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Maribel Verdú recordó su infancia: el bocadillo de leche condensada y los celos con sus hermanas

La actriz española de 56 años repasó su niñez en Alcorcón, la casa de sus abuelos en Argüelles y la relación con sus siete hermanos.

Redacción••3 min de lectura
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Maribel Verdú recordó su infancia: el bocadillo de leche condensada y los celos con sus hermanas

Maribel Verdú nació el 2 de octubre de 1970 en el barrio San José de Valderas, en Alcorcón, España, y creció junto a sus padres Gregorio y Maribel en una casa rodeada de abuelos y tías. La actriz, hoy de 56 años, repasó su infancia en una entrevista y recordó desde los domingos familiares hasta el bocadillo que le preparaba su madre para merendar.

Su padre trabajaba como vendedor de coches y su madre era ama de casa y modelo. Verdú describió una niñez feliz y sin sobresaltos, marcada por los paseos y las salidas familiares. Fue la primera niña de toda la familia: la primera hija, la primera sobrina y la primera nieta.

"Lo primero que me viene a la memoria es una infancia muy feliz con unos padres que ejercieron de padres de verdad. Que me llevaban a Cercedilla con la tortilla de patatas y la ensaladilla a pasar un domingo. Y en verano a la playa de San Juan o A Coruña", contó la actriz en diálogo con la periodista Nuria Vidal, autora de un libro sobre ella publicado en 2012.

La llegada de sus hermanas gemelas, Carlota y Marina, cambió el equilibrio. Verdú admitió que lo pasó mal y que los celos fueron intensos. "Yo no me acuerdo, pero sí me cuentan mis padres y mis abuelos que, cuando nacieron mis hermanas, tuve unos celos tremendos. Que incluso intenté matar a mis hermanas ahogándolas", relató entre risas sobre aquel episodio infantil.

Según su propio recuerdo, la estrategia consistía en envolverlas en las mantas y ponerles el capazo encima. Su madre notó algo raro cuando la dejó vigilándolas en la terraza. "Empecé a comportarme mal, a no querer comer. El pediatra le dijo a mi madre: 'Déjala, ya se le pasará'. Una semana después ya se me había pasado", agregó.

Poco después se mudó a la casa de sus abuelos en el barrio de Argüelles mientras sus padres se ocupaban de las más chicas. Empezó a ir al colegio Santo Ángel de la Guardia, el mismo al que habían asistido su madre, sus tías y su abuela. Allí convivió con una familia de contrastes marcados.

"Yo me crié en casa de mis abuelos. Vivía allí, en aquella casa enorme, con todas mis tías. En casa de mi madre eran ocho hermanos, cuatro chicos y cuatro chicas, pero en esa época los chicos ya se habían ido de casa. Mi abuelo era militar, coronel, bastante de derechas y muy tradicional. Pero todas mis tías eran socialistas", confesó.

De esa convivencia guarda escenas cotidianas: las tías que la llevaban al Parque del Oeste a escuchar a Rosa León, acompañadas por sus novios, y el gusto de que la subieran a sus hombros. Su ídolo de entonces era Pippi Calzaslargas, a quien imitaba con las trenzas para arriba.

A pesar de esa referencia rebelde, Verdú aseguró que nunca faltó a clases. "Yo era feliz en el colegio. Nunca he hecho pellas. Primero porque no me atrevía. Hago pellas y no quieras saber al llegar a casa la que me esperaba. Tanto mis abuelos como mis padres eran muy estrictos", sostuvo.

Entre los recuerdos de infancia, los sabores ocupan un lugar central. La actriz no dudó al elegir uno de sus grandes momentos: "Me pasaba todo el día jugando en la calle. Y para merendar me comía un exquisito bocadillo de leche condensada con rodajas de plátano preparado por mi madre".

Por qué importa

El testimonio de Verdú muestra cómo una infancia marcada por una familia numerosa y estricta, con abuelos y tías como figuras centrales, moldeó la personalidad de una de las actrices españolas más reconocidas.

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