Psicología

La Tarea de Wason: el experimento que revela cómo falla nuestro razonamiento

Un psicólogo británico creó un acertijo simple que desconcertó a millones. Seis décadas después sigue siendo uno de los enigmas cognitivos más estudiados.

Redacción3 min de lectura
La Tarea de Wason: el experimento que revela cómo falla nuestro razonamiento
banner-tecnofields-nota-mobile

La Tarea de selección de Wason es descrita por los especialistas como el paradigma experimental más investigado en psicología del razonamiento. A primera vista parece un acertijo trivial, pero sus resultados han dejado perplejos a investigadores durante más de 60 años.

El británico Peter Wason, uno de los psicólogos más influyentes del siglo XX, creó este experimento con un método poco convencional. No partía de hipótesis que debía confirmar o refutar: inventaba tareas y, a partir de lo que observaba, formulaba sus conclusiones. Su alumno Philip Johnson-Laird recordó su estilo: "Sostenía que los psicólogos nunca debían saber con certeza por qué realizaban un experimento".

Wason buscaba revelar los secretos del pensamiento humano. Los experimentos cuyos resultados se desviaban de lo esperado hacían que la mente "se delatara". En 1966 publicó sobre su tarea de selección, que desde entonces se ha convertido en uno de los enigmas cognitivos más estudiados de la historia.

El experimento es sorprendentemente simple. Se muestran cuatro tarjetas: en las caras visibles aparecen las letras E y K, y los números 4 y 7. Se plantea una regla: "Si una tarjeta tiene una vocal en una cara, entonces tendrá un número par en la otra". La pregunta es directa: ¿qué tarjeta o tarjetas voltearías para comprobar si esa regla es cierta?

En el experimento original, apenas el 10% de los participantes resolvió el acertijo correctamente. La mayoría seleccionaba combinaciones incorrectas. La respuesta correcta es voltear la E y el 7.

La clave radica en entender qué dice la regla y qué no dice. La E puede confirmar o desmontar la regla. La K es irrelevante: la regla no menciona consonantes, así que no importa qué número esté en la otra cara. El 4 genera confusión porque la regla habla de "número par", pero no dice "si hay número par, entonces hay vocal". El 7 es la tarjeta crítica: como es impar, si tiene una vocal en la otra cara, destruye la regla inmediatamente.

Lo revolucionario de Wason fue convertir antiguas intuiciones filosóficas sobre las limitaciones de la razón humana en fenómenos estudiables experimentalmente. Aristóteles ya había analizado las falacias del razonamiento. Siglos después, Francis Bacon advirtió en 1620 que "el entendimiento humano, una vez que adopta una opinión, atrae todo lo demás para apoyarla". Esta intuición es sorprendentemente cercana a lo que hoy llamamos sesgo de confirmación.

La influencia filosófica más importante sobre Wason fue Karl Popper, quien sostenía que "la ciencia no consiste en encontrar confirmaciones, sino en eliminar el error". Popper creía que la investigación científica debía buscar pruebas decisivas que refutaran una teoría, no ejemplos que la apoyaran. Wason quedó fascinado por el contraste: cuando enfrentaba a la mayoría de las personas con problemas simples de razonamiento, estas hacían espontáneamente lo opuesto.

Años antes de la Tarea de selección, Wason exploró una idea similar con el problema 2-4-6. Se decía a los participantes que había una regla oculta que generaba secuencias de tres números. Su tarea era descubrirla. El experimentador daba un ejemplo inicial y los participantes proponían otras secuencias para deducir la regla.

La mayoría formaba una hipótesis rápidamente: "la regla es sumar 2" o "contar múltiplos". Luego proponían secuencias que encajaban con esa idea inicial, todas razonables, todas confirmadoras de su hipótesis. Pero ninguna realmente ponía a prueba la regla. Lo que casi nadie hacía era intentar algo que pudiera romper la hipótesis, casos que obligaran al experimentador a decir "no".

La regla real era mucho más simple: cualquier secuencia de números en orden ascendente. La mayoría tardaba mucho en descubrirla o nunca lo lograba. No era porque la regla fuera difícil, sino porque la forma de buscarla estaba sesgada desde el inicio: intentaban confirmar sus propias hipótesis en lugar de refutarlas.

Wason escribió que "la tarea de selección refleja una tendencia hacia la irracionalidad en la argumentación en la medida en que los sujetos se equivocan". Llegó a sugerir que "en este tipo de situaciones, la irracionalidad, más que la racionalidad, es la norma".

Pero la historia se volvió más interesante durante los años 70 y 80, cuando investigadores como Richard Griggs y James Cox notaron algo extraordinario: cuando el problema se formulaba en términos cotidianos, el rendimiento mejoraba drásticamente. El escenario típico era un bar: trabajas verificando que los clientes cumplan la regla "si alguien bebe cerveza, debe ser mayor de 21 años". Con este contexto realista, la mayoría de las personas resolvía correctamente cuál revisar. El mismo problema abstracto, reformulado en términos prácticos, transformaba el fracaso en éxito.

Más en Psicología