Política

Milei adopta el discurso de odio como herramienta política y electoral

El oficialismo endurece su política migratoria con un DNU que apunta a extranjeros, en medio de una campaña anticipada y sin buenas noticias económicas.

Redacción1 min de lectura
Milei adopta el discurso de odio como herramienta política y electoral
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Cuando la economía no da buenas noticias, proliferan las batallas culturales y los chivos expiatorios. Eso ocurre en todos los gobiernos del mundo, y también en el de Javier Milei. El primer blanco elegido fueron los extranjeros, en una escalada que incluyó proyectos para arancelar la universidad y la atención hospitalaria, declaraciones xenófobas de funcionarios y una incomprensible pelea del Presidente con Lula Da Silva.

La inmigración nunca fue un problema en la Argentina, un país abierto a la llegada de extranjeros desde sus orígenes. Sin embargo, cíclicamente renacen los discursos anti extranjeros. Esta vez, el Gobierno no dudó en usar uno de los caballitos de batalla del progresismo: la crítica a los discursos de odio.

Igual que Cristina Kirchner en sus cadenas nacionales, Milei apeló a esa difusa categoría para justificar un Decreto de Necesidad y Urgencia que modifica la legislación migratoria. La norma permite expulsar o impedir la entrada al país a extranjeros que profieran “discursos de odio” hacia la Argentina o hacia un argentino por su condición de tal.

Fuera de algunos acalorados durante el Mundial y un puñado de famosos globales, ¿quién profirió discursos de odio que merezcan prevenciones legislativas? Además, ¿qué es específicamente un discurso de odio? Con una historia alejada del nacionalismo clásico, es difícil encontrar en Milei una motivación liberal para firmar ese DNU, que cualquier liberal consideraría enemigo de las sociedades abiertas.

La medida se inscribe en la campaña política para la reelección, que el Gobierno decidió anticipar varios meses. En esa misma línea se enmarca la desangelada Cadena Nacional que el Presidente organizó para presentar la reforma del Banco Central, un discurso que prometía ser duro con la oposición pero resultó otra cosa.

Fuente: Clarín.

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