Historia

Operativo Cóndor: a 60 años del secuestro del vuelo 648 que izó la bandera argentina en Malvinas

El 28 de septiembre de 1966, un comando peronista desvió un avión de Aerolíneas Argentinas hacia Puerto Stanley con un periodista a bordo como testigo.

Redacción••3 min de lectura
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Operativo Cóndor: el periodista que fue testigo del secuestro de un avión de línea para izar la bandera argentina en Malvinas

El 28 de septiembre de 1966, el vuelo 648 de Aerolíneas Argentinas que cubría la ruta Buenos Aires-Río Gallegos-Ushuaia fue secuestrado en pleno vuelo por un grupo de jóvenes peronistas y desviado hacia las Islas Malvinas. La nave, un Douglas DC-4, aterrizó esa misma mañana en Puerto Stanley con 42 pasajeros a bordo, entre ellos el periodista Héctor Ricardo García, director del diario Crónica, que se convirtió en testigo y cronista del operativo.

La acción fue bautizada por sus propios ejecutores como "Operativo Cóndor" y buscaba un golpe de efecto político y simbólico para llamar la atención internacional sobre los derechos soberanos de la Argentina en el Atlántico Sur. De los 60 años que se cumplen ahora, la historia sigue siendo un episodio singular de la disputa por las islas.

El operativo fue liderado por el joven metalúrgico Dardo Manuel Cabo, de 25 años, junto a su pareja, María Cristina Verrier, de 27, y otros 16 militantes del autodenominado Movimiento de la Nueva Argentina, con edades entre 18 y 32 años. La reunión decisiva entre Cabo y García se produjo en la confitería El Ciervo, en Buenos Aires, la tarde del 27 de septiembre. El joven eligió al dueño de Crónica para que cubriera el viaje al sur que todavía no le revelaba.

"A las 12 de la noche en el Aeroparque, para un viaje de dos días al sur del país", fue la instrucción que García recibió por teléfono esa misma noche, según relató el propio periodista en su libro autobiográfico Cien veces me quisieron matar, publicado en 1994. El avión despegó a las 00.31 del 28. A las 6.08, cuando el DC-4 sobrevolaba San Julián, en Santa Cruz, dos integrantes del comando irrumpieron en la cabina y obligaron al comandante Fernández García a cambiar de rumbo. El piloto creyó que era una broma hasta que vio una de las armas que llevaban los jóvenes.

El aterrizaje se produjo a las 9.57 de la mañana en una pista de carreras cuadreras en el centro de Puerto Stanley. El suelo de turba y barro no estaba preparado para una nave de ese tamaño, por lo que una de las ruedas quedó enterrada. La ciudad tenía entonces unos 1057 habitantes, que se acercaron al lugar llevados por la curiosidad. Los isleños recibieron panfletos en inglés que explicaban los motivos del viaje, y siete de ellos fueron tomados como rehenes.

Los miembros del operativo izaron siete banderas argentinas. Cinco fueron colgadas junto al avión, sobre una alambrada y varios vehículos; una sexta quedó sobre la nave, y la séptima, la más importante, fue levantada en un improvisado mástil de hierro clavado en la tierra, donde ondearía durante unas 36 horas. Además, bautizaron a Puerto Stanley como Puerto Rivero, en homenaje a Antonio Rivero, el gaucho que en 1833 se rebeló contra las autoridades británicas de las islas.

Un comunicado del Comando de Inteligencia del Operativo Cóndor ya circulaba por los medios nacionales a esa hora: "El Operativo Cóndor pone sus pies en las Islas Malvinas para plantar el pabellón nacional en territorio argentino, comprometiéndose a defender la enseña azul y blanca hasta sus últimas consecuencias en cumplimiento de la misión histórica de la Patria".

Según García, la travesía estaba planeada para fines de octubre, pero la visita a la Argentina de Felipe de Edimburgo, marido de la reina Isabel II, apuró los planes. El príncipe había llegado al país el 26 de septiembre y, según la revista Primera Plana, siguió con su agenda sin alterarse: "Impertérrito, Felipe de Edimburgo seguía jugando al polo".

La opinión pública, de acuerdo con la misma publicación, quedó "hechizada por la aventura" de Cabo y sus hombres. El episodio, que este mes cumple seis décadas, marcó un hito en la larga disputa por la soberanía de las islas y en la memoria de los reclamos argentinos sobre el Atlántico Sur.

Por qué importa

El episodio marcó un hito simbólico en el reclamo argentino por la soberanía de Malvinas y mostró cómo un grupo de jóvenes militantes buscó instalar el tema en la agenda internacional. A 60 años, sigue siendo una referencia en la memoria colectiva sobre las islas.

Qué sigue

La efeméride de los 60 años reaviva el debate sobre la memoria del Operativo Cóndor y su lugar en la historia reciente del reclamo por Malvinas. Se esperan actos y publicaciones que revisen el episodio y su impacto político.

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