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Pablo Aparo, el argentino que retrató la vida de los kelpers en Malvinas

El cineasta vivió con los isleños durante tres viajes y registró la experiencia en el documental Los vencedores, premiado en el BAFICI.

Redacción3 min de lectura
Pablo Aparo, el argentino que retrató la vida de los kelpers en Malvinas: "La guerra está visible todo el tiempo"

El cineasta argentino Pablo Aparo estrenó el documental Los vencedores, una película que retrata la vida cotidiana de los kelpers en las islas Malvinas y que ganó dos premios en el BAFICI. El film se proyecta en cines de la Ciudad de Buenos Aires, La Plata, Rosario y Córdoba, en un contexto de recrudecimiento de la discusión por la soberanía de las islas.

La obra es producto de tres viajes que Aparo realizó al archipiélago: diez días en 2020 y dos períodos de dos meses y medio en 2023 y 2024. Durante esas estadías convivió con los isleños, entrevistó a personas de distintas edades y registró ceremonias oficiales, ritos locales y los resabios de la guerra de 1982.

El documental se estrenó en simultáneo con un endurecimiento del reclamo argentino por Malvinas. El presidente Javier Milei profundizó su política sobre la cuestión, Donald Trump dio señales de apoyo a la Argentina y el primer ministro británico advirtió que su gobierno será implacable en la defensa de la soberanía de las islas.

En ese marco, la película ofrece un material poco frecuente: las voces de los propios isleños, cuyas opiniones y experiencias la mayoría de los argentinos desconoce. Aparo describió la vida de los kelpers, sus pareceres sobre el conflicto y su convivencia con la base aérea militar británica.

El origen del proyecto se remonta a la presentación de su documental anterior, El espanto, en un festival de Sheffield. Varios ingleses le comentaron que el paisaje les recordaba al norte de su país y le pidieron ver algo similar pero argentino. Aparo se preguntó entonces quiénes eran los habitantes de Malvinas. "En las Malvinas hay un pueblo que no conozco, que nosotros lo consideramos argentino, pero no sabemos absolutamente nada de ellos. Quiero ir a ver quiénes son, qué les pasa, qué sienten", contó el cineasta, de 40 años.

Uno de los datos que más le llamó la atención fue demográfico: en las islas viven 3.500 habitantes civiles, una cifra apenas superior a la de los soldados que se desempeñan de manera permanente en la base aérea militar. "Cuando yo era chico, los kelpers eran algo así como seres mitológicos que habitaban un lugar raro que no conocíamos", afirmó.

Aparo tramitó ante la Administración de Malvinas los permisos para filmar y contó con la ayuda de referentes kelpers. Sin embargo, durante la filmación el ambiente se tornó hostil en varias oportunidades: le sugerían que no grabara o le impedían el ingreso a determinados lugares.

El vínculo más tenso del documental es con Matt, un terrateniente anti-Argentina que se convirtió en su anfitrión. Antes de conocerlo, Aparo supo que solía expresar su rechazo al país en redes sociales. "Les mandé a mis productoras una foto de él todo ensangrentado diciendo algo de los argentinos y les pregunté: ¿Les parece que vaya a ver a este? Y la respuesta fue: No, no y no. Pero al otro día ya estaba yendo", relató.

Matt lo citó en un bar y ese mismo día Aparo ya dormía en su estancia, una granja en medio de las montañas. De esa convivencia surgieron los momentos más sustanciosos del film. Una de las secuencias de mayor tensión ocurre en el Salón de la Pradera del Ganso, donde en mayo de 1982 el Ejército argentino mantuvo encerrados a los kelpers durante varias semanas. Cuando los locales advirtieron la presencia de un argentino, se retiraron y le anticiparon que le iba a ir "muy mal". Ese episodio le generó problemas a Matt con otros isleños hasta hoy.

Consultado sobre el trauma que mencionan los entrevistados, Aparo sostuvo que se nota en las personas mayores que vivieron la guerra y en algunos jóvenes con padres radicalizados. "La guerra está visible ahí todo el tiempo, en todos lados, a cada rato", aseguró.

El documental también recoge el testimonio de un hombre que estuvo encerrado en el Salón de la Pradera del Ganso y que temía ser uno más de los 30.000 desaparecidos de la dictadura. "No nos dimos cuenta de que esta gente también sufrió la dictadura y de que tenían miedo de ser desaparecidos", reflexionó el cineasta.

Fuente: Clarín

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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