Milei y el riesgo de que su principal valor se convierta en un costo político
La demora en los beneficios económicos enfría a los aliados y complica la reelección del Presidente.

El presidente Javier Milei enfrenta un escenario político cada vez más complejo: la demora en los beneficios económicos de su gestión empieza a enfriar el entusiasmo de gobernadores y dirigentes que antes lo apoyaban. Según un análisis publicado este domingo, el mandatario compite contra sí mismo y algunos de sus potenciales aliados ya creen que esa carrera puede terminar mal.
La situación se da en medio de una negociación política en la que cada jugador busca conservar el poder que tiene, más allá de pertenencias partidarias o ideológicas. Milei limitó su proyecto de reelección a los logros económicos, pero la realidad macroeconómica muestra un barco que detuvo su navegación y genera incertidumbre sobre el destino de sus pasajeros.
Muchos de esos navegantes, los suficientes para determinar la continuidad de los libertarios, asumieron en un principio que era necesario hacer un enorme esfuerzo personal y colectivo para poner la economía bajo reglas capitalistas. Sin embargo, unos se arrepintieron, otros dudan y reclaman resultados concretos, mientras un tercer grupo sigue apostando al proyecto.
Esa división en al menos tres grupos de la mayoría que llevó a Milei a la presidencia en la segunda vuelta de 2023 impone a la campaña electoral que vendrá una cuota de tensión e incertidumbre. En los grandes centros urbanos, los salarios no alcanzan, caen los ingresos y el empleo, y se borronea la posibilidad de salir de esa situación en poco tiempo.
Milei mantiene un tercio de apoyo en los sondeos, más de lo que muchos candidatos soñarían, pero mucho menos de lo necesario para garantizar la reelección apostando todo a un rotundo cambio económico. La demora en los beneficios de esa mutación empantana al Gobierno y repone la desconfianza de los actores económicos.
El dato nuevo es que gobernadores y dirigentes que hasta el último verano estaban desesperados por aliarse con el Presidente ahora dudan si ese camino es el más seguro para renovar sus propios mandatos en las elecciones provinciales. Ese movimiento se nota en las dificultades del oficialismo para cambiar las reglas electorales, como el intento de eliminar o suspender las PASO.
A cambio de ese voto, los gobernadores piden el pago de deudas atrasadas, fondos frescos y obras por montos superiores a los pactados en el verano para aprobar la reforma laboral. El intento de Karina Milei de pedir subordinación y apoyo a la reelección choca con la reticencia de los negociadores, que ya no prometen apoyo para el año que viene.
Del entusiasmo al enfriamiento, lo que está a la baja es la rentabilidad de quedar pegado a Milei. A principios de año era vital para muchos jefes provinciales tener un acuerdo con él; ahora algunos piensan que sería mejor atrincherarse en sus provincias y aislarlas de la guerra nacional. Con ese razonamiento se achicó la importancia de que Milei impusiera un candidato en esas elecciones locales.
El asunto no es grave aún porque ese enfriamiento no va acompañado de un intento serio de armar una tercera fuerza para competir contra libertarios y kirchneristas. Puede ser un síntoma pasajero, pero también el principio de un proceso de aislamiento de cada quien en su propio territorio, dejando la carrera presidencial a Milei y al candidato que el kirchnerismo decida ponerle.
Mientras tanto, no pasan de ser globos de ensayo las apariciones de Daniel Hadad, Jorge Brito y hasta Dante Gebel, que insinúan posibilidades y tratan de permanecer ajenos al armado de los partidos. Si deciden avanzar, se verán con mayor claridad los hilos que los relacionan con los profesionales del poder.
Los costos para los acuerdos de nuevas leyes se han encarecido para el oficialismo, de la misma manera en que los números de la economía del metro cuadrado de cada argentino se han tornado inmanejables. La épica con la que Milei suele vociferar que nadie le torcerá el brazo ya solo entusiasma a su tercio de incondicionales.
Por doloroso que resulte saberlo, muchos argentinos pueden terminar ignorando por qué es necesario eliminar la inflación. Es un problema cultural del país, entre muchos. Milei creyó haber ganado esa batalla cuando convenció al electorado de la necesidad de hacer un ajuste para erradicar las alzas de precios, pero fue una buena noticia que perdió novedad.
El desafío para Milei es ahora convencer a los argentinos de que después de haber logrado bajar la inflación conseguirá vencerla del todo y que entonces la economía crecerá al punto de que se note en el bolsillo de la mayoría. El Presidente viene equivocando la fecha en que logrará sus objetivos, y el aguante nunca será infinito. El riesgo de la regresión hacia el populismo crece en la medida en que la receta libertaria no refleje mejoría en un paciente exhausto.
¿Te gustó esta nota?
Recibí lo más importante del día en tu correo. Sin spam, con opción de baja siempre.
Seguí leyendo sobre #milei
Ver todas →Más en Política
Más leídas
7 días- 1
Sydney Sweeney cumple 29 años: de la polémica campaña desnuda a sus próximos desafíos en Hollywood
Espectáculos
- 2
Molinos compra una planta en Tucumán y desembarca en el negocio de las galletitas
Economía
- 3
Fórmula 1 en Madrid: el Rey, Nadal y Beckham, entre las celebridades del GP de España
Deportes
- 4
Gabriela Gruszko: del mundo corporativo al arte tras una intoxicación química
Salud
- 5
Luciana Aymar y Fernando González: una década de amor y dos hijos en común
Espectáculos







