecuarios. Rafael Sánchez, jefe de Innovación de Blue Star Group, explicó que las pymes no tienen espalda de capital para áreas completas de sistemas, recursos humanos o marketing. "Tener a mano herramientas de IA para ampliar estas funciones es mucho más crítico en organizaciones que conviven con la escasez de recursos", completó.

Con un 99,7% de la población global que aún no usa ninguna IA sofisticada paga, la película recién empieza. Y en este 2026, para bien o para mal, no para de traer novedades.

Por qué importa

La discusión sobre el impacto de la IA en el empleo suele importarse de EE.UU., pero la realidad argentina es distinta: la polifuncionalidad de pymes y cuentapropistas puede hacer que la IA sea más transformadora acá que en las grandes corporaciones.

Qué sigue

Queda por ver si la Argentina logra captar una porción mayor de las inversiones regionales en IA generativa y si los experimentos locales se multiplican para medir el impacto real en el empleo fuera de los nichos de alta calificación.

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