Milei, entre la esperanza y el hartazgo: encuestas, Malvinas y la sombra de Kicillof
La imagen del Presidente cae por debajo de la gestión y un porcentaje clave de la sociedad teme que el sacrificio termine en el pasado.

La política es relativa. La inflación bajó cinco décimas en agosto respecto de julio, pero el reclamo social es más amplio que el índice de precios. Según varias encuestadoras, la imagen de Javier Milei se ubica entre 32 y 34 puntos, mientras la gestión del gobierno ronda entre 40 y 42 puntos. La diferencia, de entre 5 y 10 puntos porcentuales, marca una brecha inédita entre el Presidente y su administración.
Esa distancia preocupa a funcionarios del oficialismo. Hasta ahora, los números de las encuestas no habían sido tan esquivos para el jefe de Estado. A la caída de su imagen se suma otro dato: Axel Kicillof, hijo político y antiguo discípulo de Cristina Kirchner, le está mordiendo los talones. La renovación que encarna Milei encontró su némesis en un pasado que gobernó 16 años.
El brote nacionalista del Presidente por las islas Malvinas es reciente y los encuestadores advierten que las sociedades tardan en digerir las novedades políticas. La reivindicación de las Malvinas constituye el único contrato histórico y unánime de la sociedad argentina, pero no surgió con Milei. El despertar soberanista se dio después de un par de declaraciones de Donald Trump, quien en dos días se reconcilió por teléfono con el primer ministro británico, Andy Burnham. Trump había adelantado que podría revisar la neutralidad de Estados Unidos sobre el archipiélago. Después se ofreció como mediador.
El líder republicano acaba de proponer 5000 dólares para todos los norteamericanos mayores de edad si gana las elecciones legislativas del 3 de noviembre. La diferencia con la Argentina es la fortaleza de las instituciones: ni el Congreso ni la justicia de Estados Unidos le permitirán semejante aberración electoral. "Pero también exhibe a una sociedad norteamericana dormida como no lo estuvo nunca", acota un observador de las oscilaciones de Washington. Milei estudia en esa escuela.
Hay un porcentaje importante de la sociedad que valora la gestión y detesta la sola idea de un regreso al pasado. Según las mediciones, ese sector quiere que el sacrificio del ajuste termine en un lugar mejor que el país que vivió. Aborrecería que el sudor de estos últimos tres años concluyera en un final parecido a lo ya sucedido. Esa es una novedad relevante: no ocurrió con el gobierno de Mauricio Macri, quien promovió un cambio de paradigmas que una mayoría acompañó hasta que se cansó de escuchar que se necesitaban nuevos esfuerzos.
Cristina Kirchner tuvo la astucia de entregar un país en ruinas que no eran perceptibles para el argentino común. En cambio, el dueto Alberto Fernández-Sergio Massa le dejó a Milei una economía con los peores números desde las hiperinflaciones de Alfonsín y Menem. Milei, al revés, encontró una sociedad más dispuesta al sacrificio si el premio final fuera la renovación nacional.
La economía es el principal problema político. Cuando la inflación comenzó a bajar, el Presidente tenía las mismas formas que ahora, pero sus encuestas eran generosas. Hoy la falta de respeto y los insultos presidenciales tienen otro peso porque los sectores que crecen (agropecuario, petróleo, gas y minería) crean solo el 20 por ciento de los puestos de trabajo. El 80 por ciento restante está en la industria vinculada al mercado interno y al comercio.
Si la economía creciera al 7% anual, las encuestas de Milei serían mucho mejores. No es así. El crecimiento acumulado entre 2024 y 2026 podría ser de entre el 5% y el 6%, según varios economistas. Una inflación anual del 30% empieza a ser poca cosa para muchos argentinos, aunque haya bajado desde el 211,4% que dejaron Fernández y Massa. Milei les debe otra explicación: por qué la inflación acumulada en los primeros ocho meses de 2026 fue mayor que la de los primeros ocho meses de 2025 (19% contra 21%).
Los votos que podrían juntar Pro, por un lado, y Villarruel, por el otro, serían suficientes para condenar a Milei a una segunda vuelta electoral
Un porcentaje importante de los argentinos reclama continuidad de las políticas sensatas. El desafío del Presidente es sostener ese apoyo mientras la economía no termina de despegar y la oposición empieza a mostrar números.
Fuente: LA NACION
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
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