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Murió Carlo Petrini, fundador de Slow Food, a los 76 años

El activista italiano transformó la gastronomía en herramienta política y ambiental; creó la primera Universidad de Ciencias Gastronómicas del mundo.

Redacción2 min de lectura
Murió Carlo Petrini, fundador de Slow Food, a los 76 años
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Carlo Petrini, fundador del movimiento Slow Food y promotor de un sistema alimentario sostenible, falleció el jueves en su casa de Bra, Piamonte, a los 76 años. El gastrónomo italiano, nacido en 1949, transformó la crítica al fast food en una visión global sobre ecología integral, biodiversidad y justicia social que trascendió las fronteras y llegó a decenas de países, incluida la Argentina.

Petrini lanzó Slow Food en 1986 como respuesta a la llegada de los McDonald's y la cultura de comida rápida. El movimiento, cuyo logo es un caracol que representa la desaceleración, evolucionó hasta convertirse en una red internacional con presencia activa en múltiples continentes. Su obra fue reconocida en 2004 cuando la revista Time lo nombró "Héroe Europeo", y en 2008 cuando The Guardian lo incluyó como el único italiano en la lista de 50 personas que podrían salvar el mundo.

En 2004 fundó la Universidad de Ciencias Gastronómicas de Pollenzo, en el Piamonte, la primera institución de este tipo a nivel mundial. Petrini era gastrónomo, periodista y escritor que convirtió la mesa en espacio político. "Quien siembra utopía, cosecha realidad", sostenía como síntesis de su filosofía de vida. Aunque no era creyente, cultivó una amistad con el papa Francisco, con quien conversaba sobre ecología integral y a quien visitaba llevando platos típicos de su región.

Cofundador de las Comunidades Laudato Sí inspiradas por la encíclica papal, Petrini se volvió amigo también del rey Carlos III, del intelectual Norberto Bobbio y del dramaturgo Dario Fo. Sin embargo, su red más preciada fue Terra Madre, iniciativa que conectaba campesinos y productores locales de todo el mundo, a quienes visitaba personalmente. Publicó Terrafutura, un libro de diálogos con Francisco sobre ecología.

Petrini sintetizaba su visión en la fórmula de un sistema "bueno, limpio y justo": bueno en sabor y calidad, limpio respecto al ambiente, justo con los productores y comunidades locales. Desde esa perspectiva, argumentaba que comer era un acto político que involucraba decisiones sobre biodiversidad, estaciones y respeto por la tierra.

Sergio Mattarella, presidente de Italia, expresó condolencias por "un gran vacío no solo en el mundo de la ciencia eno-gastronómica, sino también en la sociedad en su conjunto". El canciller y vicepremier Antonio Tajani lo definió como "un hombre visionario que transformó la comida en cultura, identidad, respeto por la tierra y solidaridad entre los pueblos".

Slow Food destacó que Petrini era "capaz de conversar con un rey, un papa, un campesino, una pastora, un pescador o un estudiante sin cambiar jamás de registro; capaz de comunicarse en todos los idiomas del mundo sin conocerlos". El movimiento lo recordó como "un genio" cuya energía extraordinaria y empatía continuarían guiando sus iniciativas globales.

La muerte de Petrini generó tributos en medios italianos como La Repubblica y Corriere della Sera, que lo reconocieron como visionario que hizo política con la comida. El partido Verdes e Izquierda subrayó su compromiso internacional, incluida su posición crítica contra el hambre como arma de guerra en Gaza, y vinculó su legado con la conversión ecológica propuesta décadas antes por el intelectual Alexander Langer.

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