Minería

Minería e integración: la oportunidad de la Argentina junto a Chile

El país podría ubicarse entre los 10 mayores productores mundiales si el desarrollo minero se convierte en política de Estado.

Redacción4 min de lectura
Minería e integración entre la Argentina y Chile

La transición energética global y la expansión de industrias innovadoras impulsan una demanda creciente de minerales críticos. El Banco Mundial señala que los países ricos en recursos minerales tienen una oportunidad extraordinaria para ampliar mercados, generar empleos y desarrollar industrias. La OCDE estima que en la próxima década esos requerimientos crecerán entre 400% y 600%.

América del Sur emerge como un actor clave en las cadenas globales de minerales críticos, suministrando el 40% de la demanda mundial de cobre y el 35% del litio. La Argentina integra un reducido grupo de países con relevancia en el mapa minero internacional, gracias a sus recursos en litio, cobre, oro, plata y uranio.

La puesta en marcha del Régimen de Incentivo para las Grandes Inversiones (RIGI) resultó de gran trascendencia para impulsar inversiones. La estabilidad fiscal y la reducción de incertidumbre permitieron destrabar proyectos demorados, con el apoyo del Banco Mundial.

En 2025, la minería argentina alcanzó un récord histórico de exportaciones por 6037 millones de dólares, lo que representa el 6,9% del total exportador, y se consolidó como un neto generador de divisas. San Juan, Catamarca, Salta, Jujuy y Santa Cruz son las provincias que atraen grandes inversiones, mientras que Mendoza, Río Negro y Chubut presentan posibilidades atractivas.

De materializarse la cartera de proyectos cupríferos, como Vicuña, Los Azules, El Pachón, Taca Taca y Mara, y consolidarse la extracción de litio en el Norte Grande, las exportaciones mineras argentinas podrían multiplicarse varias veces en pocos años.

En Chile, la minería genera 200.000 empleos directos y cerca de 500.000 puestos en sus encadenamientos productivos, según el Ministerio de Economía trasandino. Es el primer productor mundial de cobre y un líder en litio, con casi el 60% de sus exportaciones provenientes de la minería, lo que generó ingresos por 63.000 millones de dólares en 2025. En Perú, la minería representa el 68% de las exportaciones, con 61.000 millones de dólares y 280.000 empleos directos. Las exportaciones mineras chilenas son 9 veces mayores que las argentinas, mientras que las peruanas son 7 veces superiores.

La brecha entre esas exportaciones y las argentinas refleja el potencial al que se puede llegar. Dirigentes visionarios como Juan Bautista Alberdi, Domingo Faustino Sarmiento y Joaquín V. González consideraban que la minería sería una gran impulsora del progreso y el desarrollo federal de las provincias. Sin embargo, los ciclos de inestabilidad económica, inflación y rigideces estructurales desaceleraron la actividad.

El Tratado Argentina Chile de Integración y Complementación Minera, vigente desde 1997, otorga un marco único a inversores y estimula desarrollos en ambos lados de la cordillera. Facilita la circulación de equipos, insumos críticos, personal especializado y el uso de infraestructuras y servicios. Paralelamente, se inició un proceso de integración energético entre 1997 y 2005, con exportaciones argentinas de hidrocarburos y electricidad a Chile, que los Kirchner interrumpieron, dañando la relación bilateral.

Las presidencias de Macri y Milei reanudaron ese abastecimiento. Hoy, el marco legal del tratado minero bilateral despierta renovado interés en grandes grupos inversores. Siete de las diez mayores empresas mineras del mundo ya tienen presencia en el país. La cooperación argentino-chilena requiere una profunda integración estratégica y logística, que podría generar una plataforma productiva bioceánica y abrir una nueva mirada geopolítica regional.

La Comisión Administradora del Tratado de Integración y Complementación Minera reactiva sus sesiones, mientras capitales argentinos y chilenos se involucran en proyectos de energía y minería en ambos países. Rolando Dávila, de la Cámara Chileno Argentina de Comercio, señaló que "el escenario global presenta oportunidades concretas para ambas naciones, con sinergias positivas, complementación y no competencia".

El incipiente desarrollo argentino en minería de gran escala puede extraer valiosas experiencias del sector chileno, desde capacitación de recursos humanos hasta la operatoria de infraestructuras combinadas de logística y exportación. La empresa argentina Techint desaliniza agua del Pacífico y la transporta por ductos a 4000 metros de altura para complejos mineros de Antofagasta. Los megaproyectos mineros argentinos evalúan replicar este modelo. El distrito Vicuña en San Juan, que incluye Josemaría y Filo del Sol, comprende uno de los 5 mayores yacimientos de cobre del mundo.

El Banco Mundial garantiza que los proyectos RIGI desplieguen una minería de desarrollo sustentable y financia programas de fortalecimiento institucional. La minería podría potenciar la industria automotriz y tecnológica argentina. La Cancillería construye una red de acuerdos, como TransPacífico, Argentina-Estados Unidos, Mercosur-Canadá y Mercosur-Unión Europea, que abren espacio a inversiones, financiación y mercados.

Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras, destacó ante el Congreso que el RIGI hizo que la Argentina nuevamente esté en el foco de los inversores internacionales. Manuel Viera, presidente de la Cámara Minera de Chile, estimó que el RIGI debería ser tomado como referencia por su país: "Es la primera vez que un país sudamericano ofrece un marco fiscal verdaderamente estable".

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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