Cultura

Los tatuajes de los campeones: autobiografía grabada en la piel

Un estudio analiza los 226 tatuajes de 20 de los 26 jugadores de la selección argentina campeona en Qatar y revela qué cuentan sobre sus valores, creencias y aspiraciones.

Redacción3 min de lectura
Los tatuajes de los campeones: autobiografía grabada en la piel
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Veinte de los 26 futbolistas que ganaron el Mundial en Qatar 2022 llevan tatuajes en el cuerpo. No son simples adornos estéticos, sino una especie de autobiografía grabada sobre la piel donde los jugadores registran sus creencias, sus seres queridos, sus logros y sus aspiraciones. Un estudio del jesuita cordobés Gustavo Morello y sus colaboradores analizó 196 fotografías públicas y catalogó 226 tatuajes distintos para llegar a esa conclusión.

El trabajo titulado Tatuajes de selección: lo sagrado, religioso y secular, realizado junto a Lucas Keller Sarmiento, Alejo Pisoni, Diego Ríos Bru y Lucas Beyer del Boston College, atraviesa sociología, religión y cultura popular. La conclusión central es que los futbolistas usan la piel para contar qué aman, qué temen, qué veneran y quiénes quieren ser.

Los investigadores identificaron cuatro categorías principales: religiosos, familiares, profesionales y aspiracionales. Los tatuajes religiosos abundan: imágenes de Jesucristo, vírgenes, rosarios, cruces, ángeles, San Expedito e incluso el Gauchito Gil aparecen en múltiples cuerpos. Lionel Messi leva en su brazo izquierdo un reloj, flores de loto, un rosario y el rostro de Jesucristo. Ángel Di María exhibe nombres familiares y referencias religiosas. Rodrigo De Paul muestra leones, frases y símbolos aspiracionales.

Los tatuajes familiares ocupan un lugar central en los cuerpos de los campeones. Nombres de hijos, fechas de nacimiento, rostros de padres, homenajes a abuelos o mascotas aparecen con frecuencia. Esto no es casual: muchos futbolistas comenzaron sus carreras muy temprano y emigraron adolescentes. De los 26 campeones analizados, 25 jugaban en el exterior. Los tatuajes funcionan como anclas emocionales en vidas reguladas por contratos, nutricionistas, sponsors y agentes.

La categoría profesional también está bien representada. Trofeos, escudos, camisetas, pelotas, números y fechas importantes funcionan como vitrinas corporales. Los futbolistas convierten su cuerpo en un archivo vivo de su carrera. La Copa América ganada en 2021 aparece repetidamente tatuada en piernas y pantorrillas. Los investigadores observaron que muchos de estos tatuajes deportivos están precisamente en la pierna dominante del jugador, como si el instrumento de trabajo fuera también el lugar ideal para guardar la memoria.

Los tatuajes aspiracionales revelan un patrón curioso: leones, tigres, brújulas, relojes, frases sobre resiliencia, fuerza y coraje. Estos animales ni siquiera forman parte del paisaje argentino. Los autores especulan que representan la autopercepción o las aspiraciones de los jugadores, una forma de proyectar la identidad que desean tener.

La ubicación de los tatuajes también comunica. La mayor concentración aparece en brazos y antebrazos, justamente las zonas más visibles durante una transmisión televisada. Casi el 60% está en lo que los investigadores catalogaron como Zona A: cabeza, cuello, brazos y antebrazos. Los tatuajes en la cara interna del antebrazo suelen ser mensajes dirigidos al propio jugador, recordatorios permanentes de aquello que no quieren olvidar.

El estudio detecta un componente generacional revelador. Los campeones de Qatar son de una generación menos politizada que la de Diego Maradona. Mientras Maradona llevaba tatuados al Che Guevara y Fidel Castro, los investigadores no encontraron consignas políticas entre los campeones de 2022. Tampoco símbolos patrios argentinos. En su lugar, hay cultura pop global: personajes de Pokémon, Los Simpson, Peaky Blinders, Vikings o Prison Break.

Morello subraya que los tatuajes revelan una modernidad encantada donde la religión no desaparece sino que muta, se mezcla con elementos espirituales, culturales y personales. Y aunque los jugadores viven en un universo híper controlado por regulaciones y supervisiones, los tatuajes representan uno de los pocos espacios de libertad que conservan.

El fenómeno excede largamente a Argentina. En el deporte mundial, el tatuaje pasó de ser una rareza a convertirse en norma. Basquetbolistas de la NBA, jugadores de rugby, tenistas y nadadores muestran cuerpos cada vez más intervenidos con tinta. En el fútbol, especialmente en América Latina y Europa, el tatuaje se volvió parte inseparable del lenguaje visual del deporte.

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