Milei y Macri negocian una alianza electoral con el peronismo como telón de fondo
El encuentro entre Mauricio Macri y Karina Milei marca el inicio de conversaciones para las elecciones de 2027, en medio de la caída de la imagen del Gobierno.

El escepticismo se extendía por la cúpula de Pro antes de que se reunieran las delegaciones de mileístas y macristas. La conversación inicial entre Mauricio Macri y Karina Milei comenzó con prioridades distintas: el expresidente buscaba reconocimiento y la hermana del Presidente, acuerdos electorales. Este acercamiento, promovido por delegados de ambos bandos, implica que el Gobierno ya no se siente tan seguro electoralmente como después de los comicios de octubre pasado.
En la última primavera, los hermanos Milei creyeron que la victoria nacional fue obra de la perspicacia política de Karina, pero no analizaron que habían intercedido Donald Trump, con una promesa de préstamo de 20.000 millones de dólares condicionada a la victoria de Milei, y la decisión de Axel Kicillof de adelantar las elecciones bonaerenses. Kicillof ganó ampliamente esos comicios provinciales, la estabilidad económica comenzó a tambalear y Trump ofreció su ayuda condicionada. Un mes y medio después, Milei ganó también ampliamente las elecciones nacionales, pero sus votantes se unieron más por el espanto que por el amor, para parafrasear a Borges.
El gobierno posterior a octubre fue otro: los Milei y la sociedad tomaron caminos distintos. “Lo que fue eficaz en octubre, ya no lo es”, observa Juan Germano, director de la consultora Isonomía. En octubre, una parte significativa de los argentinos le dijo gracias al Presidente por haber bajado la inflación, pero ahora le exige más creatividad para mejorar sus vidas. Los Milei miraban otra película. No hubo más milanesas compartidas con Macri en Olivos desde antes de las elecciones.
Mientras la diarquía gobernante escalaba cimas de arrogancia y proclamaba que no necesitaría de nadie para la reelección en 2027, un porcentaje enorme de la sociedad comenzó a ver con ojos críticos la gestión. Ese porcentaje está endeudado, necesita créditos para pagar gastos fijos o no llega a fin de mes con los ingresos actuales.
Las encuestas registran dos fenómenos: una notable caída en la aprobación del Gobierno y en la esperanza de que el esfuerzo valdrá la pena, pero también un porcentaje no mayoritario que sigue confiando en Milei, quizás porque la única perspectiva que rechaza es el regreso del peronismo. Esa bifurcación de pasos penetró solo ahora en la conciencia de los que mandan. La principal teórica de que con el mileísmo bastaba era Karina Milei, mientras que Santiago Caputo, el principal asesor presidencial, impulsaba una amplia coalición electoral. Caputo sostiene que deben hacerse acuerdos con gobernadores de Pro, radicales y hasta peronistas, aunque mantiene cierta distancia crítica con Macri, distancia que es mutua.
Los acuerdos propuestos por Caputo consisten en darles a los gobernadores todas las candidaturas provinciales, pero preservando para el mileísmo las candidaturas a legisladores nacionales. Lo sucedido en los últimos días entre el mileísmo y el macrismo es el triunfo de la estrategia de Caputo sobre el plan de autonomía electoral de Karina.
La oposición amigable estaba acorralada por un doble dilema. Si dividía el voto de la porción sensata de la sociedad y el kirchnerismo regresaba al gobierno, la aguardaba el descrédito social. Si se aliaba a Milei y el Presidente perdía las elecciones del año próximo por sus políticas indiferentes al sufrimiento social y sus insultos, la oposición sería cuestionada por no haber creado una alternativa seria. Esos dilemas no resultaban gratuitos para los líderes de la oposición amistosa. Macri debe hacer esfuerzos para mantener unidos a acuerdistas y rupturistas en Pro, y en el radicalismo, Eduardo Vischi, jefe del bloque radical del Senado, se convirtió en un malabarista para mantener el bloque unido, integrado por una decena de senadores clave para inclinar la balanza.
El diálogo entre Macri y Karina Milei comenzó con agendas contradictorias. La poderosa hermana presidencial quería hablar de candidaturas compartidas, después de reconocer al expresidente por la ayuda de su partido durante los casi tres años de gobierno. “Nunca en la historia hubo un apoyo tan decisivo de un partido que no está en el gobierno a una administración nacional, comenzando por el respaldo a Milei en la segunda vuelta de 2023 sin reclamar nada a cambio”, le habría recordado Macri. Dicen que la ingratitud mileísta es lo que más le duele al expresidente. Karina le reconoció que el único liderazgo de Pro es el suyo, abandonando sus coqueteos con Jorge Macri. “El camino del cambio lo inició Mauricio Macri en 2015”, aceptaron cerca de los Milei. La necesidad suele encoger un poco la jactancia.
Fuente: Lanacion
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
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