Malvinas: el argumento de la autodeterminación de los isleños, bajo la lupa
Un editorial compara la población de las islas con pueblos argentinos como Maquinchao y cuestiona el uso geopolítico del principio.

La autodeterminación de los habitantes de las islas Malvinas volvió al centro del debate sobre la soberanía argentina. Un análisis periodístico cuestionó que ese principio se invoque para justificar objetivos económicos y geopolíticos del Reino Unido en el Atlántico Sur. El texto compara la población isleña, de unos 3500 habitantes, con la de pequeños pueblos argentinos como Maquinchao, en Río Negro.
El editorial, publicado por LA NACION, sostiene que el argumento de la autodeterminación carece de sustento cuando se usa para afectar derechos argentinos sobre la plataforma continental. Menciona la pesca, los yacimientos de hidrocarburos y el control de rutas marítimas interoceánicas alternativas al Canal de Panamá.
El texto recurre a una sentencia histórica del juez británico Edward Law, conocido como Lord Ellenborough, quien en 1808 se preguntó si la isla de Tobago pretendía gobernar el mundo. Ese razonamiento se traslada ahora a las Malvinas: "¿Pretenden 3500 malvinenses imponer sus decisiones al mundo?", plantea el artículo.
La nota señala que el Reino Unido utiliza a un pequeño grupo poblacional como una gran palanca para alcanzar objetivos económicos y geopolíticos mayúsculos. Añade que esos fines son ajenos a la raíz humanitaria del principio de autodeterminación.
Para dimensionar la escala, el editorial compara la población isleña con la capacidad de estadios de fútbol argentinos. El estadio Islas Malvinas de All Boys alberga 21.000 espectadores, mientras que el Guillermo Laza de Deportivo Riestra, en el Bajo Flores, o el club de básquet Atenas de Córdoba son más pequeños. El Norman Lee de Berazategui es tres veces mayor y el Monumental tiene capacidad para 85.000 hinchas.
El texto también menciona pueblos argentinos con poblaciones similares a la de las islas: Cacharí (Buenos Aires), Rancul (La Pampa), Itá Ibaté (Corrientes) y Maquinchao (Río Negro). Se pregunta qué pasaría si a esos vecinos se les atribuyera la facultad de decidir sobre las reservas de Vaca Muerta (Neuquén), los yacimientos mineros de Josemaría (San Juan) o los depósitos de litio del Salar del Hombre Muerto (Catamarca).
El editorial sostiene que la opinión de los isleños está sesgada por los beneficios que obtienen y los mayores que podrían conseguir si se concretaran inversiones para extraer petróleo offshore de la plataforma continental argentina. También menciona la presencia militar británica en la base Mount Pleasant, en la isla Soledad, con alrededor de 2000 efectivos, casi toda la población adulta del lugar.
El texto recuerda que antes de la Operación Rosario, el 2 de abril de 1982, las Malvinas tenían 1800 habitantes. Desde 1975 contaban con una planta de almacenamiento de combustible de YPF y una pista de aterrizaje para el servicio regular de LADE. Las familias usaban tubos de gas licuado provistos por Gas del Estado y un buque de transporte regular, el ARA Isla de los Estados, llevaba provisiones y regresaba con ovinos en pie al continente. El navío fue hundido durante la guerra.
En educación, como solo había nivel primario y los isleños no tenían pasaporte británico, los jóvenes cursaban estudios secundarios en países del Commonwealth y en colegios ingleses en Argentina. En Puerto Argentino había dos profesoras de español permanentes para sentar las bases de una transición natural mediante la interacción social.
El editorial destaca como positivo que el presidente Javier Milei ratificase el camino diplomático para la recuperación de las Malvinas, aplicando legislación argentina y sancionando a empresas que realicen actividades de exploración y explotación de hidrocarburos sin autorización. El objetivo, señala, debe ser transformar la presión en incentivos para abrir mecanismos de negociación que Gran Bretaña siempre ha rehuido, a pesar de la resolución 2065 (1965) de la ONU.
El texto concluye que si Argentina lograra sostener un proceso de crecimiento económico y fortalecimiento institucional, mejoraría su posición relativa frente a un Reino Unido cuyo peso internacional ya no es el de otras épocas. Y podría responder con el mismo realismo que Lord Ellenborough en 1808, cuando en la mesa de negociaciones los británicos reiterasen el argumento de la autodeterminación de los 3500 isleños. Tantos como en Maquinchao, Río Negro.
Fuente: LA NACION
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
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