Entretenimiento

Malena Guinzburg: humor, autoexigencia y los límites de reírse de una misma

La comediante habló sobre su proceso creativo, la culpa y cómo cambió su relación con el humor propio.

Redacción2 min de lectura
Malena Guinzburg: los límites del humor, la autoexigencia y cómo se vive en la comedia

Malena Guinzburg convirtió el humor en una forma de mirar el mundo y de mirarse a sí misma. Sus citas fallidas, la ansiedad, la terapia, el paso del tiempo y hasta sus mascotas pueden transformarse en historias para contar, porque en la comedia "todo es material". Sin embargo, algo cambió con los años: si antes podía ser implacable consigo misma con tal de conseguir una risa, hoy busca hacer humor desde un lugar más amoroso.

La comediante, actriz y guionista lleva cinco años sobre el escenario con Las chicas de la culpa, pasó por teatros de la Argentina y Europa, y se animó a interpretar personajes alejados de sí misma. Pero cada vez que un proyecto llega a su fin reaparece el mismo vértigo: "¿Y ahora qué hago?"

En una entrevista reciente, Guinzburg habló del detrás de escena de la comedia, los límites del humor, la autoexigencia y el miedo a quedarse sin trabajo. También se refirió a cómo su vida amorosa estable impactó en su material creativo: "Para hacer humor, el amor no es gracioso. Es más gracioso tener citas fallidas. Ahora estoy más feliz, tal vez con menos material", aseguró.

La artista contó que suele escribir sobre sí misma y que su unipersonal Querido diario era su diario de la adolescencia. Además, recordó que junto a Connie Ballarini hacía un podcast llamado Correo no deseado, que consistía en leer sus cartas de amor. "Soy muy de usar lo que me pasa", explicó.

Guinzburg reveló que aprendió a manejar a los 35 años y que en ese entonces escribía en Facebook Historias de una P al volante para transformar sus experiencias en humor. "Me servía saber que después lo iba a escribir y lo iba a convertir en humor. Era como: 'Bueno, por lo menos va a valer la pena'", sostuvo.

En cuanto a su proceso creativo, la comediante admitió que la pasa mal cuando tiene que escribir un monólogo. "Siento que no se me va a ocurrir nada, que ya dije todo lo gracioso que tenía para decir. Siempre lo hablo en terapia", confesó. Para pulir sus textos, suele mostrárselos a colegas como Fernando Sanjiao, Pablito Fábregas o sus compañeras de Las chicas de la culpa.

Guinzburg también habló sobre la evolución de su humor y los límites que hoy respeta. "Hay chistes que tal vez hoy son políticamente incorrectos y que hacía hace un tiempo, hoy no los haría", afirmó. Y agregó que el monólogo es un formato vivo: "Te aburrís de algunas partes que funcionaban y, de pronto, perdieron la magia. O intentás recuperarlas o decís: 'Bueno, ya está. No lo hago más'".

La artista destacó que el humor se va puliendo en el escenario, porque ahí se ve qué funciona y qué no. "Yo no soy de agregar tanto, pero si ves el primer monólogo y el último, no son iguales", concluyó.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

Más en Entretenimiento