Deportes

Montañismo: historias de pasión y superación en las cumbres más altas del mundo

Cuatro deportistas argentinos cuentan cómo la montaña transformó sus vidas y qué se necesita para iniciarse en esta actividad

Redacción2 min de lectura
Montañismo: 4 testimonios de los que se animaron a hacer cumbre en las picos más famosos del mundo

El montañismo es una actividad que despierta pasiones difíciles de explicar. Para quienes lo practican, subir una montaña implica un desafío físico y mental que transforma la vida. Cuatro deportistas argentinos compartieron sus experiencias en las cumbres más emblemáticas del planeta.

Pitu Manfredi, programador de 42 años, comenzó hace 12 años junto a su hermano y un amigo. Su primera cumbre fue el cerro Champaquí, en Córdoba, de 2790 metros. "Fuimos con ropa y equipo prestado, no teníamos prendas técnicas, tampoco sabíamos ajustar la mochila. Todo demasiado improvisado", recordó. Esa experiencia despertó una nueva pasión que nunca más se detuvo.

Con el tiempo, sus objetivos se volvieron más ambiciosos. Lograron hacer cumbre en el Aconcagua (6960 metros) y recorrieron la Cordillera Real, en Bolivia. Hace dos años, Manfredi alcanzó uno de sus grandes logros: subir el Denali, en Alaska, la montaña más alta de Norteamérica con 6190 metros. "La hicimos sin guía, fue totalmente autónoma y autosuficiente", explicó.

Guillermo Almaraz, de 55 años, es guía y director de la Escuela de Montaña del Club Andino Mar del Plata. Subió su primera montaña a los 15 años, el cerro López en Bariloche. "Lo hice para ver qué había del otro lado", contó. Para él, la esencia del montañismo está en "deshacerse para volver a construirse".

Almaraz diseñó junto a su grupo la ruta hasta la cumbre del Pissis, la tercera montaña más alta de América, con 6795 metros, ubicada entre La Rioja y Catamarca. Además, destacó que las rutas de ascenso suelen estar publicadas en medios internacionales especializados, donde los montañistas pueden analizar los circuitos antes de cada expedición.

Griselda Moreno, periodista y fotógrafa, descubrió el montañismo a los 27 años, después de dejar su carrera como nadadora competitiva. Alcanzó cumbres de más de 6500 metros en cordilleras de América y el mundo. Para ella, subir una montaña implica una "mezcla extraña de concentración, deseo y quietud".

Moreno destacó la importancia del equipo en una expedición: "Puede ser una pequeña metáfora de la existencia, dado que tiene un propósito, incertidumbre, conflicto, belleza, transformación y algo fundamental: nadie la atraviesa completamente solo".

Manfredi coincidió en el valor del compañerismo: "Disfruto mucho de compartir esta actividad con mi hermano y amigo de toda la vida. Vivir esa fraternidad allá arriba es increíble".

Para iniciarse en el montañismo, los expertos recomiendan capacitarse, entrenar y comenzar con cerros de menor altura. La actividad exige preparación física y mental, pero ofrece una conexión única con la naturaleza y con uno mismo.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

Seguí leyendo sobre #montañismo

Ver todas →

Más en Deportes