Política

Milei relanza su etapa nacionalista con Malvinas y la gesta sanmartiniana como ejes

El Gobierno apuesta a ampliar su paleta ideológica ante el desgaste económico y la fragmentación de La Libertad Avanza.

Redacción2 min de lectura
La etapa nacionalista de la experiencia libertaria

El Gobierno de Javier Milei profundiza un giro hacia el nacionalismo con la causa Malvinas y la figura de José de San Martín como nuevos ejes discursivos. La estrategia busca ampliar la base electoral libertaria ante el desgaste que muestran las encuestas sobre el humor social y la inminencia de un calendario electoral cargado en al menos la mitad de las provincias.

El miércoles pasado, durante la inauguración del Museo de Granaderos, el Presidente afirmó que "Malvinas es una causa nacional" y sostuvo que "no es de un gobierno ni de un partido, con esto no puede haber grieta alguna". También remarcó que "la soberanía de un país no debe ser un relato dirigido desde un atril, sino que debe ser construida y defendida en distintos ámbitos".

Detrás de ese viraje aparece la figura de Santiago Caputo, quien volvió a ocupar un lugar central en la comunicación oficial tras el cimbronazo que significó el affaire Cerimedo. Según analizó un observador con trayectoria en el mercado de capitales, el asesor "frotó de nuevo su lámpara discursiva" y le dio "un renovado propósito a un presidente paralizado en la autoimpuesta estrechez de opciones de instrumentos de política económica".

La mutación reconoce antecedentes. El propio Caputo impulsó el giro hacia la "vieja política" en otras oportunidades, como ocurrió con el Pacto de Mayo, firmado por la mayoría de los gobernadores y varios expresidentes. El Gobierno postergó después las reformas estructurales comprometidas en ese acuerdo.

En paralelo, el Ejecutivo sostiene partidas para la base naval integrada en Ushuaia, clave para el control del canal de Beagle, y anunció hace dos semanas una recomposición salarial parcial para las Fuerzas Armadas y las fuerzas de seguridad, un electorado que reúne cerca de un millón de votos.

La estrategia apunta a retener el apoyo de la "familia militar" y evitar la fragmentación de La Libertad Avanza, en un contexto donde la vicepresidenta Victoria Villarruel encarnaba hasta ahora el perfil más cercano a la derecha nacionalista y católica. Los estrategas oficialistas buscan reconvertir a Milei en un candidato con una paleta ideológica más amplia, con la mira puesta en acercarse al umbral del 40%.

El nuevo perfil nacionalista también dialoga con el legado de la generación de 1880, responsable de la construcción de las Fuerzas Armadas profesionales y del Estado moderno. Milei se inscribe así en un linaje de "orden y progreso" que remite a Julio A. Roca, aunque con una diferencia de fondo: aquella elite era profundamente laica y no apelaba a metáforas bíblicas como las "fuerzas del cielo".

El mensaje doméstico sintoniza además con el MAGA de Donald Trump, que recuperó una concepción territorialista de la política en materia de defensa y seguridad. La pregunta que sobrevuela en los pasillos oficiales es hasta dónde llegará esa sintonía y si alcanzará para revertir el desencanto con la experiencia libertaria.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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