Economía Agrícola

Nicolás Cavigliasso, campeón del Dakar, ganó el Gran Campeón Angus en Huinca Renancó

El piloto cordobés obtuvo el premio mayor con un toro de su cabaña El Viejo Zorzal, en una exposición que reunió a las principales cabañas del país.

Redacción4 min de lectura
Nicolás Cavigliasso, 35 años, ganador del Dakar, sacó un toro campeón: “Me pone muy feliz”

El piloto cordobés Nicolás Cavigliasso, de 35 años y ganador del Rally Dakar en 2019 y 2025, sumó un nuevo logro lejos de las pistas. Su cabaña El Viejo Zorzal, de la firma Rodeo el Delmo SA, obtuvo el premio Gran Campeón Macho y Mejor Macho a Bozal Angus en la Exposición de Huinca Renancó, Córdoba.

El ejemplar se impuso bajo la jura de Luciano Correndo y salió del lote 3, RP 426. Detrás del reproductor hay un proyecto ganadero que Cavigliasso encabeza en persona y que combina producción comercial con genética Angus.

“Tener el Gran Campeón de Huinca nos pone muy felices. Es una exposición muy competitiva, hay muchísimas cabañas con mucha trayectoria y había muchos toros. Que el nuestro haya salido Gran Campeón nos pone muy felices porque le metemos mucho al campo y a la genética”, dijo Cavigliasso.

El Viejo Zorzal cría animales negros y colorados. El piloto reconoció su preferencia por los colorados y señaló que uno de los objetivos de la cabaña es incorporar genética del Angus negro sobre el colorado para ampliar las líneas de sangre.

Oriundo de General Cabrera, Córdoba, Cavigliasso se consagró en el Dakar 2019 en cuatriciclos. Años después cambió de categoría y en 2025 volvió a ganar el Dakar, esta vez en Challenger y junto a su esposa y navegante, Valentina Pertegarini, de 33 años. Ese mismo año ambos se coronaron campeones del Mundial de Rally-Raid en esa clase.

Mientras su carrera deportiva crecía, Cavigliasso no se alejó del campo. La historia de El Viejo Zorzal comenzó antes que su trayectoria en el automovilismo. “Mi abuelo Delmo Cavigliasso, en el año 68, tenía una cabaña de Shorthorn acá en General Cabrera. Después, con el tema de la agricultura, la siembra directa y todo, esta zona se puso casi 100% agrícola. Mi abuelo tuvo que vender todos los animales y se disolvió la cabaña”, contó.

En 2007 la familia volvió a producir ganado, esta vez con la raza Angus. El nombre elegido fue un homenaje directo a esa historia. “La cabaña de mi abuelo era El Zorzal. Nuestra cabaña se llama El Viejo Zorzal por aquella cabaña de mi abuelo”, explicó.

La ganadería también le llegó por la rama materna. Su abuelo Juan Rizzo siempre tuvo hacienda y trabajó con la raza Hereford. “Es una pasión que me transmitieron mis abuelos. A mi papá también le encantan las vacas, pero yo estoy más a la cabeza de todo lo que es la parte de ganadería de la empresa, de la firma Rodeo el Delmo”, sostuvo.

El esquema productivo está distribuido en tres establecimientos. En uno se concentra la cabaña de puro pedigree; en otro están las madres y los toros puros controlados; y el tercero está destinado al rodeo general de cría. “Hacemos los tres escalones: rodeo general o vaca de cría, lo que es puro controlado y lo que es puro de pedigree”, resumió.

El establecimiento cuenta hoy con unas 1000 madres en el rodeo de cría, a las que se suman 350 madres puras controladas y alrededor de 150 madres puras de pedigree. La meta es llevar el rodeo de cría desde las 1000 madres hasta entre 1500 y 1800 en un plazo de dos o tres años, aunque el crecimiento estará condicionado por la disponibilidad de forraje.

Parte de los campos se encuentran en San Luis, en ambientes que Cavigliasso describió como más exigentes y marginales, con veranos e inviernos fuertes. Por eso trabajan en la implantación y renovación de pasturas perennes para aumentar la disponibilidad de alimento e incrementar la cantidad de vientres. La estructura también les permite generar los reproductores que después usan en su propio rodeo y colocar animales en el mercado. Cada año, hacia fines de agosto, realizan un remate propio de reproductores en San Luis.

El ejemplar que consiguió el Gran Campeonato en Huinca Renancó nació en la propia cabaña a partir de un embrión de una donante también producida por El Viejo Zorzal. Es hijo de Mateo, un Gran Campeón de Palermo, sobre una madre colorada propia de la cabaña, con genética de Trueno y La Pastoriza.

“Son animales que uno tiene que estar día a día cuidándolos, que no se enfermen y que siga todo bien como lo tenemos planeado”, añadió. Lo describió como un toro de biotipo intermedio, muy carnudo, profundo y con un marcado desarrollo del tren posterior. “El jurado hizo hincapié en los datos y en su tren posterior, que es muy importante para hacer un novillo pesado para exportación, pero siempre manteniendo un biotipo intermedio, sin irse a un frame muy alto”, señaló.

Tras el premio, el toro cambió de propietario, pero la cabaña conservó semen del reproductor. La intención, indicó Cavigliasso, es continuar trabajando sobre esa genética y mantener un vínculo con el nuevo dueño.

“Estoy medio a la cabeza de toda la ganadería. Me pone muy feliz todo lo que estuvimos mejorando, los premios que estamos obteniendo, pero también hay que seguir creciendo”, afirmó el piloto, que asegura tener dos pasiones en su vida.

Por qué importa

El premio consolida a Cavigliasso como referente de la ganadería Angus más allá de su carrera deportiva, en una zona donde la agricultura desplazó históricamente a la cría. Su plan de expansión y genética marca el rumbo de la cabaña familiar.

Qué sigue

La cabaña buscará llevar el rodeo de cría de 1000 a entre 1500 y 1800 madres en dos o tres años, condicionada por el forraje. Además, continuará trabajando la genética del toro premiado, que cambió de dueño pero dejó semen en El Viejo Zorzal.

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